Arnedo (La Rioja), jueves 2 de octubre de 2008. 6ª de Feria. Tres cuartos de entrada. Cinco novillos de Miranda de Pericalvo, bien presentados aunque desiguales de cabeza y hechuras. Encastados y de buen juego a excepción del manso y rajado 2º. Un sobrero (4º bis) de Torrehandilla, con casta, noble y clase. Luis Manuel Pérez ‘El Canelo’, oreja y vuelta. Alejandro Esplá, saludos tras aviso y oreja. Ernesto Tapia ‘Calita’, silencio y silencio tras aviso.
Después de seis días de novilladas en Arnedo por fin hemos visto ni más ni menos que a un novillero que ha estado precisamente en eso, en novillero. Un chaval mexicano, totalmente desconocido en nuestro ruedos y que mataba hoy sus primeros dos novillos en España. Luis Manuel Pérez ‘El Canelo’ ha sorprendido a propios y a extraños con su tauromaquia, muy mexicana, participativa en todos los tercios y plagada de ganas y voluntad para conseguir el triunfo. Cuando escribo estas líneas todavía no se sabe quien será el ganador del ‘Zapato de Oro’, pero aunque él no se lo lleve a buen seguro que esta actuación le abrirá paso en nuestro país. Su carta de presentación ahí ha quedado. Está claro que se le ha visto verde en ciertos pasajes de sus actuaciones, pero después de ver pasar por Arnedo a casi una veintena de novilleros, ha sido delicia disfrutar con un chaval que quiere ser alguien en esto.
La otra nota positiva del último festejo de la feria del Zapato de Oro ha sido la novillada de Miranda de Pericalvo que se ha lidiado en el centenario coso arnedano. Una novillada encastada y que ha llegado al último tercio embistiendo con nobleza y clase. Lástima que el cuarto novillo, un tío, se haya matado al estrellarse contra un burladero. En su lugar salió un sobrero de Torrehandilla que no se ha quedado atrás con respecto a los titulares y ha tenido posibilidades de éxito con él.
Se presentaba en España Luis Manuel Pérez ‘El Canelo’ y lo hacía recibiendo al primer novillo del festejo en los medios con un manojo de gaoneras y una revolera de la que salió volteado y con una gran paliza encima. Paliza que se repitió en un arriesgado par al quiebro en terrenos de tablas. Sin embargo El Canelo no se amilanó y comenzó a torear en redondo con mucho temple, dejando la muleta muerta en los cites y tirando mucho del novillo. Por el lado zurdo el utrero era menos claro y no hubo el mismo acoplamiento. Pero de nuevo volvió al pitón diestro y terminó por calentar a los tendidos con un par de tandas de muy buen corte. Mató de una estocada en la suerte de recibir y consiguió una de las orejas de más peso de esta feria.
El sobrero cuarto de Torrehandilla fue un novillo muy exigente, que pedía todo lo que de le hiciese por abajo y con el que esta vez se vió el poco oficio que todavía tiene El Canelo. Sin embargo esa falta de oficio la suplió con unas ganas y una disposición digna de elogio. Destacó de nuevo el toreo en redondo, pero esta vez falló a espadas y el premio quedó redicido a una vuelta al ruedo.
Alejandro Esplá ha dejado una imagen un poco difuminada de su toreo. Su primero fue el novillo de Miranda de Pericalvo que menos opciones dio. Manso y rajado, el colorado no dejó que el joven Esplá se confiase con él, realizando un trasteo muy largo pero inexpresivo.
Más enfibrado salió con el quinto, que tuvo clase y movilidad para dar y regalar. Esplá firmó varias tandas que fueron jaleadas por los tendidos pero en las que acompañó la embestida del novillo, sin llevarlo toreado en ninguna ocasión. Al natural se colocó más en la rectitud y por ahí si llegaron varios pasajes más lucidos. Pero el final del trasteo cayó de intensidad con el novillero convertido en un vulgar pegapases. Eso sí, se tiró a matar con mucha verdad, atracándose de novillo y resultando volteado de forma muy fuerte, saliendo visiblemente conmocionado. Pasó a la enfermería sin recoger la oreja con que fue premiado.
Volvía a Arnedo el mexicano Ernesto Tapia ‘Calita’ después de llevarse en el mes de marzo el ‘Zapato de Plata’. Y como ganador de este certamen eligió la novillada de Miranda de Pericalvo. Sin embargo Calita no ha corrido la misma suerte que en sus anteriores actuaciones en tierras riojanas y ha sido silenciado en su lote. El tercero fue un animal encastado con el que no pudo en ningún momento, sin dejarle la muleta en la cara y llevándole siempre en línea y hacia afuera.
Con el serio y astifino sexto comenzó con buen tono la faena, pero de nuevo se amontonó y elaboró un trasteo que fue recibido con indiferencia en los tendidos.