En un artículo publicado hoy en las páginas de opinión del diario El País, el presidente del Congreso de los Diputados José Bono defiende la nueva ley que reconoce el aborto como un derecho, ampara la posibilidad de ampliar el plazo para abortar hasta las 22 semanas y permite a las chicas de 16 años abortar sin contar con la opinión de los padres. En respuesta, el jurista Rafael Navarro-Valls, ha señalado que Bono está equivocado ya que "parte de dos presupuestos que no son ciertos".
Bono afirma que el aborto "no es un derecho" sino "un mal que hay que intentar evitar"
"Aborto: ni derecho ni obligación", así titula el presidente del Congreso, José Bono, el artículo que sobre la reforma de la ley del aborto aprobada en 1985 podemos leer y que coincide con la presentación en la Cámara Baja de las enmiendas a la totalidad de los distintos grupos parlamentarios a dicho Proyecto de Ley.
En su artículo Jose Bono, comienza explicando que "cuando me enfrento a la regulación legal de la interrupción del embarazo, no puedo hacerlo como si de una ley sobre seguros agrarios se tratara. Al votar una ley sobre el aborto mi conciencia me interpela".
Después hacer un recorrido por el contenido, desarrollo y reforma de la ley de 1985 José Bono concluye:
"Los diputados vamos a debatir el proyecto y puede salir mejorado. Confío en que el resultado sea conforme al patrimonio moral compartido por la mayoría de los españoles, de manera que la nueva ley no se vea como una propuesta partidista. En este sentido, hay al menos tres cuestiones que ocuparán la atención parlamentaria: la primera, la información a los padres de la menor con más de 16 años; la segunda, el reconocimiento de la objeción de conciencia para los profesionales; la tercera, las acciones dirigidas a la reducción de los embarazos no deseados, en cuyo marco destaca la educación sexual".
"El conflicto moral es propio de la acción política en democracia. La política no puede limitarse a la proclamación verbal de los principios. Por el contrario, debe atender a la realidad concreta en la que los principios han de aplicarse, evaluando las consecuencias de tal aplicación (principio ético de responsabilidad por las consecuencias). La disminución del número de abortos que la nueva ley comportará al modificar la actual regulación del supuesto del conflicto psíquico que carece de limitación temporal y que ha dado cobertura legal a abortos en estadios de gestación muy avanzados, invita a defenderla, aunque sólo sea por "la teoría del mal menor". En este aspecto, la nueva ley supondrá un notable progreso que es decente reconocer y valorar por todos. Yo, desde luego, lo valoro y reconozco".
"Hay sectores de la Iglesia católica que exigen al Estado que actúe con mano justiciera, aplicando penas y castigos, mientras se reservan para ellos la mano acogedora del perdón o de la penitencia purificadora. Como político que quiere inspirar su vida en el Evangelio de Jesús, aspiro a que también la nueva ley incluya una dimensión de comprensión y de misericordia. ¡Mujer actúa en conciencia, esta ley no te condena!"
En respuesta a este artículo, el jurista Rafael Navarro-Valls, ha mostrado todo su respeto al señor Bono, "al que conozco y aprecio", pero ha señalado que está equivocado ya que "parte de dos presupuestos que no son ciertos".
En este sentido, Navarro-Valls ha aclarado que José Bono parte del presupuesto de que esta ley es muy “votable” porque producirá una disminución de abortos y protege más al nasciturus, algo que es inexacto. Según demuestra todo el derecho comparado se producirá una subida en flecha de los abortos por tres razones:
- Establece una auténtica “licencia para matar” en las primeras 14 semanas
- Mantiene la indicación terapéutica, con lo que en las 22 primeras semanas se puede producir un aborto con el correspondiente peligro para la discapacidad del niño y para la madre.
- Es un ataque frontal a los discapacitados al mantener la posibilidad de aborto hasta casi el momento del nacimiento ya que el discapacitado tiene los mismos derechos que sus conciudadanos.
De esta forma, el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ha querido destacar la singularidad del "trasfondo de todo el proyecto" ya que la argumentación que justifica el aborto se transcribe en practicar “sexo seguro sin la secuela del correspondiente riesgo de embarazo no deseado”. Es decir, "una vida sexual placentera y sin sobre saltos impone en su respeto un sacrificio desproporcionado entre los fines que quiere alcanzar (...) y la destrucción de lo que se denomina un bien constitucionalmente valioso".