La gloria espera en Sudáfrica. Con medio equipo de suplentes, España abrumó a Bosnia con su fútbol de salón (2-5) y sumó su décima victoria en otros tantos partidos de la fase de clasificación, un récord inédito. Iniesta volvió a iluminar el fútbol de la selección y Negredo, que debutaba como titular, marcó por partida doble. Nunca un Mundial fue tan ilusionante en la historia del fútbol español.
Con el objetivo de conseguir el pleno de victorias en la fase de clasificación, España se plantaba en el patatal de Zenica en una noche gélida y ante un rival que decía que no se jugaba nada pero que puso todo el arsenal desde el principio. Del Bosque desafiaba a los susceptibles colocando a Iniesta en el once.
Ante la dificultad de hacer rodar el balón en un césped infame, España tardó unos minutos en acostumbrarse y perdía la pelota con facilidad, facilitando la salida de Bosnia a la contra. Hasta tres veces tuvo que emplearse a fondo Casillas. Primero sacando con el pie un remate de Dzeko dentro del área; después, metiendo una mano cambiada a disparo de Salihovic; y por último, cubriendo el hueco e impidiendo el gol de Ibisevic, que se quedaba a puerta vacía pero escorado.
Quien perdona a la campeona lo paga y Piqué se encargó de demostrarlo. Xabi Alonso botó una falta desde el lateral del área y el central se anticipó en el salto al portero cabeceando a la red (0-1, m.12). Con Bosnia noqueada y sin solución de continuidad, el segundo: gran pase de Negredo en profundidad habilitando a Silva, que batía a Supic por debajo de las piernas (0-2, m.14).
Los bosnios intentaban levantar cabeza y rondaban la portería española, pero sus intenciones se quedaban sólo en eso ante la presencia de Casillas, inmenso una vez más. España tenía el balón, tocaba y tocaba rondando la meta bosnia mientras los locales buscaban su oportunidad a la contra. Iniesta y Silva intercambiaban posiciones volviendo loca a la retaguardia, Xabi Alonso ejercía de jefe en el mediocampo y Casillas paraba todo lo que le llegaba. Sólo la defensa dejaba lugar a la duda. España se iba al descanso dejando una sensación de insultante superioridad.
Por si fuera poco, la puntilla llegó nada más asomar la cabeza por la bocana de vestuarios. Conexión Iniesta-Silva-Negredo en el área, pim-pam-pum y remate del delantero del Sevilla a la media vuelta para estrenarse y confirmar su candidatura a estar en Sudáfrica (0-3, m.50). Pero el hambre de esta selección es inmensa y la de Negredo aún más. Casi en la siguiente jugada, pase interior otra vez de Iniesta hacia Riera, centro al área de éste y remate casi con la rodilla del sevillista en la misma boca de gol (0-4, m.55).
De ahí al final, Negredo todavía tuvo tiempo de sacarse de la chistera un pase genial para habilitar a Mata en el 0-5 (m.89). Demasiado relajados, los españoles dejaron a Bosnia maquillar el resultado a través de Dzeko (1-5, m.90) y Misimovic (2-5, m.92). Extraño final que no empañó la extraordinaria actuación de los nuestros. Hasta con un once plagado de suplentes la selección fue fiel a su estilo. Diez partidos, diez victorias en la fase de clasificación. Un record inédito y la mejor tarjeta de presentación para acudir el Mundial más ilusionante de nuestra historia. Sudáfrica nos espera. Es ahora o nunca.