Arnedo (La Rioja), lunes 29 de septiembre de 2008. 3ª de Feria. Tres cuartos de entrada. Novillos de Baltasar Ibán, desiguales de presentación, de juego descastado en general, a excepción del encastado 6º, premiado con la vuelta al ruedo. Manejable el 3º. Dámaso González, silencio tras aviso y silencio. José Manuel Mas, silencio tras aviso y silencio. Román Pérez, oreja y dos orejas.
El Zapato de Oro ya tiene un firme candidato, apunten este nombre: Román Pérez. Bien es verdad que se ha llevado el mejor lote de novillos de Baltasar Ibán, pero ante todo y sobre todo el francés afincado en Salamanca ha demostrado una disposición al triunfo encomiable y ha sabido aprovechar las condiciones de sus oponentes.
Su primero fue un novillo muy en el tipo de Ibán, que salió haciendo cosas buenas desde su salida de chiqueros, humillando y metiendo la cara abajo en los burladeros y a los capotes. Román Pérez inició su labor con gusto sacándose al utrero a los medios, para a continuación recetar varias tandas en redondo dando distancia al novillo y teniendo la virtud del temple, aunque faltó un punto de sometimiento. Bajó la intensidad cuando decidió acortar los terrenos entre él y el astado de Ibán, pero volvió a coger vuelo con un final con varios circulares que fueron muy jaleados por los tendidos. Tras una estocada caída fue premiado con una oreja.
En sexto lugar saltó un ejemplar también con las hechuras típicas de la casa, descolgado y que tomó con vibrantes embestidas el capote. Su pelea en varas no fue de bravo, doliéndose en el primer refilonazo y tomando después una vara en la que se dejó pegar. Pero el novillo tenía picante y embistió en el último tercio con la importancia de los animales encastados. Román Pérez, bien aleccionado desde el callejón, brindó a la Banda de Música para a continuación desgranar series muy ligadas por ambos pitones, destacando varias al natural de más ajuste y largura. Remató su quehacer de una estocada desprendida, con el novillo de Baltasar Ibán resistiéndose a caer. Dos orejas para el franco-salmantino y vuelta al ruedo para el novillo.
Y poco más que contar del festejo, porque el resto de la novillada de Ibán ha tenido el común denominador de la falta de casta. Aún así ni Dámaso González ni José Manuel Mas han sabido estar a la altura del compromiso que tenían enfrente.
Dámaso González ha dado una paupérrima impresión, por falta de recursos, por desajuste en cites y embroques y nula capacidad de sobreponerse a un lote deslucido pero que no se comía a nadie. En su primero estuvo mal colocado durante toda la faena y sin intención de justificarse. Y con el cuarto ofreció una imagen vulgar, sin decir nada y aburriendo al público arnedano. Mal camino para el hijo del ‘León de Albacete’.
José Manuel Mas se ha ido desinflando según ha ido pasando la temporada tras un inicio prometedor. En primer lugar sorteó un astado que se movió sin clase y con un molesto tornillazo a mitad de muletazo. El madrileño nunca supo tocar la tecla adecuada para corregir este defecto y al conjunto le faltó limpieza y decisión. Con el quinto fue un querer y no poder. Le perdió pasos en el comienzo de la faena y el novillo de Ibán se hizo el dueño de la escena. Nunca se le vio capaz de superar las complicaciones de un novillo al que dio muchos pases, todos ellos sin ninguna sustancia. En ambos manejó mal la espada.