"Licencia para vivir" es el título de la carta pastoral que ha hecho pública el arzobispo de Oviedo. En ella, Monseñor Sanz Montes invita a acoger y defender la vida que nos ha sido confiada, y previene de lo que considera una "sentencia de muerte" en alusión a la nueva Ley del Aborto Zapatero, así como de los réditos políticos y económicos que esconde para los que se alegran de "tan macabros trofeos de caza donde las piezas de cacería son bebés cuyo nacimiento truncaron". Invita, por último, a estar cerca de las mujeres gestantes.
Con la primavera, los cristianos celebramos una fiesta "entrañable" el 25 de marzo: la Anunciación a María y la Encarnación del Verbo, "momento decisivo en la historia, pendiente de un 'sí' de labios de una mujer joven, virginalmente concebida", señala el arzobispo en su carta pastoral. Aquél "Fiat", aquel "Hágase" de la Virgen trajo a los hombres la nueva creación.
"Es una reflexión de primavera creyente, cuando la flor rompe su anonimato de semilla y brota con toda su potencia y belleza chistándonos despacio que tras ella vendrá el fruto", proclama Mons. Sanz Montes. Una fiesta que coincide con la Jornada por la Vida, esa vida "que Dios pone en nuestras manos", unas manos que "cuidan, protegen y miman". Por lo tanto, sostiene Montes, hay que "saber acoger y defender algo que no es nuestro aunque nos haya sido confiado".
No se puede dar por cumplida la batalla contra "la mayor contradicción de nuestra época", contra una "increíble sentencia de muerte" como la actual Ley del Aborto Zapatero, entiende el arzobispo, sino que aquí y ahora es preciso defender la vida del no nacido defendiendo la vida de la madre: "matar al niño dentro de una mujer que lo ha concebido, es sentenciar de muerte a la propia madre como ellas mismas testifican".
Pone en guardia el arzobispo contra quienes no quieren oír a la comunidad científica que nos propone el dato biológico del comienzo del ser humano, contra quienes quieren sacar réditos políticos y económicos con el pretexto de defender unos pretendidos derechos de la mujer: "asistimos al esperpento de unas señoras de escaño y cartera, que brindan con burbujas esta extraña victoria legal, tener más licencia para matar más al ser más inocente e indefenso, al que ni siquiera le permitieron llorar. Triste foto la de las brindantes y cuantos las apoyaron, alegrándose por tan macabros trofeos de caza donde las piezas de cacería son bebés cuyo nacimiento truncaron".
Invita a estar cerca de las mujeres gestantes, a ayudarlas de todos los modos posibles. "Como una preciosa primavera, con su mejor flor y más bello fruto, decimos también nosotros sí a la vida como con sus respectivos fiat y hágase hicieron Dios mismo y María" se despide el arzobispo de Oviedo.