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sexto aniversario 11M

En memoria de las víctimas del 11M

Fueron 191 las vidas que se rompieron en los atentados del 11M. Además, unos días más tarde, el 3 de abril, los terroristas segaban también la vida del GEO Francisco Javier Torrontera. En cope.es hemos querido ponerles nombres y apellidos a esos números, acercarnos a esas vidas que se quedaron sobre las vías del tren.

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R.A.C - 11-03-10
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Se cumplen seis años del fatídico 11-M

Aquí están recogidos los sueños, las realidades, los deseos, los anhelos, las virtudes y los defectos de todos aquellos a los que un vil ataque terrorista les quitó la vida aquel 11 de marzo
 

  • Sanae Ben Salah Imddaouan

 Sanae tenía 13 años y había nacido en España. En la mañana del 11 de marzo se dirigía en tren desde Alcalá de Henares hasta Madrid, para asistir a su colegio Juan de la Cierva, en Lavapiés.

  • Ana Martín Fernández

Ana tenía 43 años, estaba casada y tenía una niña de cuatro años, Paula. Residía en Santa Eugenia y trabajaba como secretaria del departamento jurídico de la Asociación de la Prensa, aunque su ilusión era ejercer de psicóloga con el título universitario que había obtenido con formidable tesón

  • Segundo Víctor Mopocita

Segundo Víctor era ecuatoriano, y en Ecuador tenía a su esposa y a sus tres hijos. El 1 de marzo le habían entregado las llaves de su nueva casa de alquiler. Trabajaba en una empresa de instalación de cubiertas, y, como tantos otros inmigrantes, era el sostén de su familia en Ecuador

  • Mercedes Vega Mingo y Juan Miguel Gracia García

Mercedes tenía 45 años y dos hijos. Trabajaba como teleoperadora y compartía un secreto con su cuñada: estaban ahorrando dos euros cada días para poder salir a tomar una copa juntas. Murió en el Hospital Ramón y Cajal a causa de las heridas que sufrió en el atentado. Juan Miguel tenía 53 años. Ambos vivían en Fuenlabrada

  • Roberto Pellicari Lopezosa y Sonia Parrondo Antón

Roberto trabajaba en el aeropuerto de Madrid-Barajas, en una empresa de transporte urgente de paquetería. Se habían casado con Sonia hacía tan solo año y medio. Ambos fueron enterrados el pasado 18 de marzo 

  • Carlos Marino Fernández Dávila

Carlos Marino llevaba sólo 24 días en España. Llegó desde Perú, con las mismas ilusiones de los que no tienen casi nada: quería traer a su mujer y a su hijo pero cuando tuviera un trabajo estable, una casa... El trabajo lo consiguió enseguida: una obra en el Ramón y Cajal; la casa era aún una ilusión. Pero había tiempo, igual que para desentrañar la red de estaciones del metro, que le asustaba un poco aunque ya se estaba haciendo a ella.. Igual que a jugar al fútbol, ya era portero en la liga de los peruanos de Palomeras. No dio tiempo para más. Tenía 39 años 

  • Juan Francisco Pastor Pérez

Su amigo y compañero Miguel Ángel del Álamo nos contaba muchas cosas de Juan Pastor, sobre todo que le querían y que le recuerdan. Nosotros sólo podemos apuntar que era madrileño, tenía 51 años y que siempre iba a trabajar e metro pero que últimamente se subía en un tren de cercanías en El Pozo para llegar antes ya que tenía mucho trabajo

  • Miguel Reyes Mateo

Miguel tenía 37 años, era funcionario del Ministerio de Trabajo y hace tan sólo unos meses se había independizado y tenía novia. Buscó un piso en Alcalá de Henares, cercano al de sus padres. Precisamente ellos dijeron que era de esos hijos que nunca te dejan. Ahora sí. Miguel ya no va cada tarde con su madre a buscar al colegio a su sobrina Almudena. La niña ha contado en su clase que su tío ya no irá más a recogerla porque un hombre malo ha puesto una bomba en el tren.

  • Juan Pablo Morís Crespo

Pilar y Gabriel eran los padres de Juan Pablo. Juan Pablo le daba vueltas a una idea, a un plan que ya no podrá ser: iba a empezar a entrenarse para competir este año en la San Silvestre vallecana

  • Vicente María Chiva

Conrado era amigo de Vicente, por eso sabe bien que era trabajador, apasionado de su mujer y previsor. Tenía una hucha en la que cada día metía alguna moneda, lo hacía para poder adquirir el abono de su equipo, el Atlético de Madrid, y que no fuera un esfuerzo económico para su familia. Tenía 37 años

  • Oswaldo Manuel Cisneros

Oswaldo era ecuatoriano, tenía 33 años y cada día subía al mismo tren, iba a trabajar, como tantos. Vino hace tres años a España, pero su sueño era regresar a su país.  No se acistumbraba al stress de Madrid, tampoco a los trabajos precarios, ni a la dificultad de encontrar una vivienda digna y menos a la explotación que padecen algunos inmigrantes. Llevaba 13 años casado con Alicia. Él quería conseguir dinero para volver a su tierra, ella no lo tenía claro. Ahora, ya sí. El cuerpo de Oswaldo fue repatriado, un viaje que hizo solo. Su mujer seguirá viviendo en Entrevías

  • Gloria Inés Bedoya

Su amigo Henry la conocía bien, seguro que sabe que todos los días Gloria hacía el mismo recorrido: Torrejón, San Fernando, Coslada, Vicálvaro... hasta llegar a su trabajo en Vallecas, donde era cocinera. En el trayecto hablaba con su amiga de sus ilusiones: el piso, la música, la falda que había visto... Aquel día viajaba sola y puede que mirara por la ventanilla que tanto le gustaba. Ella no quería volver a Colombia, quería quedarse siempre aquí, decía que en Madrid se sentía libre

  • Félix González Gago

Jesús Sanchís convivió una época con Félix y aún le recuerda. Tras 23 años de carrera militar había alcanzado el rango de subteniente del Ejército del Aire y tenía un historial, donde destacaba su labor humanitaria, en el que había recibido diez condecoraciones, entre ellas una otorgada por Naciones Unidas por su participación en el primer contingente de los cascos azules en Namibia. Residía en Madrid y solía ir a trabajar en autobús, aquel día se retrasó y cogió el tren. Se da otra triste circunstancia: su hijo pequeño cumplía años. María José, su mujer, organizó y celebró la fiesta como si no ocurriera nada, ocultando la desesperación, mientras Mariano, de nueve años, esperaba la felicitación más deseada 

  • Francisco Javier Torronteras Gadea

Francisco Javier es la víctima 1992. Murió en la explosión de Leganés. No murió en los trenes sino cuando participaba en la operación policial que perseguía a los autores de los atentados. Sus 23 años de experiencia en la policía y su brillante historial sirvieron para salvar muchas vidas, pero esta vez el fanatismo se cobró la suya, la que ya no podrá compartir con su mujer y sus dos hijos

  • Elías González Roque

Esta es la carta que Ana escribía a su marido, Elías, días después del atentado. Una carta enviada al concurso “ Un año de amor “ que cada semana presentan en La Mañana de la COPE Federico Jiménez Lozanitos y Ayanta Sánchez. Elías y ana llevaban casados dos años. El premio a su fidelidad ha sido no un año, sino una eternidad.

  • Csaba Zsigovszki

Czaba era rumano y tenía 26 años. Sólo llevaba cinco meses viviendo en Madrid con su pareja, Elena Calugar. Los dos estaban empeñados en lograr su sueño: ahorrar dinero para poder comprarse una casa llena de plantas en Rumanía y regresar con sus familias. Para ello no les importó renunciar a sus estudios para encontrar trabajo. Csaba había estudiado Química y a Elena le faltaba una asignatura para licenciarse en Derecho. En España él era albañil y ella limpiaba casas. El jueves 11 de marzo acudía en tres desde Vicálvaro a Santa Eugenia para desde allí salir con sus compañeros hacia la obra.

  • José María Carrilero Baeza

José María tenía 39 años y estaba casado desde hacía tres. Había nacido en Burdeos, donde habían emigrado sus padres, pe desde niño se vino a vivir a Madrid, donde actualmente trabajaba como conserje. Como cada mañana el 11 de marzo tomó el tren para dirigirse a la capital desde Parla, donde residía. Aunque no tenía hijos, José María sentía pasión por los niños, en especial por sus sobrinos y por lo pequeños que viven en el edificio donde trabajaba

  • Inmaculada Castillo Sevillano

Era guapa, rubia, tenía 39 años y seguro que nos la hemos cruzado más de una vez en el portal de esta Casa. Y es que Inmaculada trabajaba en este edificio, en la Confederación de viudas de Madrid. Ella perdió a su marido en un accidente. Y sabía de enfrentarse cara a cara con los problemas, se quedó sin trabajo, pero luchó hasta encontrar el que tenía actualmente. Había realizado varios cursos para ser contable, ahora ampliaba conocimientos en recursos humanos. Volvía a ser feliz, con sus hijos Cristina y Pablo pero viajaba desde Alcalá a Madrid en tren

  • Liliana Guillermina Acero Usiña

Llevaba un año en España, llegó desde Ecuador, cargada de ilusiones, como muchos otros. Cumplió el mandar dinero para que estudiara su hermano y para pagar las medicinas de su madre. Ella seguía limpiando asas para poderse comprar un piso y traer a su madre aquí. No lo consiguió. Liliana tenía 26 años

  • Anca Valeria Bodea

Anca era rumana, tenía 26 años, trabajaba como empleada de hogar aunque había estudiado inglés y francés y soñaba con encontrar un trabajo de secretaria. Y parece que presentía su muerte porque la noche anterior llamó por teléfono a Rumanía para hablar con sus padres; llamó a su novio Eugene y le dijo que estaba nerviosa, que pensaba que le iba a pasar algo malo y que no volvería a encontrarse con él. Palabras, sentimientos que a veces se olviden porque en la realidad nunca pasa y se quedan como un mal día pero esta vez, Anca tenía razón

