Ángeles González Sinde, hasta ahora presidenta de la Academia del Cine, ha sido nombrada por José Luis Rodríguez Zapatero nueva ministra de Cultura en sustitución del escritor y crítico literario César Antonio Molina.
Esta decisión ha sido recibida con malestar en medios del mundo de la cultura, pues significa entregar directamente el Ministerio a un sector concreto –y no especialmente brillante- de la vida cultural española.
Desde el comienzo de su mandato, Zapatero ha puesto el acento en dos sectores de la cultura española: el cine y la SGAE. Dos sectores de importancia limitada, pero que al presidente del Gobierno le garantizan una fidelidad política e ideológica inquebrantable. Tanto el cine español como la SGAE se han beneficiado de la obsequiosa atención presupuestaria de los gobiernos Zapatero. La decisión de poner a González Sinde al frente del Ministerio representa, ahora, un espaldarazo institucional suplementario.
Por el contrario, siguen marginados de la atención del Gobierno amplios sectores de la vida cultural: los museos, la música, los escritores… En buena medida, la gestión de estos sectores se ha entregado progresivamente a las comunidades autónomas. Así las cosas, el ámbito de la acción cultural del Gobierno de España queda reducido a dos grupos de presión sectoriales: el cine y los derechos de autor.