El Sevilla ha sido derrotado en su visita al Valencia por tres goles a uno. El conjunto de Manolo Jiménez, que se quedó con un hombre menos por expulsión de Adriano, se adelantó con un gol de Escudé, pero sucumbió ante la inferioridad numérica en un choque determinado decisivamente por la actuación de González Vázquez. Marcaron para el Valencia Villa, Mata y Pablo Hernández. La renta por la tercera plaza es ahora de cinco puntos.
Quédense con la renta que aún conserva el Sevilla. Cinco puntos sobre el Valencia (a falta de 21 por jugarse) menos el average, para la clasificación Champions directa. Tres más con respecto al quinto clasificado, aquel que marca el límite con la UEFA (Atlético y Villarreal). Eso es lo único bueno que se puede llevar a la boca el sevillista. Vamos, por ver el vaso medio lleno, que en la mayoría de los casos no es así.
Para explicar la derrota de Mestalla hay que hablar de demasiadas cosas. En primer lugar, cabe señalar al banquillo. No se puede ser tan superior en el primer cuarto de hora y ordenar el repliegue del equipo tras meter el primero cuando el rival está muerto. En segundo lugar, a Bernardino González Vázquez. Que siga pitando en la Liga Española es dañino para la competición. Hoy ha sacado 15 amarillas y dos rojas en un partido sin patadas al margen de las dudas razonables que arrojan los penaltis. Su torpeza ha convertido el partido de la jornada en una aberración futbolística. Y en tercer lugar, a la torpeza infinita de algunos jugadores del Sevilla. Adriano y Fernando Navarro deberían tener las tablas suficientes como para no darle tanta ventaja al rival.
Dicho esto, el partido se resume en un cuarto de hora demoledor del Sevilla, que no cerró el partido aunque se puso por delante en un córner soberbiamente rematado por Escudé, en lad dudas y el carrusel de tarjetas desde ahí hasta el final de la primera parte, y en el minuto decisivo en el que Adriano es expulsado, Escudé le hace penalti a Mata y Villa consigue el empate. En el segundo tiempo más tarjetas, dos paradones de Palop, el penalti incomprensible de Fernando Navarro (pide falta previa por empujón en ataque de Silva) y los goles de Mata y Pablo Hernández y la expulsión de Jiménez. La situación, que ya no está tan clara, como mínimo es para preocuparse. Encima toca visitar al Barça sin Palop ni Adriano.