  • Rex Ferrer Reinado

Rex era filipino, tenía 20 años, aprendía carpintería con su padre y trabajaba como camarero. Le gustaba el baloncesto, los videojuegos, cantaba en el coro de la Iglesia Evangélica a la que pertenecía, que era a donde se dirigía precisamente aquella mañana de marzo. Su hermana Liezl dice que por el olvido absurdo de una mochila la tarde anterior, se subió a ese tren maldito. En esos momentos su mayor ilusión era volver a su país ese verano, para ver a su abuela. Allí lo enterraron

  • Sam Djoco

Sam llevaba siete años en España, trabajaba en la construcción y tenía 42 años. Probablemente aquella mañana de marzo estaba contento porque acababa de llegar de Guinea Bissau, donde había pasado unas vacaciones con sus seis hijos y su mujer, a los que muy pronto podría traer a España. Además su hermano llegaba ese mismo día desde Almería y ya no estaría solo. Por eso, para darle la bienvenida, acudía a Atocha

  • Jacqueline Contreras Ortiz

Jacqueline era de Perú, aunque su corazón no sólo estaba allí, ya que sus siete hermanos estaba repartidos también entre Madrid y Nueva York. Se tuvieron que marchar como otros muchos, buscando su futuro. Para Jacqueline ese futuro era poder estudiar una carrera en la universidad: le gustaba el Derecho o algo relacionado con los niños, ya que trabajaba cuidándoles. Pero eso sólo era una idea, un proyecto, otro más que se quedó en el tren. Tenía 22 años

  • Stefan Budai

Stefan era rumano, tenía 37 años, llevaba dos años y medio, aquí, y en agosto se trajo a su mujer y a su hija a vivir a Alcalá de Henares. A su hija quería darle una sorpresa, le iba a comprar un ordenador aunque ahorraba para un piso como todos. Una vida sencilla, normal. El 11 de marzo Stefan se dirigía a una obra en Aravaca. Quería tomarse un café antes de momtar en el tren pero un compañero le dijo que ya lo tomarían

  • Juan Alberto Alonso Rodríguez

Su amigo Juan Carlos Vidal nos da las claves y los rasgos de cómo era Juan Alberto: superación y fuerza al vencer un cáncer a los 18 años; servicio a los demás, él y su mujer eran catequistas y sobre todo amante de su familia. Vivía en Alcorcón y todos los días iba en tren hasta Atocha, donde murió. En su agenda se quedó, para ese mismo día, la cita con el psicólogo para iniciar los trámites de una nueva adopción

  • Tibor Dubi

Tibor tenía 37 años. Había llegado a España con su mujer hacía poco más de un año. Su sueño era ahorrar dinero y comprarse una casa en Rumanía y poder volver, regresar a su país, en mejores condiciones. De Tibor se puede decir que trabajaba en la construcción y que era muy romántico. Su mujer recordará siempre el último San Valentín en el que confeccionó un gran corazón de rosas y lo dejó sobre la cama de ambos

  • Ana Isabel Ávila Jiménez

Ana Isabel tenía 43 años, estaba casada y era maestra. Devoraba libros, memorizaba todas las canciones de Luis Miguel, se levantaba temprano para ver correr a Fernando Alonso y ya estaba preparando sus vacaciones en agosto. Ella y Ricardo, su marido, irían a recorrer Sudáfrica y es que le encantaba viajar. Fue tres veces a Egipto, disfrutó mucho en Túnez y en Turquía porque le interesaba mucho la cultura árabe ya que le despertaba mucha curiosidad su forma de vivir y pensar. Se consideraba totalmente pacifista y lloró viendo las imágenes del 11 de septiembre;  el 11 de marzo hubo quien lloró por ella

  • Gonzalo Barajas Díaz

Gonzalo tenía 32 años y trabajaba en la Tesorería General del Estado. Llevaba tiempo viviendo en Coslada desde donde cogía el tren. Era extrovertido, le gustaba el deporte, pero lo que más le gustaba era la vida que había comenzado hacía muy poco y es que se había casado recientemente y parecía que todo le iba bien, que comenzaba a tomar carrerilla

  • María Pilar Cabrejas Burillo

María Pilar tenía 37 años, trabajaba como administrativa y vivía en Alcalá de Henares. Todos sus amigos sabían como era y que le gustaba muchísimo leer. Pero tenía un pequeño secreto, que quizás no daba a conocer por pudor o por, quizás, sorprender a todos cuando su sueño se hiciera realidad, o mejor dicho papel. María Pilar estaba escribiendo una novela y ni siquiera su madre lo sabía, lo tuvo que saber después. Una novela sin concluir, un relato que mezcló con la tragedia real y la vida

  • Alina María Bryk

El sueño de Ala, como la llamaban sus amigos, era que sus dos hijos que continuaban en Polonia, pudieran estudiar una carrera. Por eso vino a España, por eso trabajaba de asistenta, sin descanso. Alina pensaba en el futuro de sus hijos, como otros padres, pero ella tuvo que dejarlos al cuidado de unos familiares. Ella soñaba con ahorrar y volver a su país y volver a reunirse toda la familia y que los chicos crecieran

  • Alberto Arenas Barroso

Alberto tenía desde pequeño una ilusión: volar. Quería ser piloto y para ello volcó todos sus esfuerzos, también sus esfuerzos, también sus padres, que dedicaron sus ahorros para que él pudiera estudiar. Alberto cumplió sus expectativas y llegó a operarse de la vista para que no hubiera ningún obstáculo y estaba a un paso de conquistar ese sueño. Ya hacía prácticas en Air Europa y precisamente aquella mañana se dirigía desde Parla, donde vivía, a Barajas. Quería pilotar un avión, quizás, como el que trajo ese mismo día a su hermana desde Estados Unidos. Allí vivía ella y allí quería ir él. Alberto tenía 24 años

  • María José Álvarez González

María José era funcionaria, tenía 48 años y un hijo de 23, el cual según sus amigos, a parte de ser su prioridad, tuvo que luchar mucho para sacar adelante. María José nació en una aldea de Pola de Lena, en Asturias. Fue la única víctima asturiana y precisamente su tierra era el otro amor; soñaba con volver a ella, aunque sólo podía hacerlo en Navidades y en verano, pero para no despegarse nunca de sus raíces. Era socia del Centro Asturiano de Alcalá de Henares, le encantaba la sidra y celebrar la Santina

  • José García Sánchez

Susana, amiga y compañera de José, nos ha contado cosas sobre él. Nosotros podemos decir que sabíamos que era muy hogareño; que le gustaba la natación; que vimos a su padre el día de los atentados buscándole desesperado; que quería celebrar sus 25 años de trabajo en el banco con un viaje; que quería ir con sus dos hijos , Marcos y Laura, y su mujer a Nueva York...

  • Inés Novellón Martínez

No era una más para sus amigos. A ella tampoco le gustaba ver a los pacientes como un número cuando empezó a trabajar de enfermera en un centro de salud de Madrid. Inés acababa de cumplir 30 años y vivía en Alcalá de Henares. Sus familiares y amigos sabían que había dos cosas que le hacían especialmente feliz: el baile y la gimnasia. En el ambulatorio tenía el turno de tarde, pero el 11 de marzo hizo un cambio a una compañera que le había pedido un favor. Inés madrugó ese día y se sentó en el primer vagón del tren; iba leyendo el último libro de Harry Potter pero ese día no funcionó la magia

  • Estefan Modol

Estefan tenía 45 años, trabajaba como albañil, le gustaba el deporte y practicaba el tenis de mesa, donde al parecer era difícil de batir. Pero lo realmente difícil para él fue marcharse, hace dos años, de su país y dejar atrás su trabajo como policía y sobre todo a su familia: a su mujer y sus tres hijos. A ellos les enviaba religiosamente gran parte de su sueldo. Su mayor sueño era regresar a su país y reunirse con ellos. No pudo ser

  • Georgeta Gabriela Dima

Sus amigas sabían de sus preocupaciones: su hijo, a quien no veía desde hacía dos años, y los papeles de residencia. Los papeles nunca los consiguió y su hijo de 10 años continúa viviendo en Rumania con sus abuelos y quizás vaya entendiendo el por qué de la ausencia de su madre. Vino por él. Georgeta tenía 35 años

  • Sergio Dos Santos Silva

Sergio sólo llevaba siete meses en Espala. Trabajaba como albañil y su único objetivo era ganar dinero para operar a su hijo de una malformación en el pie. Cuando hubiera ahorrado lo suficiente volvería a Brasil, a Sao Tomé, que es donde vive su mujer, Sara, y su hijo, Miquelas, de cuatro años que sigue necesitando la operación y que ahora es mucho más difícil que se realice porque ya no hay nadie que reúna el dinero. La noche anterior se fue a dormir con la Biblia en la mano y entonó un canto brasileño; su compañero de piso le preguntó si era un canto fúnebre y él contestó que se preparaba para dormir. Una coincidencia, un presagio... Sergio tenía 29 años y ya descansa en su pueblo

  • Florencio Brasero Murga

Florencio era un gran seguidor del Real Madrid y no se perdía ni un solo partido de su equipo. Nunca se perdió el cumpleaños de su mujer, excepto el del año pasado. Ella cumplía años el 11 de marzo y él iba en el tren

  • Mohamed Itaiben

Mohamed era profesor y vino a España hace un par de años con un único propósito: comprar una casa en la que pudiera vivir toda su familia, que dejó en Alhucemas. Siempre les mandaba dinero, no se olvidaba, porque entre otras cosas había que pagar los médicos que curaban a uno de sus catorce hermanos de hepatitis. Mohamed quería casarse, tener hijos... al igual que cualquier joven de su edad

  • Francisco Javier Barahona Imedio

Francisco Javier ha dejado un gran vacío en mucha gente. Era el menor de sus hermanos, vivía con su madre, viuda, y estaba ahorrando para establecerse por su cuenta; quería comprarse un piso en Vallecas. Trabajaba como programador informático y tenía 34 años

  • Carlos Marino Fernández Ávila

Carlos tenía 39 años, era peruano y trabajaba como albañil. Sólo llevaba 24 días en Madrid. Aún no había podido instalarse definitivamente, a penas pudo deshacer sus maletas, aunque sí consiguió encontrar trabajo rápidamente y como tantos otros lo único que quería era traerse a su familia a España.

