Olivenza (Badajoz), sábado 7 de marzo de 2009. 1ª de Feria. Lleno de No hay billetes. Toros de Fuente Ymbro, desiguales de presentación. En conjunto faltos de casta. Morante de la Puebla, saludos y silencio. El Juli, silencio y dos orejas. Miguel Ángel Perera, oreja y saludos.
Dicen que el que da primero da dos veces. Y este refrán se lo ha apropiado hoy El Juli en Olivenza. Cuando la tarde iba cuesta abajo por la decepcionante corrida enviada por Ricardo Gallardo, Julián ha apostado por el único animal que medio se ha dejado en el último tercio para realizar una gran faena plena de dominio y temple.
El Juli acertó en los primeros compases del trasteo al hacer romper hacia adelante la embestida del ejemplar de Fuente Ymbro. A partir de ahí llegó una sinfonía de toreo al natural, enganchando perfectamente al toro y llevándolo siempre por abajo, sin resquicio a la duda del burel. Por ese pitón surgieron varias tandas perfectas de temple y mando, con el toro embebido en el engaño del torero madrileño.
Cuando parecía que la faena tocaba a su fin, Julián quiso demostrar su dominio al hacer embestir en terrenos de tablas al toro por el pitón derecho, pitón por el que el toro de Gallardo se mostró remiso a tomar las telas al principio de la faena. Un pinchazo arriba precedió a un perfecto volapié que valió el doble trofeo a Julián López ‘El Juli’.
Su primero se lesionó en los primeros compases de su lidia al sufrir una fuerte voltereta y de ahí en adelante fue un querer y no poder el toro. El Juli intentó siempre templar a media altura, pero la blandura del astado deslució cualquier posibilidad de lucimiento.
Reaparecía en ruedos españoles Miguel Ángel Perera tras su triunfal encerrona madrileña y ha dejado constancia de que no ha perdido el sitio que pisó a finales de la temporada pasada. Su primer toro mostró querencia a tablas, y el de Puebla de Prior se las quitó planteando la faena en los medios. Perera tiró de temple y mando para exprimir las escasas embestidas potables del ‘fuenteymbro’. La oreja premió una actuación entonada.
El sexto fue otro cantar y esta vez el trasteo de Miguel Ángel Perera se perdió en un mar de pases sin mucho contenido por la escasa pujanza de su oponente.
Abría cartel el sevillano Morante de la Puebla que tuvo una actuación lucida y meritoria en primer lugar. Manejó con soltura y donaire el capote de inicio y con la muleta estuvo dispuesto y perseverante, destacando varias tandas en redondo muy estéticas y mandonas.
El cuarto flojeó en exceso en los primeros tercios y el de La Puebla no se ha dado coba al ver que el lucimiento iba a ser muy difícil.
Foto: Juan Carlos Terroso (Burladero.com)