El Boletín Oficial del Estado publica hoy la nueva Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo que entrará en vigor dentro de cuatro meses a partir del día siguiente a su publicación, es decir, el próximo 5 de julio de 2010.
La norma establece un plazo de 14 semanas para que las mujeres, "sin interferencia de terceros", puedan abortar libremente. Asimismo, tendrán la posibilidad de interrumpir su embarazo hasta la semana 22 si "existe grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada" o "riesgo de graves anomalías en el feto".
La ley también permite abortar en cualquier momento del embarazo si se detecten "anomalías fetales incompatibles con la vida" o cuando se descubra en el feto "una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico".
Uno de los puntos más polémicos de la Ley ha sido el apartado referido a las menores. Tras una enmienda presentada por el PNV, la norma establece que las chicas de 16 y 17 años podrán abortar sin consentimiento paterno.
En cuanto a la información que deben recibir los padres, la ley fija que al menos uno de sus progenitores o tutores tiene que ser informado de la decisión, salvo "cuando la menor alegue fundadamente que esto le provocará un conflicto grave, manifestado en el peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos, o se produzca una situación de desarraigo o desamparo".
Ante esta nueva ley, los grupos antiabortistas se movilizaron para que los diputados y senadores rechazaran el proyecto de ley durante su tramitación y convocaron dos manifestaciones en Madrid. La primera de ellas, el 29 de marzo de 2009 bajo el lema "No existe el derecho a matar. Existe el derecho a vivir" y la segunda, el pasado 17 de octubre en Madrid, bajo la consigna "Cada Vida Importa".
Finalmente, el texto fue aprobado en el Congreso de los Diputados con 184 votos del PSOE, PNV, ERC-IU-ICV, BNG, Na-Bai y dos de los 10 diputados de CiU. Por el contrario, el proyecto fue rechazado por el PP, siete diputados de CiU, Coalición Canaria, UPN y UPyD, que sumaron 158 votos. La única abstención fue de CiU.