  • Sergio Sánchez López

Sergio era un estudiante de notables pero dejó de estudiar porque se aburría. Lo que más le gustaba era la electrónica y la informática, por eso hizo un curso de Domótica en un instituto de Fuenlabrada, patrocinado por el INME. Después se puso a buscar trabajo u lo encontró en una tienda de pinturas, decidió probar suerte con la brocha mientras encontraba algo mejor. Sergio sólo tenía 17 años

  • Tinka Dimitrova Paunova

Tinka, o Tina como le gustaba que la llamaran, contaba los meses, los días para que llegaran su marido Valery y su hija Paulina, de doce años. Era difícil pero era su sueño: que ellos vinieran sobre todo para tratar con más garantías médicas a su hija que tiene un problema de riñón. Ahora su marido y su hija quizás puedan venir pero todo ha cambiado. Tina tenía 31 años

  • Dolores Fuentes Fernández

Dolores vivía con sus padres en Móstoles y estaba muy enamorada de su novio Oscar, al cual, según parece le regaló un viaje el día de San Valentín a la ciudad de Ávila porque según dijo su amor era tan grande como las murallas y cómo no podía comprárselas, las verían juntos. No llegaron a ir. Detalles íntimos, a veces pequeños, que cobran identidad porque se rompieron. Dolores tenía 29 años

  • Héctor Manuel Figueroa Bravo

Héctor trabajaba como albañil cuando podía. Tenía 34 años y fue el único chileno que murió en los atentados. Como casi todos los que llegan a nuestro país, venía cargado de ilusiones; la principal, el poder reunir a toda su familia aquí; encontrar una casa, un empleo fijo y obtener un permiso de residencia. Ahora su familia podrá conseguirlo, él no. Héctor pagó un caro precio: su vida

  • Óscar Gómez Gudiña

Óscar era un forofo del Real Madrid, no se perdía ni uno solo de sus partidos y había empapelado toda su habitación con pósters de los jugadores, bufandas, banderines... Atravesaba uno de los mejores momentos de su vida: tenía trabajo estable como repartidor y había encontrado novia. Pero vivía en Vallecas y utilizaba el tren

  • María Ivanova Staykova

María era búlgara, estaba soltera y trabajaba por la mañana cuidando a unos niños y por la tarde en un locutorio telefónico, donde, desde que llegó a España llamaba a su familia. Y es que su familia era todo para ella y ellos tenían a María como motor de toda su economía. Sus padres, su hermana y su cuñado eran desempleados y dependían totalmente de los ingresos que ella les mandaba. Pero a María no le importaba porque incluso aspiraba a dar estudios a sus dos sobrinas. Ahora ya no reciben la llamda semanal

  • Ángel Luis Rodríguez

El alcalde de Valdeverdeja recordaba a su amigo., un informático de 34 años que era un apasionado de la naturaleza; le encantaba devorar kilómetros por la sierra madrileña o por las de su pueblo. Incluso de enorgullecía de hbaer descubierto una nueva ruta que él mismo bautizó como Vía verde de la Jara, un camino, un paisaje que podremos conocer pero Ángel Luis no nos servirá de guía

  • María Victoria León Moyano

Don Julián Cuenca, el párraco de Encinas Reales, un pueblo de Córodba no pudo hablar más con María Victoria de los preparativos de la boda que se iba a celebrar el 31 de julio de 2004. Quería casarse con Fabián, el novio que conoció estudiando derecho; no pudo ser

  • María Jesús Macías Rodríguez

Con emoción contenida nos hablaba su prima Zaida. Sus compañeros de trabajo eran incapaces de tocar sus papeles y sus papeles después de los atentados. María Jesús tenía 30 años

  • Nicoleta Deac

Nicoleta vino de Rumania, trabajaba como asistenta, tenía 25 años, era soltera y le gustaba reunirse con sus amigos. Pero sobre todo le encantaba jugar al fútbol y ella misma se consideraba una buena jugadora porque todo el mundo se lo decía. Ella pensaba que si hubiera estado en otro lugar y en otro momento hubiera podido ser una profesional del balompié. Pero hay cosas que no pueden elegirse, como ir en tren aquel jueves de marzo

  • Enrique García González

Enrique tenía 29 años, era electricista y aunque su carnet de identidad decía que era español él quería volver un día a su tierra, a Sano Domingo. Todos los nombres tienen su historia pero la de Enrique es la de un héroe porque él esperaba en un anden de Atocha cuando se produjo la primera explosión, corrió a socorrer a las víctimas y a ayudar en lo que pudiera. Y así lo hizo pero hasta que la segunda bomba le mató

  • María del Carmen Lominchar

María del Carmen era trabajadora social, que no descartaba irse a vivir a su pueblo, Corral de Almaguer, en Toledo, y alejarse así de las prisas de Madrid. Tenía 34 años

  • Javier Garrote Plaza

Javier tenía 26 años, era licenciado en Económicas, le gustaban todos los deportes y tenía una personalidad dinámica, inquieta que le llevaba a conocer otras culturas, otros países. Y es que su pasión era viajar. Hacía poco tiempo que había vuelto de Turquía y ya planeaba marcharse a Francia

  • Patricia y Wieslau Rasca

En las primeras horas del 11M supimos que una niña de 7 meses estaba muy grave y que nadie encontraba a sus padres. Pronto nos enteramos que sus padres estaba hospitalizados y muy graves, como ella. Ella se llamaba Patricia; sus padre, Yolanda y Wieslau, eran una familia que soñaba con volver a su país porque querían que la niña, aunque había nacido aquí, creciera y se educara en Polonia. Sólo la madre podrá volver a su país, padre e hija murieron en las siguientes horas. Wieslau era albañil y tenía 34 años. Patricia era un bebé de grandes ojos azules que tenía siete meses

  • Cristina Romero Sánchez

Cristina trabajaba como auxiliar de ayuda a domicilio. Llevaba poc tiempo, tres meses, y atendía siete casas diferentes. En cada una de ellas pasaba dos horas en las cuales se había marcado como principal cometido escuchar mientras arreglaba y recogía. Así se sentía bien y a quien ayudaba mejor. En marzo era una mujer feliz, tenía por fin un trabajo que le gustaba y se iba a casar muy pronto con su novio Víctor

  • Laura Ramos Lozano y Saúl Valdés Ruiz

Saúl era albañil y tenía 45 años. Laura tenía 38 y era dependienta. Estaban casados y no los hemos querido separar porque ellos trabajaron y lucharon mucho por estar juntos. Saúl llegó de Honduras primero para luego poder traer al resto de la familia. Laura llegó dos años después y de eso hacía ya una década. Diez años en los que trabajaban, enviaban dinero iban trayendo a sus hijos poco a poco. Ya casi habían reunido a toda su familia, era su sueño estar juntos

  • Álvaro Carrión Franco

A Álvaro le gustaba el fútbol, el campo... Le encantaba hablar de sus proyectos como el recorrer Italia con una mochila al hombro o hablar de política con su hermano Diego y comentar a quién votaría el domingo. El 14 de marzo era la primera vez que iba a hacerlo y es que Álvaro habría cumplido y celebrado su mayoría de edad ese sábado de marzo si no se hubiese montado en el tren

  • Juan Muñoz Alonso y Livia Boqdan

Livia y Juan eran novios desde hacía dos años y les iba muy bien. Livia quería ser periodista; Juan era técnico de telefonía y soñaban con su boda y con su casa común en San Agustín de Guadaliz. Juntos vieron la noche anterior el partido de fútbol que enfrentaba al Real Madrid con el Bayern de Munich y aunque Juan vivía con sus padres en el centro de Madrid prefirió quedarse aquella noche con la familia de su novia. Iban juntos en el tren de la muerte y ambos tenían 28 años

  • Michael Mitchel Rodríguez

Michael quería volver a Cuba para montar en casa de su padre una instalación de agua corriente. Algo que nos puede parecer tan sencillo, para él significaba trabajar todo lo que pudiera, colgado de un andamio, limpiando fachadas... Lo que ganaba se le iba en llamadas de teléfono a casa y envíos que llegaban a su destino puntualmente. Hacía un año que tenía los papeles pero luchaba para que la administración hiciera caso a sus compañeros. Michael era soltero y tenía 27 años

  • Angélica González García

Angélica se quedó sin su verano en Dublín, sin sus conversaciones con su hermano Abraham, sin los mimos de su gata, sin votar en sus primeras elecciones, sin acabar de leer A sangre fría de Truman Capote... Angélica tenía 19 años y le quedaba todo por vivir

  • Ionut Popa

Hacía un año Ionu abandonó su pueblo a 120 kilómetros de Budapest, para buscar un futuro, un camino que le trajo aquí y que hizo con su amigo Petrica Geneva que también falleció en el atentado. Y parece que los recorridos, los viajes, jugaban con su suerte porque siempre iba a trabajar en coche, menos aquel día que el coche se estropeó. Cogió el tren y su boda en mayo quedó sólo en un proyecto

  • Julia Moral García

Julia amaba la naturaleza y esa pasión quiso transmitírsela a sus hijas Raquel y Patricia. Para ella su sueño era volver a su pueblo, a Milagros. Julia tenía 53 años

  • Miguel Ángel Prieto Humanes

Miguel Ángel estaba casado, tenía dos hijas, era ingeniero de Telecomunicaciones y aunque trabajaba en Madrid había decidido mantener su residencia en Toledo, en su pueblo, Villanueva de la Sagra. Prefería recorrerse los 50 kilómetros que lo separaban de Madrid pero vivir cerca de los suyos. Tenía 37 años

  • María Dolores Durán Santiago

Cristina, amiga de Lola, ponía todo su cariño en recordarla. Lola trabajaba como administrativa en una compañía de seguros y todas las mañanas dejaba a su hijo Alonso de 17 meses en la guardería. Después cogía el tren en la parada Asamblea de Madrid. Aquel 11 de marzo también lo hizo

