Políticos opositores advierten de consecuencias por cercanía de Ortega con el país islámico.
Políticos de la oposición nicaragüense justificaron la preocupación que externó la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, sobre la estrecha relación entre Nicaragua e Irán, argumentando que la ubicación geográfica del país centroamericano y el extremismo de Teherán, catalogado como promotor del terrorismo, tensionará de alguna forma las relaciones entre el gobierno del presidente Daniel Ortega y la nueva administración estadounidense.
Como informa El Nuevo Diario, a juicio del ex canciller y diputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Francisco Aguirre, las relaciones entre Irán y Nicaragua “siguen siendo un tema delicado” para Estados Unidos. “Irán es un país muy delicado para Estados Unidos, y no tanto por el programa nuclear, sino por su política antiisraelí”, opina Aguirre Sacasa, quien además preside la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento.
El ex candidato presidencial, Edmundo Jarquín, considera, por su parte, que más que el tema de Irán, son los problemas institucionales en Nicaragua los que atraerán la atención de Estados Unidos. “Algunas de las decisiones en política exterior, sin duda que resultan importante (para Estados Unidos), y es el caso concreto de Irán”, considera Jarquín.
“Donde yo anticipo más problemas entre las relaciones es en cómo se maneje el proceso democrático nicaragüense”, dice Jarquín, quien no ve de lado que Irán tenga preponderancia para el gobierno de Daniel Ortega.
En recientes declaraciones, Hillary Clinton expresó que “están considerando cómo lidiar con Ortega”, y luego agregó: “Los iraníes están construyendo en Managua una embajada gigantesca. Y sólo nos podemos imaginar para qué lo están haciendo”. “Si observamos las conquistas, particularmente en América Latina, que está haciendo Irán, que está haciendo China, son bastante preocupantes”, expresó Clinton ante diplomáticos y otros funcionarios del Departamento de Estado