El juzgado de lo Social número 32 de Barcelona ha declarado procedente el despido disciplinario de la ex directora general del Palau de la Música Catalana, Rosa Garicano, después de que ésta lo recurriera alegando que ella también había sido engañada por Féliz Millet y Jordi Montull. En la sentencia, la magistrada ha constatado que queda acreditado que Garicano, como responsable de mecenazgo del Palau, era conocedora de que los ex gestores "infiltraban" presupuestos a mecenas, como Endesa o Ferrovial, para desviar fondos para otros usos.
La juez ha considerado que Garicano tuvo "pleno conocimiento" e intervino en el presupuesto a Endesa para financiar la ampliación de la iluminación de la Plaza del Palau y del Foyer, y sabía del desvío de 2 millones de euros procedentes del patrocinio de Ferrovial.
La sentencia recoge la constatación de que la conducta de Garicano supone un quebranto de los deberes de fidelidad y lealtad, probidad y confianza implícitos en toda prestación de servicios, un fraude a los intereses de la empresa y abuso de confianza. "Estamos ante una conducta del todo reprochable, cometida por la máxima responsable del mecenazgo del Palau, que engañó a uno de sus mecenas".
También constata que la ex directora autorizó el pago por la Fundación Orfeó-Palau de la Música de algunos gastos para la boda de Clara Millet, quién precisamente se reincorporó el pasado lunes al Palau tras ganar el juicio por su despido.
En la carta de despido, del 16 de octubre de 2009, la dirección del Palau justificó el despido de Garicano argumentando que ella era "plenamente" conocedora y partícipe en al menos algunas de las actuaciones irregulares llevadas a cabo por Millet y Montull.
En 2007, la Fundación solicitó a Endesa que costeara el proyecto de iluminación de la Plaza y el "Foyer" del Palau, y según la dirección, se presentó un presupuesto ficticio o "hinchado" a la compañía. De los 82.000 a los 150.000 euros.
Desde 2004, el Orfeó Català recibió casi dos millones de euros en forma de cinco acuerdos de patrocinios por parte de Ferrovia, y estos fondos no se reflejaron en las cuentas de explotación de dicha entidad, que no estaba sujeta a auditorías.
Los auditores también descubrieron que en 2009 encontraron facturas de 2002 cargadas al Palau de la hija de Millet. Consta una factura de 258,7 euros por un servicio de contratación de azafatas, así como 229 euros para contratar carteles de distribución de público para el día del banquete.