  • María José Pedraza Pino

María José aunque había estudiado la carrera y su deseo era ser maestra, trabajaba como auxiliar administrativo en la Consejería de Sanidad. Esta vallecana vivía con su hermana y ambas cuidaban de su madre. Estaba a punto de conseguir otro de sus sueños: comprarse un piso, casi lo tenía. María José tenía 41 años

  • Neil Hebe Astocondor Masgo

Neil trabajaba en una empresa de mudanzas y por su trabajo se había recorrido media España, lo cual le gustaba. Quería montar su propio negocio, soñaba con comprarse una furgoneta y así poder traer de Perú a sus hijos, Mayra de 12 años y Paolo de 8. Pensaba que todo Pensaba que todo iba saliendo porque el día 8 de marzo le dieron la tarjeta de residencia; el 9 el carnet de conducir pero el 11 se subió como cada mañana al tren

  • Eugenio Moreno Santiago

Cadalso de los Vidrios estaba muy unido a Eugenio que aunque le gustaba su trabajo en el banco, su mayor acicate era el de su retiro el 30 de junio. A partir de esa fecha iba a dedicarse por completo a su mujer, María Luisa, y vivir tranquilo largas temporadas en su pueblo

  • Marta del Río y Francisco Quesada Bueno

Marta tenía 40 años, Francisco 44. Ambos trabajaban como administrativos, los dos habían tenido relaciones anteriores que habían fracasado y tenían dos hijos cada uno. Habían creado un proyecto común, se habían enamorado y querían formar una familia, sobre todo ahora que a Francisco le habían asignado un despacho nuevo y le iban a ascender. Los dos iban en el tren junto a la hermana de Marta que también falleció

  • Elena Ples

Elena era Rumana, tenía 35 años y vivía en España junto a su marido. Ambos querían ser padres y aunque Elena ya había tenido tres embarazos aún no lo habían conseguido. A pesar de todos ellos mantenían la esperanza de cumplir uno de sus sueños. El otro era ahorrar lo suficiente para comprar un piso en Calán, su pueblo natal

  • Marion Cintia Subervielle

Marion trabajaba en la Biblioteca Nacional, era francesa, tenía 30 años y llevaba ocho viviendo en España. Aquí conoció a José Luis y con él tuvo una niña, Inés, que se había convertido en el centro de su vida

  • Carlos Soto Arranz

Carlos compartía su vida con Eva, su primera y única novia, a la que había conocido hace tres años. Al principio no pensaban tener hijos pero Carlos bromeaba con Eva y le decía que él le garantizaba una niña con ojos azules. Y efectivamente el 11 de marzo Carlos dejaba huérfana a una niña de 4 meses con los ojos azules de su padre

  • Elías González Roque

Elías trabajaba como contable en una cadena de tiendas y llevaba dos años casado con Ana Cristina. Dicen sus amigos que era un amante de la lectura, de la música y del baloncesto pero dicen que últimamente su mayor ilusión era tener un bebé. Elías tenía 39 años

  • Ángel Manzano Pérez

Curiosamente como otros muchos inmigrantes que murieron ese día Ángel vino a Madrid buscando una vida mejor. Era ecuatoriano, tenía 43 años y llevaba uno en España. Su sueño no era otro que trabajar y sacar adelante a su familia

  • Vicente Marín Chiva

Lolita, la madre de Vicente, contaba que una de las pasiones de su hijo era el Atlético de Madrid; la otra, dicen sus amigos, la voz rota de Joaquín Sabina. Vicente estaba casado y tenía 37 años

  • Marisol Rodríguez

Marisol trabajaba como informática, aunque su verdadera pasión era la egiptología y poco a poco se estaba iniciando en la transcripción de jeroglíficos. Tenía un hijo de 13 años y estaba casada con Rafael, con quien había recorrido países como China, India, Egipto, Tailandia, Indonesia o Nepal. El 11 de marzo, un viaje en tren mucho más corto – de Alcalá a Madrid – le costó la vida. Marisol tenía 42 años

  • Berta María Gutiérrez García

Berta estaba casada y tenía 39 años

  • Míriam Melguizo Martínez

Míriam tenía una hija de nueve meses y había conseguido en el trabajo un horario de jornada intensiva para poder cuidar de ella por las tardes. Su siguiente objetivo era el carnet de conducir ya que estaba cansada de tener que coger el coger un tren cada mañana para ir a trabajar. Mirian estaba casada y tenía 28 años

  • Juan Antonio Sánchez Quispe

Juan Antonio ya había cumplido su sueño: tener una casa propia en España. Había venido desde Perú con su familia buscando una vida mejor y lo había conseguido. Ahora podía dedicarle tiempo a su pasión, el fútbol  jugando cada sábado en la liga de fútbol peruana de Madrid. Juan Antonio tenía 46 años, estaba casado y tenía dos hijos

  • Ana Isabel Gil Pérez

Jesús recuerda a su esposa, aunque no sólo la perdió a ella aquel 11 de marzo. Ana estaba embarazada. La pareja esperaba un niño para el mes de mayo al que iban a llamar Samuel, como su padre

  • Beatriz Días Hernández

Beatriz tenía dos proyectos para un futuro inmediato: el primero, celebrar en mayo la comunión de su hijo; el segundo pasar unos días en Cádiz con su familia en verano. Había estado ahorrando durante meses para alquilar un apartamento en la playa. Beatriz estaba casada y tenía 30 años

  • José Gallardo Olmo

José había encontrado su vocación en el ejército ayudando a los demás en misiones humanitarias. Ganó la cruz al mérito militar por salvarle la vida a un niño que se había atragantado y al parecer también murió ayudando. Dicen que en el tren en el que murió le salvó la vida a un hombre al que cubrió con su cuerpo. José estaba casado y tenía 33 años

  • Francisco Javier Rodríguez Sánchez

A Javier le gustaba acompañar a su hijo al colegio antes de ir al trabajo. El día 11 de marzo ambos fallecieron en la estación de Santa Eugenia. Javier tenía 52 años

  • Abel García Alfajeme

Sus amigos le llamaba Alfa. Ese es el nombre que se da en astronomía a las estrellas más brillantes y es que Abel era un apasionado del firmamento, el cine, el teatro y la lectura. Vivía con su novia Miriam desde hace 2 años y acababa de entrar a trabajar en una constructura que, por primera vez, le ofrecía seguridad en las condiciones de trabajo y un contrato estable. Una semana antes Abel había cumplido 27 años

  • Miriam López Díaz

Su hija de 22 meses se había convertido se había convertido en la pasión de su vida y su mayor ilusión era preparar un viaje con toda la familia. Miriam estaba a punto de cumplir 32 años

  • Eva Belén Abad Quijada

Hacía un año y medio que Eva había roto con su pareja y regresado a vivir con sus padres y su hermano en Coslada. Lo había pasado mal pero ahora volvía a ser feliz con un contrato fijo en una administración de lotería y estudiando para ser maquilladora. Su pasión por la estética le llevaba a cambiar de aspecto constantemente y sus padres ya no se sorprendía cuando aparecía con el pelo de otro color. Eva Belén tenía 32 años

  • Ángel Pardillos Checa

El hermano de Ángel recuerda sus ganas de vivir. Desde hace más de 25 años trabajaba en el Banco de España con el ahínco del primer día. Sus nietos le llenaban de alegría y se volcaba en arreglar la casa que sus padres habían dejado en su pueblo. Manchones, porque quería veranear allí con sus 8 hermanos. Ángel tenía 61 años

  • Francisco Moreno Aragonés

Paco, como le llamaban en su familia, era tímido, humilde y un apasionado de las pequeñas cosas. Nada le gustaba más que pasear con su mujer, Lolita, por las playas de Cullera en verano. La pareja se conoció a los 13 años y desde entonces no se habían separado nunca, tal y como ambos se prometieron en un poema que escribieron en la adolescencia: “ Hoy y siempre, amor, contigo, no me dejes de querer. Que este lazo que nos une nos vea envejecer”. Francisco era administrativo y tenía 56 años

  • Cipriano Castillo Muñoz

Fue analfabeto hasta los 13 años pero desde que aprendió a leer devoraba cada libro que caía en sus manos. De hecho viajaba en tren porque le permitía leer. Cipriano tenía 56 años

  • Ismael Nogales Guerrero

Hace sólo 4 meses que Ismael había sido padre por primera vez. Él y su esposa Mari Carmen pasaban horas mirando a la pequeña y soñando con cómo sería de mayor, donde estudiaría, donde iría de vacaciones... Su historia de amor empezó con un flechazo en una discoteca de Madrid a los 19 años. Dicen quienes le conocieron que era una persona tan creativa que dibujaba en forma de cómic todo lo que sucedía con familia y amigos. Ismael tenía 31 años

  • Pablo Izquierdo Asanza

Amelia, la hermana de Pablo, recuerda como vivía por y para los trenes, es más, como operario de mantenimiento de RENFE muchas noches tuvo que dormir sobre las vías. Sólo una cosa le gustaba tanto como su trabajo: no se perdía ni un partido de su Rayito Vallecano. Pablo era soltero y tenía 42 años

  • Sara Centenera Montalvo

Dice su familia que Sara siempre había tenido claro que quería ayudar a los demás. Por eso decidió estudiar Fisioterapia y no tuvo problemas para lograrlo porque su expediente era impecable. El martes anterior al atentado había regresado de un viaje a Granda con sus compañeros de la Universidad de Comillas. Madie podía imaginar que dos días después perderían a esta joven de 19 años

  • Emilian Popescu

Emilian era rumano. Llegó a España hace 8 años y justo entonces iba a comprar una casa en Coslada para vivir con su familia. Una de sus grandes pasiones era la música clásica, un amor que supo transmitir a sus hijos, Alin y David, que estudian quinto de violín en el conservatorio. Sus compañleros destacan su paciencia, su forma de hablar lenta, sin nunca una voz más alta que otra. Emilian trabajaba de encargado de pintores y tenía 44 años

