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Dos orejas para una entragada actuación del charro

Valverde, volando hacia la puerta grande de Salamanca

Salamanca, miércoles 17 de septiembre de 2008. 7ª de Feria. Dos tercios de entrada. Toros de Valdefresno y uno (2º) de Hnos. Fraile Mazas, dispares de hechuras. En general bajos de casta. Todos nacidos en el 09/04 y marcados con el guarismo 5. Noble y con clase el 4º aunque a menos. El Cid, palmas y oreja. El Fandi, saludos tras aviso y leves palmas. Javier Valverde, oreja y oreja.

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Sixto Naranjo - 17-09-08

Era el primer pase de muleta en su primer toro, un toro que había brindado a El Legionario, cuando el animal de Valdefresno se le fue al cuerpo y le lanzó por los aires con un vuelo espectacular, cayendo de mala manera y muy cerca de tablas. Javier Valverde se levantó sin aire, aturdido y con una brecha en la ceja izquierda. Demasiado poco para lo que le podía haber ocurrido. Pero el de Las Veguillas se espabiló y se fue a la cara del toro para realizar uno de los trasteos más medidos y meritorios de la feria de Salamanca. El torero se encajó y corrió con gusto y poder la muleta por el lado derecho, alcanzando cotas de gran lucimiento ya que el toro era un punto manso y tendía a irse de las suertes, y ahí estribó también el mérito de Valverde, sujetar siempre al toro llevando muy prendido al Valdefresno en la muleta. Además la faena duró lo que tenía que durar, ni más ni menos. Cuando el torero vio que había sacado todo lo que tenía su oponente se fue detrás de la espada para cazar al toro de una estocada desprendida pero que no fue óbice para la concesión de una de las orejas más justas de cuantas se han dado en este abono.

El sexto fue un toro muy en el tipo de Valdefresno, salpicado y un punto veleto, que manseó en los primeros tercios pero en el que teníamos la esperanza de que rompiese a embestir en la muleta. Pero no fue así y Valverde tuvo que tirar de voluntad y firmeza para robarle los muletazos. Aguantó además el torero varias coladas de infarto y nunca rectificó ni un alamar. De nuevo se volcó sobre el morrillo quedando en igual posición la espada, pero la espectacular muerte del toro animó al público charro a pedir la oreja a su paisano.

El que ha demostrado una actitud reprobable en La Glorieta ha sido El Cid. Su primero fue un animal que salía de los engaños buscando tablas y con el que el torero no tuvo la intención de sujerlo en ningún momento ni de dejarle la muleta en la cara. Echó rápidamente las cartas sobre el tapete. Mal empezábamos.

Pero en el cuarto no hubo la excusa de la condición del toro, porque el de Valdefresno tuvo una nobleza y clase inmensa, sobre todo por el pitón derecho. El animal se abría entre pase y pase y dejaba al torero colocarse perfectamente. Pero El Cid no ha querido, se ha aliviado toreando para afuera todo el rato, sin apostar por el toro nunca, y cuando ha querido cortar la faena, y viendo que el toro tenía poco fondo, ha acortado distancias haciendo al toro venirse abajo. Pero la gente le ha premiado con una oreja de regalo que comparada con la que en el toro anterior había cortado Valverde no había por donde coger el despojo que paseó finalmente.

Y El Fandi… ay El Fandi!. La gente dirá que las banderillas de El Fandi, que si patatín, que si patatán… Pero perdón, el granadino lleva tiempo sin clavar en la cara un par de banderillas. Muchas carreras, muchas facultades físicas, pero los pares han caído desiguales de colocación y como decíamos sin asomarse al balcón en ninguno de los siete pares que ha colocado. En su primero aburrió soberanamente con una faena larguísima de escaso contenido artístico, vulgar y donde sólo podemos rescatar una serie por el lado derecho más entonada.

Con el quinto estuvo a la deriva. El toro de Valdefresno fue manso y con punto de genio que nunca dominó el granadino. Mal colocado, sin llevar toreado ni sometiendo al toro, y ofreciendo un recital de mantazos sin sentido. Paupérrima la imagen dada por El Fandi, indigna de un torero de su bagaje. Aún así, en su primero saludó una ovación y en este último escuchó algunas palmitas. Bendita afición…

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