Parte de la fachada y la cubierta del edificio número 5 de la calle de Moneva, se desplomaron este sábado sin causar daños personales gracias a que, a la hora que sucedieron los hechos, las 16:00, los establecimientos permanecían cerrados. Sólo una mujer que trabajaba de limpiadora en El Calamar Bravo y que en ese momento iba a entrar en el local, resultó herida leve al tropezar con unos cascotes.
Desde que se produjo el derrumbe, la Policía Local ha cerrado al tránsito esta calle peatonal y así al menos hasta este lunes dado el riesgo de que se caiga otra parte del alero. Mañana se evaluarán los daños y en función de los informes, se decidirá si la calle Moneva se abre de nuevo. El edificio afectado tenía las paredes apuntaladas. Las malas condiciones en las que se encontraba esta casa declarada en ruinas por el Ayuntamiento de Zaragoza, unidas a las lluvias de estos días, han podido ser las causas del desplome. Al parecer los propietarios recurrieron la decisión del consistorio por lo que el asunto se encuentra en los tribunales.
El derrumbe causó una gran expectación en la zona. El estruendo de la caída de los cascotes y la nube de polvo posterior atrajeron a numerosos curiosos. Los vecinos coincidían en que había sido una suerte que el desplome sucediera antes de la apertura del local. Si lo ocurrido hubiera pasado a las ocho de la tarde, cuando esta calle suele estar abarrotada sobre todo de gente joven, podría haber ocurrido una tragedia.