  • Sonia Cano Campo

Sus amigas la describen como la más dicharachera y activa: daba clases de sevillanas, iba al gimnasio y le encantaba salir de noche. Soñaba con ejercer sus estudios de auxiliar de clínica y con formar una familia numerosa. Sonia tenía 24 años

  • Francisco Javier Mancebo Záforas

Tenía dos pasiones: su familia y el baloncesto y supo unir las dos en su hijo Jaime, de cuatro años. Juntos acudían a los encuentros de su equipo, el Estudiantes, y pasaban el día hablando y leyendo las jugadas, incluso durante el trayecto en RENFE cada mañana cuando acompañaba al pequeño al colegio. Hasta que un día, una explosión interrumpió la conversación matando al padre e hiriendo al niño. También practicaba el tenis y pese a que tenía un marcapasos se permitía entrenar dos veces por semana. Francisco Javier adoraba a su otra hija, Ana de dos años, trabajaba de auditor y tenía 38 años

  • Julia Fruto Rosique

Julia vivía en Salamanca pero cuando destinaron a su marido a Madrid se instalaron en Torrejón de Ardoz y comenzó a trabajar en una residencia de ancianos. Le gustaba la música, sobre todo los Stones y los Beatles, era muy comilona aunque siempre se mantuvo delgada y adoraba viajar. Julia tenía 44 años

  • María Eugenia Ciudad Real Díaz

Dicen las amigas de Eugenia que era extremadamente reservada, alguien que sabía escuchar como nadie pero que nunca hablaba de si misma. Era una joven muy preparada. Estudió primero Administración de Empresas, luego Empresariales y había completado su formación con varios cursillos. Acababa de firmar un contrato en un banco del centro y empezaba a hacer planes de futuro: veranear en Suiza, sacarse el carnt y buscar piso para vivir sola. Eugenia murió días antes de cumplir 27 años

  • David Vilela Fernández

Conchita, su compañera de trabajo en la Biblioteca Nacional, recuerda a David como un joven muy ahorrador a quien le gustaba la música, las discotecas, los coches, el fútbol y los ordenadores. David tenía 22 años

  • Miguel Ángel Badajoz Cano

Quienes le conocieron recuerdan su deslumbrante sonrisa. Le describen como un joven muy educado, responsable y con un don de gentes que le había permitido ascender a supervisor en el negocio de alquiler de coches en el que trabajaba. Se había casado hacía dos años con Mari Carmen con quien compartía su hobby favorito: viajar. Ambos se planteaban aumentar la familia. El padre de Miguel Ángel había muerto hacía un año y sabía que un nieto era lo único que animaría a su madre. Miguel Ángel tenía 34 años

  • David Santamaría García

La madre de David recuerda la gran afición futbolera de su hijo, heredada de su padre. Su grupo de amigos le recuerda por sus eternas ganas de salir y planear cosas nuevas. Pero es su novia Noemí, a quien él llamaba la Noe, quien más le echa en falta porque pasaban juntos todo su tiempo libre. David tenía 22 años

  • Esteban Martín de Benito Codoblanco

Esteban tenía 39 años, trabajaba como programador de centrales telefónicas y tenía dos hijas, Adriana de 4 años y Vera de 9. Su esposa Nieves recuerda como le pillaba siempre fumando a escondidas en el baño, en las vacaciones familiares en Santa Pola o la muletilla que tanto repetía y que el 11 de marzo se cumplió en su persona: “ La vida es lo que es “

  • Pedro Hermida Martín

Dicen que su principal característica era la responsabilidad, tanto que, aunque la empresa le había dado un móvil, jamás lo utilizó para llamadas personales. Una rectitud que también exigía a sus dos hijos tanto en los estudios como en el trabajo. Sólo había una persona capaz de hacerle perder la cabeza, su mujer, María Antonia. Comenzaron a salir el mismo día en que se conocieron, con 17 años, y desde entonces lo hacían todo juntos. Como representante del sindicato del banco en que trabajaba, defendía los ideales de convivencia y democracia. Pedro tenía 51 años

  • Begoña Martín Baeza

David fue el gran amor de Begoña; con él ya planeaba tener un hijo. Amaba Béjar, el pueblo de su padre, en Salamanca, y allí fueron esparcidas sus cenizas días después de su muerte. Begoña trabajaba de administrativa y tenía 25 años

  • Alicia Cano Martínez

Dicen quienes conocieron a Alicia que era una de esas mujeres de mármol merecedoras de un día nacional. Nació en Cieza, quedó huérfana a los 7 años y desde entonces conjugó todas las formas del verbo luchar. El 11 de marzo, como cada mañana, Alicia había dejado preparado zumo de naranja para sus hijos Juan Ignacio, Ángel y Gema y se había marchado a trabajar. Y es que, lo que más le gustaba era cocinar para ver comer a sus hijos a quienes definía como el mejor recuerdo que guardaba de su marido, fallecido hacía más de 20 años de una gran enfermedad. Alicia tenía 63 años

  • Carlos del Amo Aguado

Carlos era el orgullo de su familia y amigos, quienes irónicamente le llamaban bufa porque siempre estaba bufando, ayudando y pendiente de todo el mundo. En su casa hasta las mascotas sienten su ausencia, dice su madre que los pájaros no han vuelto a cantar desde el 11M. Carlos a sus 28 años era un prometedor doctor e investigador de la Universidad Complutense

  • Nuria del Río Menéndez

Nuria sólo dejó un sueño por cumplir: ejercer la profesión que tanto amaba, el periodismo. Aunque se había licenciado, trabajaba en una empresa de seguridad como supervisora en la asistencia a conductores. Le encantaba viajar, leer y pasar mucho tiempo con su marido y su hijo, incluso pensaba en ampliar la familia. Nuria falleció el 11M a los 38 años junto a su hermana Marta y su cuñado Francisco

  • Miguel Ángel Orgaz Orgaz

Entre todos los recuerdos de su hermano Teodoro no puede faltar la imagen de un Miguel Ángel rodeado de montañas de libros, sobre todo de mecánica. Miguel Ángel tenía 34 años y un montón de proyectos con Silvia, su novia desde hace 16

  • Daniel Paz Majón

Entre lágrimas Pilar, su madre, recuerda a un Daniel reflexivo y de cierta vena filosófica. En su mesilla de noche dejó sin terminar un libro de Kafka. Además tocaba la guitarra, y más que a discotecas, prefería ir a garitos a escuchar a cantautores. Daniel tenía sólo 20 años

  • Iris Toribio Pascual

Trabajaba de comercial en una empresa de telefonía móvil, Pero su sueño era llegar a ser un famoso disc jockey de discoteca. A parte de eso pasaba las horas en el pub Patapalo con sus amigos o jugando al fútbol. En su barrio era famoso por sus remates con la zurda. Dicen sus compañeros que eran presumidos hasta en el fútbol. Cuando todos terminaban rebozados en barro, él continuaba peinado y con las zapatillas como nuevas. Le encantaba el naranja; de ese color era la sudadera que vestía el día que decidió coger un tren antes de su hora habitual para esperar a su compañero en Atocha. Iris tenía 20 años

  • Rodrigo Cabrero Pérez 

Rodrigo era un chico de 20 años estudiante de Informática. Era una persona muy inteligente y muy maduro para su edad. Su madre, Marisol, cuenta como le sorprendieron las palabras que Rodrigo le dijo aquel primer día de clase: “Márchate mamá, estoy bien”. Le encantaba leer. Con diez años le encontraron absorto leyendo El Hobbit de Tolkien. Lo que no se le daba bien era bailar, aunque desde que estuvo en Grecia se atrevía con los sirtakis. La mañana del 11 de marzo Rodrigo hacía su último viaje a clase

  • Miguel Antonio Serrano Lastra

Tenía 28 años y todavía vivía con sus padres y dos de sus cinco hermanos en Leganés, porque tenía un apego muy especial a su familia. Por eso, la mejor forma de describirle son las palabras de quien vivió con él toda su vida, su madre, Flora: “ fue un hombre honesto, cariñoso y fiel a sus amistades. Sólo deseo que el mundo se contagie de la mitad de su humanidad, generosidad, bondad, nobleza y sentido del humor”. La pesca y el fútbol fueron sus dos aficiones. Su trabajo fue la fontanería, un oficio que durante más de siete años compartió con su hermana y su cuñado. Aunque está claro que perdieron más que un compañero de trabajo

  • Teresa González Grande

Teresa era una mujer alegre que durante meses había limpiado sin descanso y haciendo horas extras las facultades de la Universidad Complutense de Madrid para comprarse una casa junto a su marido. Sólo unos meses antes la pareja había adquirido el piso en Vallecas. Las letras seguían sin permitirle muchos descansos y ningún capricho. De hecho, uno de sus sueños era repetir un viaje con su marido como el que hacía unos años hicieron a Tenerife. Teresa tenía 36 años

  • Eduardo Sanz Pérez

Eduardo nació en Suiza pero siendo niño se trasladó a Azuqueca donde vivió una infancia protagonizada por el fútbol. Todavía hoy, a los 31, jugaba cada domingo y entrenaba a un grupo de chavales.

