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Primera sangre en Santander: López Chaves resulta herido pero mata a su primer toro

Ni con los buenos… ni con los malos

Santander, viernes 25 de julio de 2008. Lleno. 6 toros de Fuente Ymbro, bien presentados, pero desiguales de hechuras, el tercero casi de seis años y anovillado. Mansos, salvo el primero, y con casta o genio. Pepín Liria, pitos, silencio y pitos. Domingo López Chaves, ovación (sólo mató su primero al resultar cogido). Luís Bolívar, ovación y pitos.

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Rafael Cabrera - 25-07-08

Desigual corrida de Ricardo Gallardo que ha terminado con pitos y lanzamiento de almohadillas, De ello no tuvieron la culpa los astados de Fuente Ymbro, sino la escasa disposición de los toreros, que en buena medida han estado por debajo de los toros. Porque los de Gallardo han embestido con mayor o menor casta –a veces con genio- pero han dado juego en cualquier caso, complicándose algunos –como segundo, tercero o cuarto- pero con un gran primer toro, bravo en varas, noble y boyante en la muleta, un quinto soso, sin malas artes, que entraba a media altura, y un sexto (en realidad era el anunciado como quinto pero corrió turno por el percance de López Chaves) que fue boyante, noble y con codicia a pesar de mansear –y mucho- en varas. Salvo el notable lunar del tercero, un bicho nacido en septiembre de 2002, anovillado y sin cuartos traseros, pero con seriedad en la cuerna, la corrida estuvo bien presentada, aunque algo desigual –entre los 511 y los 594 kilos de peso-. Pero si contamos a ese tercero, la diferencia se eleva hasta los 131 kilos de diferencia. 

 

Pepín Liria ha estado mal en conjunto, muy por debajo de las condiciones de sus toros, especialmente los lidiados en primer y sexto lugar. El que abría plaza se llamaba Bullicioso, de 569 kilos, negro, delantero, que hizo buena pelea en varas y llegó al último tercio embistiendo con nobleza y cierta codicia, al que vimos, sin embargo poco, porque Liria apenas lo tocó de muleta. Nada con el capote, Liria estuvo desconfiado con él, usando mucho pico, perfilero siempre y paseándolo por las afueras. Mal. Y eso que el bicho repetía con ganas. Una estocada casi entera, sesgando y alargando el brazo, precedería a una muerte interesante del toro, con casta. En el cuarto, Soplón de apodo, de 516 en la romana, colorado ojo de perdiz, bizco del izquierdo, manso y complicado, y yendo a menos, no se hizo tampoco con el toro. Repetía boyante en el capote, pero llegado al último tercio, como metía riñones, el torero se colocó al hilo, metiendo pico para despegárselo y tirando líneas en paralelo. Eso hizo que el animal fuese entrando cada vez más rebrincado y rematando por alto los lances, al no ser sometido, enganchando mucho la muleta. No terminó de ligar los pases el maestro, ni de templarlos adecuadamente, y el toro se vino abajo sobre la sexta tanda. Un pinchazo huyendo, otro más y una entera saliéndose lo remataron. El sexto –corrió turno por la cogida de López Chaves, fue Rabadán, de 511 en la tablilla, castaño oscuro, bragado y axiblanco, delantero de puntas y aunque notablemente manso en los caballos, noble y boyante en la franela. La lidia fue un auténtico desastre tanto en varas como en banderillas –y no fue la única hoy-, pero el toro que podía haber aprendido sánscrito llegó a la última fase de su vida embistiendo con clase, energía y limpieza: claro y sencillo, dirían los antiguos. Y Liria volvería a llevarlo despegado, con pico excesivo, desde fuera y algo retorcido. Ni con la izquierda, ni con la derecha aprovechó las buenas condiciones del animalito. Al término de su vida taurina santanderina acortó distancias, para ahogarlo, sin conseguirlo, porque siguió yendo aunque con un viaje algo menor. Un pinchazo bajo, media más baja, y cinco descabellos fueron premiados con pitos y almohadillas de despedida. 

 

López Chaves sufrió una cornada al intentar llevar su primer toro al caballo. Se llamaba Velador, de 594 en la báscula, negro listón chorreado y acucharado de cuerna. Empezó embistiendo incierto, y fruto de ello fue la cogida al no saber el salmantino si vaciarlo por un pitón u otro. Después mansearía en varas y se quedaría complicado tras una lidia nefasta, entre las dudas si seguiría el matador en el ruedo o se retiraría a la enfermería. Se quedó, en un verdadero gesto de hombría y bravura, y lo tanteo bien por el izquierdo saliendo una serie apreciable, y luego por el derecho, con más movimiento de pies, pero que llegó más al respetabilísimo público de Santander. Un pinchazo desprendido, otro hondo y una casi entera desprendida, que requirió un descabello, remataron su entregada y valiente labor.

 

El colombiano Luís Bolívar tampoco tuvo su mejor tarde. El tercero era Malasombra, de 463 kilos, negro, anovillado, manso, con casta, complicado y con la cara alta. Empezó con sendos pases cambiados por al espalda y siguió con la derecha, pero el bicho lanzaba tornillazos y cabezazos a medio viaje y al final. El estuvo muy firme, aguantando y tragando mucho, al hilo, en paralelo, pero sin terminar de someterlo, de poderlo, de doblarse con él para bajarle la cabeza o rematar por bajo los lances. Una labor valerosa y de pundonor, pero sin toreo dominador. Un metisaca muy bajo, envainado y saliéndose, una estocada entera arriba, quedándose en la cara y saliendo revolcado con peligro y el toro murió con casta. El quinto –que hubiera sido el sexto, en realidad- fue Escándalo, un toro negro listón de 530 a los lomos, delantero, manso, algo soso y llevando siempre la cara a media altura. Lo recibió por verónicas –tras una larga afarolada- buenas, ganando terreno a los medios. Con la muleta lo toreó en paralelo, dando mucha salida y sin bajarle la mano en ningún momento, no hubo profundidad y sí toreo despegado. Sólo al final se lo metería más en jurisdicción –aunque a medio viaje-, pero sin continuidad, alternándolo con lances hacia las afueras. Media atravesada y desprendida, sin pasar, un pinchazo bajo y otra media igual que la primera, y un mal remate con el descabello –seis golpes-, le permitieron escuchar pitos y un recado del usía. Una corrida en la que el ganado tuvo mucho que torear y no vimos hacerlo, ni con los buenos, nobles y boyantes, ni con los mansos y complicados. 

 PARTE MÉDICO DE LÓPEZ CHAVES: "Herida por asta de toro en glúteo izquierdo con orificio de entrada y salida y una trayectoria descendente de 15-20 cm. que toca abductor mayor y membranoso sin afectar vasos de importancia. Varetazo en región anterior del tórax y cresta iliaca derecha. Pronóstico leve salvo complicaciones. Trasladado a Hospital de Valdecilla para realizarle placas.

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