Se viene la "madre de todas las batallas" en el fútbol español. El presidente de la LFP ha reconocido que el Gobierno le ha planteado ntroducir un sistema autorregulado que fijaría un tope equivalente al 70 por ciento de los ingresos del club para el dinero gastado en salarios, traspasos y honorarios a los agentes. A eso hay que sumar el conflicto UEFA, ya que los clubes en proceso concursal podrían quedar excluídos de las competiciones europeas, mientras que otro caballo de batalla para nuestro fútbol serán los derechos de Tv. Una bomba que está a punto de explotar.
José Luis Astiazarán ha concedido una entrevista con mucha miga al diario “Financial Times”. En ella, admite que la revolución está a punto de llegar al fútbol español. Los principales clubes españoles están dispuestos a aceptar límites a los salarios de sus jugadores y a lo que se pagan por los traspasos, pero necesitan “tiempo para adaptarse”.Según Astiazarán, la Liga española está trabajando para introducir un sistema autorregulado que fijaría un tope equivalente al 70 por ciento de los ingresos del club para el dinero gastado en salarios, traspasos y honorarios a los agentes. Un modelo similar al de la NBA o la NFL, competiciones estrella en Estados Unidos.
La Liga está en conversaciones con el Gobierno español para que incorpore el sistema en una nueva ley para los deportes profesionales, explica Astiazarán, quien agrega: "Pero queremos ser nosotros quienes controlemos su aplicación". Una aplicación que está, a día de hoy, en el alero, porque el gobierno también quiere ser juez y parte en este asunto, parte vital del deporte español y del flujo de dinero que genera el gran pasatiempo de los españoles.
Según fuentes de la UEFA, los ingresos medios de los clubes de fútbol españoles fueron de 72 millones de euros en 2007 mientras que la deuda neta, en su mayor parte con la banca, llegó a 860 millones. El nuevo sistema cumplirá, según Astiazarán, las nuevas reglas de "juego limpio" financiero de la UEFA, que entrarán en vigor la próxima temporada.
Hablando de la UEFA, el máximo organismo europeo no está dispuesto a permitir que los clubes españoles que se acogen a la famosa “Ley Concursal” puedan participar en las competiciones europeas, y estudia hacer publica una normativa que lo prohíba. Eso supondría por ejemplo un “palo” económico terrorífico para clubes como el Mallorca, inmerso en problemas financieros, y que ahora mismo ocupa la cuarta plaza de la Liga, lo que le daría el derecho a jugar la Champions League. Si estos clubes “morosos” no pueden jugar estas competiciones, la criba de la UEFA haría muchísimo daño a muchas entidades españolas, beneficiando a los clubes ingleses o alemanes, mucho más saneados.
Porque el estado económico de los clubes de fútbol profesional en España está por los suelos según un estudio del profesor José María Gay Liébana y de la consultora Deloitte. Por ejemplo, el Real Madrid tiene una deuda de 562,78 millones de euros y unos 300 millones se deben pagar en menos de un año. El Atlético de Madrid tiene unda deuda de 510,86 millones de euros, la más alta de Primera División, y el Barcelona está en una deuda de 437 “kilos”, una cifra nada despreciable. y un patrimonio de 29,8. Sus pérdidas de explotación son de 46,51 millones al año. Las más altas de Primera. En total, los clubes deben 600 millones a Hacienda y tienen en conjunto la friolera de 1.693,7 millones en deudas a corto plazo.
Otro caballo de batalla que amenaza con una guerra futura serán los ingresos que cobren los clubes por los derechos de TV. El Barcelona y el Real Madrid prefieren los llamados "pagos de solidaridad", subsidios para apoyar a los clubes que pierden los ingresos de TV por haberse visto relegados, a un acuerdo colectivo."Los grandes clubes no tiene problemas, pero algunos de tipo mediano o pequeño invierten más de lo que se pueden permitir", explica Astiazarán.
Equipos como Atlético de Madrid, Athletic o Valencia aparecen en un escalón muy inferior a los ingresos de los dos “grandes” beneficiados por los contratos multimillonarios pactados con los operadores. Por otro lado, el resto de equipos de la Liga desearían un modelo de ingresos como el de la Premier League inglesa, donde todos sobran exactamente lo mismo en derechos de TV, sea cual sea su tradición, su masa social o sus jugadores, por el mero hecho de participar en la Premier.
Un modelo que beneficiaría a los “pequeños” y castigaría a Real Madrid y Barça. A buen seguro, ni madridistas ni culés estarán dispuestos a ceder el trozo más jugoso de su pastel de beneficios, porque eso les recortaría su sustancial diferencia económica, clave para conseguir a los mejores jugadores en el mercado de fichajes. Se avecina una guerra mediática, económica y legal, un auténtico conflicto de intereses con el que el fútbol y la sociedad tendrán que lidiar en el futuro.