  • Javier Menguíbar Jiménez

Javier era psicólogo y trabajó como profesor en la Universidad Autónoma de Madrid durante 18 años. Quienes le conocieron le describen como un hombre educado, jovial, cosmopolita, agnóstico, lector empedernido, un manitas universal... Pero por encima de todo Javier tenía dos pasiones: la bici y la política. Ambas le acompañaban todavía: la primera porque sus cenizas descansan en las riberas del Henares, donde peladeaba con sus amigos. La segunda porque como interventor de su partido, el 14 de marzo, no pudo votar con los suyos, pero estuvo allí con su fotografía y su nombre. Javier tenía 43 años, estaba casado y tenía dos hijas

  • María del Pilar Pérez Mateo

A sus 28 años María Pilar luchaba por conseguir un futuro estable. Un mes antes de su fallecimiento había entrado en la Agencia Tributaria como teleoperadora y por las tardes estudiaba para conseguir un puesto de interina. Era una manitas. Todos los muebles de su habitación se los había fabricado ella misma y pasaba horas concentrada en las piezas de sus rompecabezas. El resto del tiempo su gran pasión era su sobrino Jorge. Siempre bromeaba diciendo que ella no pensaba tener hijos, que le bastaba con el de su hermana. Sus familiares la describen como compañera, madre y amiga desde que murió su padre cuando ella tenía 14 años

  • Miriam Pedraza Rivero

Dicen que era una mujer madura para su edad, 25 años. Y que además de ser guapa era alegre y vitalista. Llevaba tres años casada y vivía muy ilusionada con la idea de cambiarse a una casa en el campo junto a su marido y los hijos que deseaban tener. Además de trabajar tenía muchas aficiones entre las que se encontraban el baile, el yoga y el cine. Su tiempo libre lo dedicaba a estar con los suyos. Su hermano decía de ella una frase que según su familia la describía perfectamente: “ Era capaz de tirar del mundo y hacer todo lo posible por conseguir lo que se proponía”

  • Carlos Tortosa García

Carlos, de 31 años, era un joven cariñoso, positivo y carismático. Había estudiado mucho para convertirse en químico y trabajar en una buena empresa. Le gustaba cuidarse, jugar al fútbol e ir al gimnasio habitualmente. Era el centro de su familia, el hermano mayor que a todos protegía. Todos su amigos recuerdan la entrega que Carlos les demostraba. Era un artista, sencillo, tranquilo. Alejandro, su mejor amigo, aún le echa de menos

  • Rodolfo Benito Samaniego

Rodolfo, de 27 años, era el número uno en todo. En su memoria se ha creado la fundación Rodolfo Benito Samaniego, para mantener vivo el recuerdo de las personas que sufrieron el brutal atentado de Madrid

  • Felipe Pinel Alonso

Con su esposa Pilar vivía con orgullo una segunda luna de miel y habían logrado con mucho tesón sacar adelante a sus dos hijos. Felipe tenía 51 años

  • José Luis Tenesaca Betancourt

José Luis de 17 años llevaba sólo 15 días en España. Había venido a conseguir su mayor sueño, ser guionista de cine. El mundo del celuloide era la pasión de su vida, como él decía, hasta se hubiera conformado con vender entradas en la taquilla de un cine. Su actor favorito era Arnold Schwarzenegger y tenía muy claro que con el primer dinero que ahorrara se haría un viaje a California para conocer a su ídolo. Excelente estudiante, le gustaba mucho la literatura, se podía pasar horas y horas leyendo

  • Jorge Rodríguez Casanova

Javier, el hermano de Jorge le echa de menos...y es que ya no podrá compartir ni secretos, ni aficiones: piragüismo, escalada, senderismo, fútbol Jorge era un madridista empedernido y le gustaba viajar también en tren todos los días lo utilizaba, iba a clase, junto a su padre a los dos les rompieron sus sueños, sus vidas, en la estación de Santa Eugenia Jorge tenía 22 años

  • Olekdandr Kladkoyoy

Cuando llegó a España se propuso dos metas: comprarse una bicicleta y una casa en Ucrania sólo pudo alcanzar la primera. ...el invierno pasado se compró una bicicleta de montaña plateada y con ella recorría Madrid decía que de esa forma hacía ejercicio ya la vez, conocía una ciudad que le encantaba. Para conseguir comprar la casa, llevaba dos años ahorrando y aún le quedaba mucho, pero no tenía prisa aquel jueves de marzo: si...y como cada mañana cogió el tren para ir a su trabajo. Olekdandr, era albañil y tenía 46 años

  • Domnino Simón González

Teresa es la madre de Doni, que era como le llamaban todos y hablar de un hijo muerto es muy duro, por lo que a nosotros sólo nos queda decir, que Doni nació en Guardo un pueblo de Palencia al que le gustaba volver siempre que podía con su mujer, también fallecida en el atentado, y con sus hijos de 11 y 4 años...y que todos los veranos se iba también a la playa...este año no pudo ser Doni, tenía 45 años

  • Rafael Serrano López y Encarnación Mora Donoso

Rafael era jubilado; Encarna , cocinera. Él tenía 66 años; ella, 63 se conocieron tres años antes, en un baile él había quedado con una señora que no se presentó; ella esperaba a un amigo, que tampoco llegó... Gracias al plantón se enamoraron e intentaban pasar el mayor tiempo posible juntos. Por eso Rafael acompañaba aquella mañana a su novia Encarna al trabajo. Juntos hicieron el viaje que les unirá para siempre, como ellos querían r

  • Federico Miguel Sierra serón

De Federico Miguel, nos hablaba su padre el Comandante militar de Navarra, José Sierra. Él sabía bien como era su hijo y lo que significa su pérdida a nosotros no nos queda nada más que decir... Sólo que era un hombre que por su profesión conocía bien el peligro y que su sueño era conseguir la paz en el mundo Federico Miguel, tenía 37 años

  • Neil Fernando Torres Mendoza

Neil nació en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil había venido a España hacía ocho años. Trabajaba como albañil y no le faltaba faena. Tenía una hija de año y medio y había podido, por fin, comprarse un piso en Vallecas aunque su vida aquí era plácida. En su tierra había dejado a su madre ya sus seis hermanos y su sueño era volver a Ecuador y seguramente contar a su familia lo bueno de vivir aquí pero como otras tantas historias, no se pudo cumplir. Neil tenía 38 años

  • María Nuria Aparicio Somolinos

Su prima Piedad hablaba de Maria Nuria, una mujer de 40 años, casada y con dos hijos de 8 y 5 años, a los que habrá que haber explicado porque su madre no está desde aquel día en que cogió el tren para ir a trabajar

  • José Ramón Moreno Isarch y Mª Teresa Mora Valero

José Ramón, trabajaba en la Consejería de Familia y Asuntos Sociales. Mª Teresa, era operadora del Ejercito del Aire ambos tenían 37 años y los dos soñaban con el mes de noviembre y es que en ese mes habían fijado la fecha de su boda. No pudo ser porque había algo que también hacían los dos: cada mañana viajaban en tren

  • María Paz Criado Pleiter

Andrés era el marido de Mari Paz, una mujer que había querido estudiar Magisterio, que había vivido en Francia durante algunos años, que le gustaba quedarse los domingos en casa, que quería viajar, que le gustaba Sevilla y sobretodo quería a su marido ya su hija. Ellos se han quedado solos. María Paz tenía 52 años

  • Laura Isabel Laforga Bajón

Laura había querido ser profesora, siempre cuando estudiaba de pequeña en el colegio Amor de Dios de Valladolid, ya le habían inculcado esas dotes de maestra que Laura tanto necesitaba para dar rienda suelta a sus sueños. Para lograrlos decidió buscar trabajo en Madrid y lo consiguió: en un colegio de Carabanchel daba clase de español a niños rumanos y chinos. Todo parecía marcharle bien, incluso iba a cambiarse de piso el 1 de abril. Dejaría San Fernando de Henares y viviría en Príncipe Pío. y es que no quería tener que coger el tren todos los días para ir a trabajar pero aún quedaban unos días, sólo unos días. Laura tenía 28 años

  • John Jairo Ramírez Bedoya

Wilson, el amigo de John Jairo, nos hablaba de cómo era y de sus ilusiones: una de ellas era traer a su madre a vivir aquí a España, tenía que convencerla porque ella se resistía, sin embargo a raíz de la muerte de su hijo vino y ya reside en nuestro país. La otra ilusión era su hijo que iba a nacer, un hijo que no conoció a su padre. John Jairo era empleado de limpieza y tenía 27 años

  • Luis Rodríguez Castel

Luis era licenciado en Derecho y trabajaba en la Consejería de Servicios Sociales. Le gustaba el fútbol, incluso había jugado hasta los 18 años en los juveniles del Real Madrid; luego lo hizo en el Daimiel y en el Carabanchel. Además de su afición por el fútbol, estaba el cine. Le encantaban sobre todo las películas antiguas, en blanco y negro. Estaba casado y tenía dos hijas que le solía pedir ayuda para hacer sus deberes. Luis tenía 40 años

  • Yaroslav Zokhnyuk

Yaroslav era rumano trabajaba en un taller de reparación de electrodomésticos en Torrejón y tenía 48 años. Estos son los pocos datos que tenemos y es que como tantos otros. ...llegan a nuestro país, solos, con la única compañía de esa ilusión por encontrar su sitio, su trabajo, su futuro

  • José Miguel Valderrama López

Rocio era la novia de José Miguel, un economista, solidario que no dudó en su momento en marcharse a Galicia a limpiar chapapote y que seguía trabajando y estudiando con un montón de planes. José Miguel tenía 25 años

  • Petrica Geneva

A Petrica, desde que vino a España, sus amigos y compañeros de trabajo le llamaban Pedro. Y Pedro antes del atentado había estado trabajando en Burgos, pero él deseaba volver a Madrid, para reencontrarse con su novia Virginia y su hermano Valerica, que eran las dos personas con las que compartía todo. Por eso el día anterior estuvo celebrando su vuelta con ellos y viendo el partido de fútbol. Al día siguiente fue a trabajar como siempre con su primo lonut pero algo era diferente esa mañana; el coche se había estropeado y aunque no lo hacían nunca, se vieron obligados a coger el tren. Petrica Geneva era albañil y tenía 34 años

  • Eduardo Sanz Pérez

Susana era la mujer de Eduardo. Ella sabe bien como era su marido: un hombre de 31 años, que trabajaba en el mantenimiento de las instalaciones militares de la zona de Campamento, que le gustaba el fútbol y viajar, que tenía dos hermanos y sobretodo sabía la ilusión con la que esperaba el nacimiento de su segundo hijo; nació cuatro meses después.

  • Marta Scartlett Plasencia

Marta acaba de obtener la nacionalidad española, aunque su corazón continuaba en la República Dominicana de donde vino hacía ya cuatro años. Llegó con su marido y vivían en Villaverde junto a su hermana. Marta era alegre, divertida y le encantaba bailar "bachata"; también le apasionaban los niños pero de momento prefería esperar para ser madre, había tiempo. Al menos eso es lo que ella creyó. Marta tenía 29 años

  • Juan Carlos Sanz Morales

El hermano de Juan Carlos no podía hablar

  • María Isabel Sánchez Mamajón

María Isabel era madrileña, tenía 37 años, trabajaba como administrativa y estaba casada. Son los pocos datos que tenemos de ella y es que su familia ha pedido privacidad y nosotros la respetamos, como debe ser y como es lógico.

