Rafa Muñoz, segunda mejor marca de todos los tiempos en los 100 mariposa, nunca lo ha tenido fácil. El Michael Phelps español de ahora nada tuvo que ver con el que después de los Juegos de Pekín decidió emigrar a Marsella para ponerse a las órdenes de Roman Barnier, ex nadador y uno de los entrenadores más prestigiosos del viejo continente. En la ciudad mediterranea del sur de Francia se entrena con la élite de la natación europea, y comparte piscina a diario con Alain Bernard, la gran figura de la natación gala.
Rafa, segunda mejor marca de todos los tiempos en los 100 mariposa
Desde que Muñoz está bajo la tutela de su nuevo entrenador ha ganado siete kilos de masa muscular, que le han servido para mejorar considerablemente sus marcas. "Mi entrenador dice que tengo que hacer 22.6, pero por qué conformarme con lo que me diga si él no va a nadar. La meta me la tengo que poner yo", dijo Muñoz al salir de la piscina de Málaga.
Los que le conocen señalan que tiene el cuerpo perfecto para un sprinter, gracias a su 1,93 de altura y su gran envergadura. Uno de los puntos fuertes del cordobés son las salidas, que apura hasta el límite del reglamento. "Parece un submarino", señala su compañera de Selección Erika VIllaécija.
Aunque él no haya asimilado todavía su proeza, a partir de ahora la vida de Rafael Muñoz cambiará considerablemente. El hecho de ser el recordman mundial de 50 metros mariposa hará que en los próximos Mundiales de Roma del mes de julio todos los focos se centren en él. "Ya estoy en el libro de los récords y esto es lo que quería. Quedará para siempre", señaló Muñoz. En la piscina de la capital italiana el español tendrá la oportunidad de medirse al imbatible Michael Phelps.
Y es que en Pekín, el español ni siquiera consiguió clasificarse para las semifinales de los 100 mariposa, lo que supuso una gran decepción y un punto de inflexión en su carrera. En ocho meses ha pasado de no estar entre los dieciseis mejores del mundo a conseguir la segunda mejor marca de todos los tiempos en los 100 mariposa.