Casi diez millones de españoles llevan ya en su cartera un Documento Nacional de Identidad electrónico, el DNI-e que se implantó hace tres años, pero muy pocos utilizan sus posibilidades telemáticas. En ese período sólo se ha empleado en dos millones y medio de operaciones a través del ordenador. El DNI-e, que arrancó en marzo de 2006, y en el que la Administración ha invertido 129 millones de euros en equipos, instalaciones y programas, "se utiliza muy poco".
"Hay que potenciarlo y acostumbrar a los ciudadanos a que hagan operaciones mercantiles a través de la red con el certificado de firma electrónica que contiene", explica Antonio Rodríguez, comisario jefe de la Unidad de Documentación de Españoles y Archivos de la Policía Nacional. Según los datos aportados por esa Unidad, desde marzo de 2006 hasta el 31 de marzo de 2009, los cuatro organismos competentes han validado dos millones y medio de operaciones con DNI-e entre ciudadanos, administraciones públicas y empresas.
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre -que el pasado mes de marzo ha superado por primera las 200.000 validaciones-, la Agencia Tributaria, la Tesorería General de la Seguridad Social y el Ministerio de Administraciones Públicas son las entidades encargadas de comprobar la validez de la firma electrónica.
Pero las operaciones registradas hasta ahora no son suficientes. Por ello, el pasado 13 de marzo, el Consejo de Ministros aprobó una partida de 14 millones de euros destinados a medidas para promover su utilización. Entre ellas, que los fabricantes incorporen en los ordenadores lectores de DNI-e, así como el desarrollo de campañas de promoción de las ventajas del documento.
Pasos para la consolidación de una herramienta que el Plan Avanza, aprobado por el Gobierno en 2005, definió como "una de las más importantes y decisivas en el desarrollo de la Sociedad de la Información en España" y para dar respuesta a la ley de 2007 que reconocía el "derecho de los ciudadanos a relacionarse con las Administraciones Públicas por medios electrónicos".
Acreditar electrónicamente y de forma indubitada la identidad de las personas y firmar digitalmente documentos electrónicos con una validez jurídica equivalente a la que les proporciona la firma manuscrita son, según el Ministerio del Interior, los objetivos del DNI electrónico. Un documento que, destaca Interior, permite realizar compras firmadas a través de Internet, hacer trámites completos con las administraciones públicas, transacciones con entidades bancarias, acceder al edificio donde trabajamos, utilizar de forma segura nuestro ordenador personal y participar en una conversación por Internet con la certeza de que nuestro interlocutor es quien dice ser.
Entre las gestiones más demandadas, según el departamento, figuran la petición del historial laboral, la declaración de la renta y la solicitud de la ayuda al desempleo. Entonces, ¿por qué se utiliza tan poco? "Porque hay una cierta resistencia del ciudadano a utilizar las nuevas tecnologías", explica el jefe de la Unidad de Documentación, Antonio Rodríguez". "La gente joven sí lo utiliza, pero en general hay una falta de preparación", agrega.
Descarta que detrás de esa resistencia haya falta de confianza, porque "se han adoptado las medidas necesarias para que en la comunicación a través de internet haya líneas seguras". "La desconfianza que pueda haber por parte de los ciudadanos -dice- es absolutamente infundada".