Gijón. 2ª de la Feria de Begoña. Media entrada. Se han lidiado toros de Alcurrucén y un 4º con el hierro de Lozano Hermanos. Desiguales de presentación y flojos en general. 1º y 2º descastados, codicioso el 3º, soso el 4º y manejables 5º y 6º. Luis Francisco Esplá, saludos en ambos. El Fundi, silencio en ambos. Antonio Ferrera, saludos tras aviso y oreja con petición de la segunda.
Gijón, martes 11 de agosto de 2009, Oreja para Ferrera
Esplá venía a despedirse de Gijón, o eso nos imaginamos, pues más bien parecía que venía a una verbena, guasa, sonrisas… Cierto que le tocó el peor lote, su primero con poco recorrido y ofreciendo pocas posibilidades para el lucimiento, con el cuarto inicio con pases por alto rematando con otros tantos por bajo, parecía que iba a ser otra cosa, craso error, pues ahí se terminó la cosa, el astado fue acortando cada vez más la embestida y el torero hizo tres cuartos de lo mismo. En banderillas anduvo con demasiada suficiencia. Aún así no justifica su manera de estar en el ruedo, riéndose sin sentido, mandando al director de la banda cuándo debía tocar y cuándo no, muchas concesiones a la galería…
Esperanzados estábamos con El Fundi tras su paso por Santander y Bayona, pero el madrileño no estuvo ni mucho menos fino, a su primer toro, sin clase y terminando rajándose tampoco colaboró el diestro a mejorarlo, con el quinto hubo destello de buen toreo sobre todo con las primeras tandas con la derecha, tras las cuales el toro se paró y no hubo más.
El pacense Ferrera lidió con lo más potable del encierro un tercer toro que se entregaba y tenía recorrido, pero ahora que había algo más de toro, no hubo torero, estuvo acelerado, sin bajar la mano, en pases sin transmisión ni emoción. Burel que en otras manos se hubiera marchado sin algún apéndice. Con el que cerraba plaza sí estuvo más acertado, le dio tiempo y distancias, lo dominó y aguantó, estando muy por encima del animal, no fue sin embargo faena para trofeo alguno, no obstante tras recibir un fuerte golpe al entrar a matar, de estocada baja, fue premiado con una oreja y hubo fuerte petición de la segunda, al subalterno de turno habría que sancionarlo: un minuto para cortar la oreja reseñada con el consiguiente cabreo del público por no dar la segunda oreja y permitir que se le echara al presidente