En la sección "¿Qué me pasa Doctor?" del programa La Mañana de Federico Jiménez Losantos,el Doctor Luis Madero nos habla de las alergias al polen y sus remedios haciendo especial hincapié en cómo la contaminación favorece su aparición y hace más sensibles a las alergias a quienes las padecen.
Sobre todo en las grandes comunidades, la contaminación perjudica en mayor medida a las personas propensas a padecer alergias, siendo más frecuentes las de los pólenes y los ácaros. La polución, "pela" las moléculas, las proteínas del polen que se van "descarnando", lo que determina que aparezcan anticuerpos que se sensibilizan ante su deterioro y que si no se curan con vacunas o tratamientos, se mantienen en el organismo durante mucho tiempo. Ésta situación es la que provoca que en las grandes ciudades haya un mayor tabaquismo pasivo. Hoy día, cuando se hacen estudios de alergias respiratorias, una de cada cinco personas las desarrollan, hay cifras que dicen que para 2020, la mitad de la población desarrollará alergias al polen y a los ácaros.
Es difícil determinar los síntomas que diferencian las alergias frecuentes, como al polen o a los ácaros, de otros cuadros clínicos como el resfriado, la rinitis, el moquillo, etc. La relación más típica que se realiza para diferenciar unos de otros, depende de la cantidad de pólenes que haya en el ambiente en ese momento, de modo que éste hecho también podría diferenciar si las reacciones de nuestro organismo se deben a alergias comunes o virales.
Los tres órganos de choque que tiene la alergia son: el aparato digestivo, el respiatorio y la piel, ahí se concentran todas las sensibilidades que produce la alergia y las manifestaciones clínicas. En esencia, el cuerpo se defiende cuando nuestro organismo reacciona ante un componente que le es ajeno. Al no reconocer el polen como propio, el organismo produce anticuerpos para luchar contra los alérgenos que se depositan en nuestra piel o en los aparatos respiratorio o digestivo y como consecuencia de la reacción del polen con el anticuerpo, se producen diversidad de reacciones clínicas.
El tratamiento con vacunas es algo frecuente en las personas mayores pero aunque en los niños también sería lo más acertado, detectar las alergias que pueda padecer en un futuro, es más complicado. Hay tratamientos curativos para paliar los síntomas alérgicos, como los antiestamínicos, pero los procedimientos curativos, por lo general, se basan en sensibilizar al sujeto una vez que un especialista ha estudiado el caso, identifica las alergías y le suministra la vacuna hasta que dejen de aparecer los síntomas. Por tanto, para las alergias más frecuentes, como las del pólen o los ácaros, el tratamiento más curativo es la autovacuna.
En el caso de los niños muy pequeños, de edades inferiores a los 3 años, a la hora de plantearnos cómo prevenir el desarollo de las alergias, se presentan dificultades, pues pese a que podría decirse que factores como la lactancia pueden prevenirlas de alguna manera, antes de los 3 años es complicado determinar si el pequeño las padece. De manera que las alteraciones del organismo propias de su edad, puede que no sean difinitivas. Por ejemplo, si el bebé ha padecido alteraciones en el aparato respiratorio, podría o no, ser un factor predisponente y dar lugar a que la reacción al polen sea más sensible, pero por debajo de los 3 años es muy poco frecuente este tipo de cuadros clínicos.
De todos modos, tanto si se trata de alergias comunes como si éstas son respiratorias o virales, como si las padecen menores o mayores, la contaminación nos afecta a todos y juega un papel determinante en neustra salud. Por ejemplo explicativo, las moléculas diesel del gasóleo desnaturalizan las proteínas vegetales de los pólenes y las convierten en alérgenos más favorables, por tanto, hagamos lo que hagamos y con independencia del tipo de alergia que podamos padecer, la contaminación nos hace mal a todos.