Hoy celebramos que Jesús resucita de la muerte y retorna victorioso del Infierno. Resucita por todos y cada uno de nosotros. Por eso es un buen día para hablar de las personas inmigrantes, de ese tema que estamos acostumbrados a escuchar todos los días: pateras que llegan a las costas de nuestro país, políticas de integración de inmigrantes, planes de retorno voluntario... pero se nos olvida lo verdaderamente importante, que es que son personas, de carne y hueso como nosotros: con alma, con sentimientos, con corazón, con nostalgia.
Esto lo conoce muy bien la diócesis alicantina, provincia que, desde 1998, ha sufrido un aumento muy notable la presencia de extranjeros, cifra que ha alcanzado en la actualidad el número de medio millón de inmigrantes frente al millón y medio de españoles que viven en esta tierra.
Pero… ¿Cuándo un inmigrante deja de ser inmigrante? ¿Cuando consigue papeles, al trabajar, al compartir la cultura, cuando paga impuestos, cuando escolariza a sus hijos? Para responder a todas estas preguntas y para ayudar a este medio millón de personas que se han quedado, por infinidad de razones, en Alicante, la diócesis, dentro de su Delegación de Acción Social y Caritativa, creó en 1990 el Secretariado Diocesano de Migraciones, con el fin de acoger, promocionar e integrar a los inmigrantes y sus familias en la sociedad civil y eclesial.
Porque puede tener papeles, llevar a sus hijos al colegio, incluso votar, pero muchas veces todo esto no es suficiente. Puede seguir siendo un inmigrante, un extranjero, un extraño entre extraños. Tampoco basta que pase el tiempo. Coexistir y ser vecinos no es convivir. Integración es un tema de opciones personales, de crear vínculos, de estar relacionados, de hablar de personas y no de cifras, de llamarnos por nuestro nombre, de conocer nuestras historias, de compartir el presente y proyectar juntos el futuro. Un inmigrante deja de ser inmigrante cuando ya no sean un “ellos”, sino un “nosotros”.
Para conseguir todo esto se creó en el año 2003 la Asociación de Solidaridad con los Trabajores Inmigrantes - Alicante. Su acción es inmensa y muy rica: tienen un servicio de atención social y jurídica, en el que ofrecen dispositivos en materia de extranjería que apoye en los procesos de integración social de personas y familias inmigrantes. Cobran especial atención las mujeres y madres inmigrantes en situación de vulnerabilidad, a las que se ofrecen infinitos recursos e incluso un programa de vivienda de respiro, recurso residencial de corta estancia dirigido fundamentalmente a mujeres en situación de vulnerabilidad y, eventualmente a sus bebés e hijos pequeños.
El proyecto marco parroquial es otro fin fundamental de este secretariado, en el que ofrecen la parroquia como espacio de acogida y enriquecimiento mutuo.
Recabar datos fiables, divulgarlos y promover la reflexión sobre la situación de las personas inmigrantes es otro objetivo. Para ello, realizan exhaustivos estudios y propuestas que se pueden consultar en la página web http://www.asti-alicante.org/.
Para lograr la integración real de estos hermanos, es fundamental defender y promover la cultura de origen de las personas inmigrantes, para salvaguardar su identidad y contribuir a la creación de una sociedad multicultural donde todos tengan su espacio propio y común.
Otro tema pendiente es sensibilizar a las nuevas generaciones de escolares del fenómeno de la inmigración y ayudarles a transformar la realidad de estas personas, para que aprendan a verlo como algo normal.
Y como guinda final, el trabajo de esta Iglesia que camina en Alicante es alzar la voz, potenciar el sentido crítico de la sociedad y apoyar acciones de denuncia comprometida.