Con la celebración de una Eucaristía en la renovada Capilla del Seminario de Lugo se reabren las instalaciones que estuvieron en obras desde el año 2007. El Edificio y sus dependencias fueron bendecidas por el Obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco Rouco. Al acto asistieron, entre otras personalidades, el subdelegado del Gobierno en Lugo, José Vázquez Portomeñe, la Delegada Territorial de la Xunta, Raquel Arias, El Alcalde de Lugo, José C.López Orozco y el Presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro.
Una comida de confraternidad en el pabellón de deportes a la que asistieron cerca de 300 personas puso el broche de oro a los actos de reapertura del Seminario de Lugo, tras la remodelación a la que fue sometido el edificio desde el año 2007.
Durante la homilía de la Eucaristía celebrada en la Capilla al mediodía, Mons. Carrasco Rouco tuvo un recuerdo para el anterior Obispo de la Diócesis de Lugo, Fray José Gómez, impulsor de la reforma del edificio que ahora culmina, y para los que dirigieron el Seminario hasta el momento actual.
Monseñor mostró su alegría por la bendición de las obras de reforma acometidas y enlazó “el bien de la comunidad cristiana con el bien del pueblo de Lugo y de nuestra tierra”.
También destacó que “sólo se reforma aquello que ha tenido y tiene vida” y que el Seminario, “construido de forma generosa y magnánima y que expresaba un alma, una mente y un corazón que tenía dimensiones grandes, ha sido y sigue siendo su casa para muchas de las personas que lo habitaron en otros tiempos”.
El Obispo de Lugo señaló que son estas personas, con sus testimonios, las que añaden valor a la labor del Seminario al afirmar cuanto aprendieron como hombres, cuantos valores y cuantas riquezas les fueron entregadas para ser personas. Añadió Mons. Carrasco Rouco: “yo recibí allí muchas riquezas… humanas, claro,. …pero que son decisivas. He recibido muchas riquezas que son verdaderas, que iluminan la vida del hombre, que iluminan el mundo, que te hacen saber estar, en el medio de la sociedad y de la vida de un determinado modo… ¿Hay algo más importante que el modo en el que uno está en su casa, en su ciudad, en el mundo…? Yo creo que no. No hay nada más importante. Ahí se desvela la persona, ahí nacen los amores y las amistades, se trabaja de una manera o de otra, se contruyen los pueblos de un modo o de otro y los edificios también… por eso produce una alegría profunda escuchar eso: que aprendiendo de la sabiduría del Señor, de su revelación, de su cruz, brote la sabiduría verdadera sobre lo que es el hombre y sobre cuál es el modo de estar en el mundo…”Cuando invitas a alguien a venir al seminario, o cuando es llamado por Dios Padre para que sea sacerdote, añadió Monseñor, lo invitas para que descubra y crezca en el modo verdadero de estar en el mundo como hombre. Para nosoros es una alabanza profunda que nos digan eso.
Carrasco Rouco también hico referencia a nuestra ceguera para ver la puerta por la que podemos encontrar a Cristo y para reconocer que se quiere entregar y servirnos de forma humilde y no la vemos porque no distinguimos el Amor de Cristo. Un amor servicial que no tiene prisa, no aspira a tener todos los honores y a estar siempre en primera fila. Un amor servicial que está presente en el sacerdocio y que, frente a aquellos que lo menosprecian, es considerado como la cosa más grande y más verdadera que existe por aquellos que entregan su vida al Señor.
En otro momento de su homilía, el Obispo de Lugo afirmó que “lo que tiene raíz verdadera y la tiene en Dios… nunca se pierde” y que mirando atrás veremos cláramente qué cosas han permanecido con el paso de los años: la amistad, la unidad profunda entre las personas…”en esos casos nos damos cuenta verdaderamente de que la raíz era buena y llega a los más profundo, hasta el misterio de Dios”.
Por último indicó que es bello que el Seminario esté dedicado a la Sagrada Familia, que es símbolo de la unidad y de la comunión y mostró su deseo de “que siga fundamentado en el Sagrado Corazon de Jesús, en el Señor, en el verdadero Serñor, gracias al cual entendemos lo que es el amor, la sabiduría, quién es Dios verdaramente y quienes estamos llamados a ser”.
BENDICIÓN
Concluida la eucaristía, se procedió a la bendición de otras dependencias y se descubrió una placa conmemorativa en la entrada del Seminario, “recibido como un regalo de la generosidad divina”. Monseñor Carrasco Rouco dijo en este momento que “un seminario es como un semillero destacado de la diócesis, donde se forma a los Ministros del Señor. Pidamos que el nuevo Seminario sea una escuela de oración y un aula de erudición divina y humana y que a los alumnos que reciba los devuelva convertidos en pastores celosos para vosotros y en compañeros y colaboradores nuestros en el Sagrado Ministerio".