  • Danuta Teresa Szpila

Alejandra era amiga de Danuta una joven polaca, que vino a España hacía cinco años, con ilusión, ambiciones y poco dinero.  Y aunque había aprendido corte y confección, aquí trabajaba limpiando casas. Su sueño era volver a Polonia, comprarse una casa pero para ir a trabajar cogió el tren. Danuta tenía 28 años

  • Trinidad Bravo Segovia

De Trinidad,  no tenemos muchos datos porque su familia no quiere dar pormenores de su vida, quizás para que no se les escape ni un resquicio de su recuerdo y de esa manera vivirlos mas íntimamente, más profundamente. Trinidad era una mujer trabajadora, que estaba casada y que tenía 40 años

  • Encarnación Mora Donoso

Encarnación era una mujer luchadora. De su tierra manchega emigró a Australia y Alemania para buscar un futuro mejor. Ahora ella estaba feliz y pensaba en el futuro inmediato. Pero vivía en Torrejón de Ardoz y cada mañana iba a trabajar en tren

  • Milagros Calvo García

Milagros, trabajaba como administrativa en TPI, pero quería saber más, conocer, prepararse mejor...por ello continuaba estudiando Derecho en la Universidad Complutense. Ésta era una de sus cualidades también el que era cumplidora y reservada, por ello son pocas cosas las que conocemos de ella pero es suficiente para recordarla. Milagros era madrileña y tenía 39 años

  • Mariana  Negru

Mariana tenía 40 años, llegó de Rumanía hace tres años con su marido, con el que llevaba casado 22 años. A Mariana le encantaba la literatura y la playa, por eso fue muy feliz cuando estuvo de vacaciones unos díaas en Mazarrón y es que de nuestro país le gustaba todo y Madrid en particular. También su gastronomía, sus costumbres su gente. Por ello lo que deseaba era instalarse definitivamente aquí, comprarse un piso y vivir

  • María Luisa Polo Martínez

María Luisa tenía 50 años, hacía muy poco que había cambiado su trabajo en el guardarropas por el de el Depósito de la Biblioteca Nacional y estaba muy contenta. Le encantaba volver a su pueblo zaragozano de Ateca, le gustaba el arte y la literatura y solía ir a trabajar en autobús. Aquel día no

  • Óscar Abril Alegre

Oscar, quería ser profesor de Educación Física y es que le encantaba el baloncesto, el tenis...todos los deportes y sus amigos se habían acostumbrado a que él, ganara siempre. Compartía su pasión por el deporte con su novia que también estudiaba la misma carrera y aunque aquella mañana, en la universidad había huelga Oscar cogió el tren en Coslada, como siempre, y como siempre iba acompañado de su novia pero ella tuvo suerte y se salvó; Oscar, no y s61o tenía 19 años

  • Susana Ballesteros Ibarra

Susana trabajaba en un banco, estaba casada, tenía 40 años y estaba muy ilusionada con pasar el verano en Navarra, en una casa rural que habían alquilado. Allí disfrutaría de la naturaleza juntó a sus dos hijos de 11 y 6 años. No pudo ser como tampoco el poder salir más con su marido como cuando eran jóvenes. Ella decía que muy pronto lo podrían hacer porque los chicos ya eran más mayores. Pero si consiguió diferenciarse, porque Susana desde pequeña quería ser distinta a su hermana gemela. Juan su marido le decía y lo sigue pensando que Susana era única

  • María Pilar Martín Rejas

María Pilar tenía 50 años, trabajaba como funcionaria en el Parque Móvil del Estado y vivía en Santa Eugenia, con lo cual lo normal era utilizar el tren. Pocos datos para una vida plena; su familia prefiere guardar su intimidad y nosotros sólo podemos recordar, su nombre, sabiendo que es otra vida más que se rompió y que dejó solos a quienes la querían

  • Guillermo Senent Pallarola

La madre de Guillermo es quién nos ha acercado a la vida de este joven al que le gustaba la música y pescar con su padre y que sólo tenía 23 años

  • Paula Michael Sfeatcu

Paula llevaba tres años saliendo con Michael, con él vino desde Rumania hacía nueve meses. Juntos ahorraban para poder volver a su país, comprarse una casa con jardín y poder tener un hijo aunque antes se casarían. Mientras tanto Paula trabajaba como asistenta y cada mañana cogía el tren desde Entrevias hasta Majadahonda. Aquel 11 de marzo no llegó a su destino. Paula Michaela, tenía 27 años

  • Florencio Aguado Rojano

Florencio tenía 60 años y desde los 14, era albañil. Había trabajado mucho y por eso soñaba con jubilarse, reunir unas cuantas pagas e irse a vivir a la playa con Vicenta, su mujer y es que quería dedicarle más tiempo a su familia y en especial a su primer nieto, David. Y lo iba a realizar unos pocos días después: en San José se iría a Alicante pero, una semana antes cogió el, tren en San Fernando, como siempre... El mar aún le espera

  • Francisco Javier Casas

A Javi en su empresa le llamaban "el informático apagafuegos" porque siempre resolvía los problemas muy rápidamente. También le llamaban "Arman" por lo elegantemente que vestía. Le gustaba dibujar comics. y estaba ahorrando para pagar las letras de su piso. Las llaves se las hubieran dado un mes después de aquel 11 de marzo. Tenía 28 años

  • Sonia Parrondo Antón

Sonia tenía seis hermanos, trabajaba cuidando niños pero lo que quería era tener hijos y sobretodo amaba a su marido, Roberto Pellicari, que la acompañaba cada mañana en tren.  Una pareja de recién casados, víctimas los dos... jóvenes los dos. Sonia tenía 28 años

  • Osama el Amrati

Osama trabajaba como albañil y tenía muchos deseos que quería cumplir en España: como comprarse un coche deportivo, un banco de musculación, ropa, pero sobretodo quería tener una casa y casarse con su novia Bea, una chica española, a la que adoraba, con la que se había comprometido hacía un año y con la que según decía formaría una familia, con tres hijos... Y para confirmar sus propósitos le enseñaba árabe porque quería llevarla a Tánger para que conociera a su familia, algo que hubiera ocurrido en Semana Santa. No pudo ser como otras tantos deseos antes de esas vacaciones una bomba borró sus sueños. Osama tenía 24 años

  • Juan Ramón Zamora Gutiérrez

Juan Ramón llevaba tres años casado, no tenía hijos, vivía en Santa Eugenia, donde estalló la tercera bomba. No hay más datos su familia así lo ha pedido; nosotros lo recordamos de igual manera

  • María Fernández del Amo

María acababa de pagar la entrada del piso que había elegido junto a su novio pero no era esto lo único que le interesaba porque aún le quedaba un año para terminar la carrera de ingeniero industrial y ella quería completar su formación fuera de España, quería irse a Francia, y así además, perfeccionar el idioma. Para ello tenía que conseguir una beca Erasmus... era su ilusión. Por esa razón el día 11 de marzo iba a la universidad, había quedado con sus profesores para que la ayudaran en su propósito, nunca llegó. María tenía 26 años

  • María Pilar Gamiz Torres

María del Pilar es una de las 15 víctimas cuyos rostros nos son desconocidos para la mayoría. Sabemos cómo murió, pero sólo quienes la conocieron saben cómo vivió. Por decisión expresa de sus familiares no se hicieron públicos detalles de su biografía tras los atentados. Únicamente sabemos que había nacido en Madrid, que trabajaba en una delegación de la empresa Siemens en España y que tenía 40 años. Pero sabemos su nombre, el que junto al de otros 191 inocentes, se nos ha quedado grabado en el corazón.

  • Javier Guerrero Cabrera

Javier era soltero y trabajaba como informático y como cualquier joven de su edad tenía amigos con los que se divertía. Pero su pandilla era muy especial, eran cerca de una veintena pero estaban muy unidos y proyectaban fiestas y viajes continuamente. Tenían preparado irse a las Fallas ya la Feria de Abril y para que ninguno de los miembros del grupo se echara para atrás empapelaron algunas calles, recordándolo. Una semana después quién apareció en los medios, pero por un triste motivo, fue su amigo. Javier tenía 25 años

  • María José Pedraza Pino
  • Francisco José Narváez de la Rosa

Francisco José es una de las 15 victimas cuyos rostros son desconocidos para la mayoría. ..Sabemos cómo murió, pero sólo quienes lo conocieron saben cómo vivió. Por decisión expresa de sus familiares no se hicieron públicos detalles de su biografía. Únicamente sabemos que era soltero, que vivía en Madrid con sus padres y que tenía 28 años.  Pero conocemos su nombre, el que junto al de otros inocentes, se nos ha quedado grabado en el corazón.

  • José Raúl Gallego Triguero

José Raúl trabajaba como montador, vivía en Getafe y era hombre discreto, poco amante del ruido y de la notoriedad. Le gustaba leer, comer pipas mientras veía un partido de fútbol en compañía de amigos. También le encantaban los viajes y las casas rurales, con chimenea, y había decidido comenzar a fotografiar sus salidas. Por eso en Reyes se obsequió con una cámara digital que quería estrenar en su próxima excursión. José Raúl era soltero y tenía 39 años

  • Juan Luis García Arnaiz

A Juan Luis nunca le interesó demasiado estudiar. Él prefería aprender un oficio, tener su propia empresa, y en eso estaba. Trabajaba como aprendiz de pintor y no descartaba crear una empresa de pintura. Juan Luis era un chico muy lanzado que sólo pensaba en trabajar. Las paredes de su habitación fueron su primer empleo. También le gustaban los coches y las chicas y es que Juan Luis sólo tenía 17 años

  • Carlos Alberto García Presa
  • Alois Martinas

Alois tenía 26 años, era rumano, trabajaba como albañil y para él ese otoño iba a ser muy importante, porque por fin se casaría con Eva Rodica, con quien compartía todo. Los fines de semana, ir a bailar, pagar el piso y por las mañana el tren que les llevaba a trabajar, menos aquel 11 de marzo. Aquella mañana Alois se fue más temprano porque había quedado con un amigo.

