La violencia de género no es la única que se está dando en la actualidad. Los malos tratos han llegado al ámbito familiar, entre hermanos, de padres a hijos y viceversa. Esta situación hace necesario que se pongan en marcha juzgados especializados en violencia doméstica porque el problema necesita un tratamiento específico y concreto. Pese a que las víctimas de los malos tratos cada vez denuncian más, lo cierto es que aún hay un 60 por ciento de este tipo de violencia oculta, pero hay mucha más doméstica de la que no se habla. Estas son las palabras de Vicente Magro, presidente de la Audiencia Provincial de Alicante y creador de programas pioneros para la erradicación de los malos tratos.
- ¿La violencia de género entiende de sexo? En la provincia de Alicante hemos empezado el año con varias agresiones de mujeres a hombres. Aunque es cierto que en el 95 por ciento de los casos la agredida es la mujer, cada vez más se ve que el delito es el delito y no tiene sexo. - ¿Esta lacra social tiene solución? Sí que la tiene, pero hay que ver si los que pueden ejecutar las medidas lo hacen. Tenemos una Ley de Violencia de Género del 2004. Ya han pasado años y ahora es necesario reformarla para adaptarse a los nuevos tiempos. Creo que es necesario que los juzgados de la mujer se especialicen en violencia doméstica para no tener que llevar casos de maltrato familiar a los juzgados de instrucción. Soy partidario de crear una jurisdicción especializada en violencia familiar porque tenemos muchos casos de maltrato entre hermanos, de padres a hijos y de hijos a padres. Esta es una violencia muy específica, muy concreta, y necesita de un tratamiento muy concreto. Creando juzgados más que de violencia de género, de violencia doméstica, se bajarían los casos de los de instrucción. Hay que ser más ambiciosos. Hay que tener en cuenta que este es un problema que está ahí porque en muchos hogares hay una violencia oculta de la que no se habla tanto como de la de género, pero está ahí. Hoy en día nos encontramos con el problema de que hay chicos y chicas que se conocen la legislación penal y saben que si el padre les pone la mano encima, aunque no les haga nada, tienen esa herramienta. Si van a comisaría y presentan una denuncia, al padre lo pueden tener sometido al yugo de una posible denuncia. Esto es muy peligroso. - En estos casos, la Justicia y la legislación vigente se pueden volver en contra. Tenemos que ser muy finos al hilar. Una denuncia por maltrato conlleva automáticamente una medida cautelar de alejamiento. Un padre puede ser expulsado de su hogar con una denuncia que le presente su hijo, y a lo mejor, no ha ocurrido nada. Nosotros hemos dictado últimamente tres absoluciones de denuncias de hijos a padres que luego se demostró que no había nada detrás. Hay que llevar mucho cuidado porque intentamos ser muy rigurosos y muy contundentes en las medidas y luego esas medidas se vuelven en nuestra contra cuando esas medidas son injustas o los hechos no son ciertos. Tenemos que ser cautelosos. - De todas formas, hay que denunciar… La denuncia en los malos tratos es fundamental. Muchas víctimas no denuncian por miedo, porque no saben si se les va a proteger. De hecho, el 65 por ciento no denuncian y no lo hacen por miedo, vergüenza y temor a posibles represalias de su pareja cuando se entere. - No obstante, se han dado casos en los que si había denuncia, incluso orden de alejamiento, y han acabado mal. ¿Fallan las medidas de protección? De cada cuatro mujeres que fallecen por violencia de género, sólo una había denunciado. El sistema no tiene todas las garantías, pero hay que tratar de ser eficaces. Para ello es necesaria más colaboración entre las fuerzas de seguridad. Así, cuando haya una orden de alejamiento, las víctimas sepan que eso es eficaz y no tienen que tener miedo. - ¿Cuales son los datos de Alicante? Al año se registran cerca de 9000 denuncias de los 30000 casos de malos tratos que se calcula que hay. Alicante es la cuarta provincia de España en número de denuncias, lo que es muy positivo. - ¿Y que hacemos con el agresor? En Alicante hemos optado por la reeducación. 4000 personas han pasado por estos programas en los que sólo se ha registrado un tres por ciento de reincidencia. Estamos en una línea muy positiva. - ¿Cuál es la raíz del problema? Estamos ante una época de pérdida de valores. La sociedad pasa por una crisis de valores. En todas las esferas de la vida se incrementan los hechos malos y negativos. Todo el mundo estamos en una situación delicada porque no reflexionamos, no pensamos. - Últimamente se está hablando de la cadena perpetua… El debate se abre para obligar a la sociedad a reflexionar, a pensar si realmente el Código Penal que tenemos se ajusta a lo que está pasando en la actualidad. Yo creo que no. Matar cuesta diez años de cárcel, de ellos, entre atenuantes y demás, la pena se puede quedar en seis años, pero lo que olvidamos es que la víctima está bajo tierra. ¿Qué pasa con las víctimas con las que nadie cuenta?. Hay que abrir un debate sobre la proporcionalidad entre los hechos y las penas, y que éstas se cumplan íntegras al igual que ya ocurre con los terroristas. La oportunidad para ello la tenemos ahora porque en el Parlamento hay un proyecto de reforma del Código Penal de 200 artículos en el que no se toca para nada la reforma de las penas. Ahora es la oportunidad. Esto lo reclama todo el mundo. A veces los jueces nos quedamos impotentes ante las víctimas porque sabemos que la legislación no nos deja dar la justicia que reclaman las víctimas. Éstas tienen que ser oidas. - ¿Es justa la Justicia? Intentamos que lo sea, pero dependemos de la Ley. La legislación tiene que cambiar y para ello nos tendrían que hacer caso a los que estamos a pie de obra.