El Gobierno ha conseguido sacar adelante en el Pleno del Congreso el decreto ley con medidas de recorte para acelerar la reducción del déficit, pero lo hizo por un sólo voto de diferencia y gracias a la abstención de CiU, CC y UPN.
Zapatero se salva por la mínima
En concreto, el texto contó con un total de 169 votos a favor, 168 votos en contra (de PP, PNV, ERC, IU, ICV, BNG, NaBai y UPyD) y 13 abstenciones (CiU, UPN y CC). Esta vez no hubo ninguna ausencia en la votación.
El Gobierno ha logrado así dar 'luz verde' a un paquete de medidas que incluye algunos recortes sociales, como la rebaja de los sueldos de los funcionarios o la congelación de las pensiones en 2011, salvo las mínimas y las no contributivas.
Con este decreto, el Ejecutivo pretende reducir el gasto público en 5.250 millones en 2010 y en 10.000 millones el próximo año, lo que supone 1,6 puntos del PIB y debería permitir acelerar así la senda de consolidación fiscal, como ha demandado Bruselas, con la vista puesta en volver a un déficit del 3% en 2013.
El Pleno del Congreso también rechazó tramitar como proyecto de ley el decreto por 169 votos en contra, 168 a favor y 13 abstenciones.
REACCIONES EN LOS PASILLOS
Terminado el debate en los pasillos del Congreso, los diputados reparten a favor y en contra del previsible resultado. La oposición ha reprochado a Zapatero que no haya respondido a los grupos cerrando el debate y la imagen patética del día la protagoniza un PSOE aplaudiendo a Duran i Lleida.
El Gobierno se atiene a la norma para justificar la no intervención ni tras el turno en contra utilizado por Rajoy ni al final del debate. El nerviosismo del Ejecutivo es más que palpable, y si no, vean la justificación que daba en pasillos José Blanco: "no se suele intervenir en los Deccetos Leys".
Para el PP, que tenía preparada una contraréplica a Zapatero no ha intervenido por cobardía, no se cree ni él mismo sus proyectos, decía también en pasillos Soraya Sáenz de Santamaría: "sencillamente que no quiere dar la cara ante tantos españoles, pensionistas y funcionarios que se ven obligados a soportar sobre sus pensiones y sus nóminas los excesos del despilfarro del Gobierno, es un acto de cobardía y quien está seguro de sus decisiones debe defenderlas, el presidente ha demostrado que no tiene ni autoridad ni liderazgo para defenderlas". A esto se ha sumado Fátima Báñez, portavoz adjunta de Economía del Grupo Popular en el Congreso, en La Tarde con Cristina diciendo que "tenemos un presidente interino, en el fondo todos le han dicho que se tiene que ir, que él es el problema y no la solución para España e incluso Corbacho, su ministro de Trabajo, le ha puesto en evidencia".
La desesperación de los socialistas, que no disimulan en el gesto, se ha visto especialmente en el aplauso cerrado que dieron desde su bancada a Duran i Lleida cuando anunció la abstención de CiU para irritación del portavoz que afirmó que no se lo merecía.