La próxima Jornada Mundial de la Juventud se celebrará en 2013 en la localidad brasileña de Río de Janeiro bajo el lema "Id a todo el mundo y anunciad el Evangelio". Este explícito mandato misionero, que aparece tal cual en el Evangelio de San Marcos, sitúa nuestra atención en el centro mismo de la razón de ser de la Iglesia, en estrecha relación con lo que hemos vivido estos días pasados en Madrid, donde una multitud de jóvenes han mostrado al mundo entero la alegría que se irradia cuando se vive y anuncia con pasión el Evangelio.
La misión de la Iglesia, que por desgracia aún hoy no puede desarrollarse en libertad en algunas partes del mundo, surge del envío de Jesús a sus discípulos y tiene para ellos una importancia decisiva. Por eso mismo, la fe no puede ni debe quedarse relegada en el ámbito privado, porque su misma naturaleza alcanza a todas las dimensiones del hombre y ha de proponerse a todo el mundo.
La fe se propone, no se impone a nadie como nos dijo en 2003 Juan Pablo II en Cuatro Vientos, el mismo lugar desde donde Benedicto XVI nos ha animado ahora a perseverar en esa apasionante tarea de vivir la fe, en comunidad y en el seno de la Iglesia, y a ir sin complejos por el mundo anunciando a todos la Buena Noticia.