  • María Teresa Jaro Narrillos

María Teresa tenía 32 años, estaba casada y trabajaba como teleoperadora pero sólo a media jornada porque no quería perderse el ver crecer a su hija de tres años. Ese era su sueño, su única ilusión, vivir tranquila con su marido José y su pequeña Andrea, y pasear por el parque cada tarde con ellos.

  • María Cristina López Ramos y Domnino Simón González

No puede hablar, le cuesta y es que es una madre, una suegra y sobre todo abuela de dos niños de 11 y 4 años. Los hijos de Cristina y Domnino que se quedaron huérfanos. A sus padres les encantaba llevarles a la playa cada verano. Domnino tenía 45 años y María Cristina 38

  • Alejandra Iglesias López

Alejandra o Sandra, que era como la llamaba su familia y sus amigos, trabajaba como administrativa y últimamente todo lo que podía ahorrar era para pagar la entrada de un piso, era el primer paso para formar una familia con su novio. Una familia que tendría varios niños apadrinados, ya que Alejandra era solidaria, humanitaria pero no pudo conocer el nombre del último niño peruano que apadrinó. Ni tampoco pudo cumplir la promesa que le hizo a su sobrino de comprarle un perro por su cumpleaños, en abril. Sandra tenía 28 años

  • Carmen Mónica Martínez Rodríguez

Carmen Mónica estaba casada, tenía una hija de cuatro años pero quería tener más. Su ilusión, sus proyectos, eran sencillos: quería aprender a bailar sevillanas y sobre todo, lo fundamental, quería ver crecer a su hija, vivir tranquilamente con su familia nada más. Carmen Mónica tenía 31 años

  • Luis Andrés Martín Pacheco

Luis Andrés tenía 53 años, trabajaba como decorador y sus compañeros le recordaban como persona muy educada, con la que se podía hablar de cualquier cosa. Un hombre tolerante que sabía bien de la dureza de la vida. Un año y medio antes había quedado viudo. Su mujer, Teresa, estuvo varios años enferma y Luis Andrés le dedicó su atención. Cuando ella falleció su hija Maite se convirtió en su prioridad y su razón de vivir. Maite, a la que Luis Andrés enseñó a vivir sin su madre ha tenido que aprender también a vivir sin su madre

  • Cristina Aurelia García Martínez

Cristina estaba casada, tenía un hijo de tres años y vivía en el barrio madrileño de Carabanchel. Cada mañana desde allí se trasladaba a Alcobendas para trabajar en una empresa de telemarketing. Una vida sencilla que se rompió mientras esperaba en un anden en la estación de Atocha. Cristina tenía 34 años

  • Beatriz García Fernández

Beatriz el día 1 de marzo celebró su primer aniversario de casada. Pero ya tenía otra celebración en su agenda. Beatriz quería celebrar ese primer año de casada con su familia el día 12 de marzo. Beatriz tenía 27 años

  • Miguel de Luna Ocaña

Miguel era el segundo de tres hermanos y vivía con sus padres. Pronto iba a independizarse. Estaba muy ilusionado con su nueva casa, en una zona de reciente construcción en Parla. No hubo tiempo para estrenarla. Miguel amaba la naturaleza y hacer senderismo. Precisamente en una de esas excursiones a principios de marzo encontró a un galgo abandonado. Lo llevó al veterinario, lo curó y hasta lloró cuando le consiguieron una dueña. Así era él. Miguel tenía 36 años

  • José María García Sánchez

José María estaba casado y tenía 48 años. Su familia prefiere mantener detalles de su vida para sus propios recuerdos, y es que José María era un alma familiar. Además de su atlético de Madrid lo único que le interesaba eran sus amigos, su mujer y sus dos hijos. El mayor, toda una promesa del judo y el pequeño, fiel acompañante de su padre cada sábado para animar a su hermano. Su última gran victoria en el Campeonato de Madrid, les llenó de alegría.

  • Ángel Luis Rodríguez Rodríguez

Ángel Luis trabajaba como programador infromático, era soltero, le gustaba la naturaleza y tenía 34 años

  • María del Carmen López Pardo

María del Carmen tenía 50 años, trabajaba en la limpieza, era soltera y sus siete sobrinos eran para ella los hijos que nunca tuvo. Su hermana Encarnación, la tía Juana y su fiel compañera Cloti eran las incondicionales que le acompañaban siempre al teatro, al cine y sobre todo a bailar, que era su gran pasión María del Carmen nunca se sintió sola. Sus amigas, sus sobrinos desde aquel jueves de marzo, sí

  • José María López-Menchero Moraga

José María vivía en Alcalá de Henares y era militar. Fue precisamente su entrada en el Ejército la que marcó una de sus pasiones: los caballos. Desde los 14 años, en la escuela de suboficiales, estuvo al cuidado de caballos de pura raza española, lo que acabaría haciéndole inseparable de estos animales. Estaba casado y tenía una hija de 17 años. También se confesaba admirador de los Beatles. José María tenía 44 años

  • Antonio Sabalete Sánchez

Los números para trabajar y las letras para disfrutar. Ese era el lema que Antonio se aplicó en su vida. Había estudiado Económicas y llevaba dos meses trabajando en el Instituto Nacional de la Marina pero eran las palabras lo que más le gustaba. Su familia y sus amigos recuerdan que desde que era un niño iba siempre con una libreta y un lápiz poniendo negro sobre blanco sus impresiones. Antonio estaba entusiasmado con poder transmitir la misma pasión por el lenguaje y la lectura a su hijo de seis años. Antonio tenía 37 años

  • Antonio Marín Mora

Antonio quería regalarle a su madre el título de licenciado en Ingeniería de Telecomunicaciones. Para ello decidió matricularse en la Universidad pero sin dejar de trabajar como había hecho desde los 18 años. Con perseverancia lo logró e hizo feliz a su madre. Antonio estaba soltero y tenía 43 años

  • José Gallardo Olmo

Tenía 33 años, era militar, vocación que descubrió cuando hacía la mili. Su meta era ayudar a los demás y por eso quiso continuar en el ejército para formar parte de misiones humanitarias. Ganó la Cruz al Mérito Militar por salvar la vida de un niño. Ayudaba a su mujer ecuatoriana en el locutorio en el que ella trabajaba y dicen que en el tren salvó la vida a un hombre al que cubrió con su cuerpo

  • Sara Encinas Soriano

Sara se desplazaba a diario desde Viclávaro hasta Madrid. Por la mañana trabajaba como operadora telefónica atendiendo llamadas sobre información financiera. Por la tarde acudía a la Universidad Autónoma donde estudiaba Derecho. Sólo le quedaban cuatro asignaturas para terminar la carrera. Esperaba que como abogada tendría un mejor sueldo para terminar de pagar el piso que estaba pagando con su novio. En tres años les entregarían las llaves, pero el 11 de marzo se le cerraron las puertas. Sara tenía 26 años

  • Álvaro de Miguel Jiménez

La ilusión de Álvaro era ser policía, sin embargo no pudo cumplir su sueño debido a su miopía. Después de ese obstáculo había orientado su vida profesional al trabajo de administrativo en una empresa de construcción. Su tiempo libre lo dedicaba casi por completo al fútbol. Durante cuatro años fue árbitro de Primera Regional pero no era imparcial cuando veía las rayas rojiblancas sobre el césped. Colchonero hasta la médula, era socio del Atlético de Madrid y no se perdía un partido en el Calderón. Álvaro estaba soltero y tenía 26 años

  • Balbina Sánchez-Dehesa

Balbina era delineante y trabajaba en una empresa de fabricación de envases de vidrio en Azuqueca de Henares. Ese era el único tiempo que pasaba alejada de su familia porque lo que daba sentido a su vida era la entrega a los suyos. En primer lugar a su marido y a sus dos hijos, Sara y José Carlos. Pero siempre encontraba un momento para ir a visitar a su madre a la localidad toledana de Orgaz. Con todo, había una persona de la familia en la que había volcado su afecto de manera especial: su hermana pequeña, Conchi. Por eso son muchos los hogares en los que se hace notar el hueco de su ausencia. Balbina tenía 47 años

  • María de las Nieves García García-Moniño

Nieves trabajaba en la cafetería del Teatro Marquina y le encantaba conocer a los grandes actores y hablar con ellos. Pero lo que de verdad le apasionaba era bailar y consiguió que su marido aprendiera sus primeros pasos de baile con ella. Para su profesor de baile ella era el espíritu de la clase. Nieves tenías 46 años

  • Sergio de las Heras Correa

Sergio tenía 28 años, era ingeniero aeronáutico, le gustaba el tenis y el ciclismo. Vivía en Alcalá de Henares pero todos los fines de semana se trasladaba a Iriepal, una pequeña localidad de Guadalajara donde estaban sus padres, su tío, el del bar Ramos y también Águeda, su novia, con la que se iba a casar muy pronto. Era un proyecto cercano que se rompió el 11M

  • María Soledad Contreras Sánchez

Marisol, que era como la llamaba todo el mundo, tenía 51 años y según los que la conocieron era alegre y muy cariñosa. De Marisol no sabemos mucho más sólo que a ella y a su marido les gustaba viajar y el mar. Por ello en Semana Santa aunque no sabían el lugar exacto tenían proyectado ir a la playa

  • María Teresa Tudanca Hernández

María Teresa estaba casada, tenía un hijo, trabajaba de administrativa en un banco, vivía en Alcalá de Henares y utilizaba el tren porque, según decía, le aportaba comodidad, mayor seguridad y le permitía leer, una de sus pasiones. Y aunque nunca pudo ejercer su licenciatura de Historia, aprovechaba para saber más, así que devoraba novelas históricas. Puede que aquella mañana estuviera leyendo una de ellas, quizás de la familia Medici, que eran de sus favoritas. María Teresa tenía 49 años

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