El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, ha ordenado al monopolio de gas ruso Gazprom que vaya cortando gradualmente el suministro de gas a Bielorrusia, un país con el que sin embargo continuarán las conversaciones para solucionar su contencioso energético. Así lo ha asegurado el director general de la compañía Alexei Miller. Gazprom acusa a Bielorrusia de mantener una deuda de 200 millones de dólares por el gas entregado desde comienzos de año. Por su parte, Bielorrusia reclama a Moscú 200 millones de dólares por el tránsito de gas hacia Europa.
La deuda que reclaman desde Rusia "no ha sido pagada y desde las 10 horas de la mañana de este 21 de junio, comenzamos un régimen de restricciones de 15% de las entregas de gas hacia Belarús, con respecto al volumen diario" habitual, declaró Miller según imágenes de la televisión rusa. "En ausencia de acuerdo, la disminución de las entregas continuará para llegar "gradualmente a 85% ", ha advertido.
El dirigente empresarial afirmó que esta reducción del suministro empezará este lunes, pero que se realizará de una forma "gradual, (...) y en proporción al volumen de la deuda (que tiene Minsk con Moscú)", informa la agencia Ria Novosti.
No es el primer ataque energético que sufre esta nación. A principios de año, el Kremlin suspendió el flujo de crudo a refinerías del país, tras no llegar a un acuerdo sobre los precios para 2010. Asimismo, esta decisión recuerda a los cortes en los suministros hace tres años en otras partes del Viejo Continente. Bielorrusia, por aquel entonces, sólo tenía reservas para una semana. Y es que, Minks pedía al país presidido por Medvedev que no le impusiera impuestos.
No obstante, el conflicto se inició contra Ucrania, cuando la petrolera rusa alertó sobre los problemas de Ucrania para pagar el gas procedente del norte de Asia. Así, a finales del pasado año, la compañía Gazprom anunciaba que prolongaba a Ucrania el plazo de pago del gas consumido en diciembre para evitar una nueva guerra del gas como las que afectó al suministro de los países europeos en enero de 2006 y 2009. Era sólo un capítulo más de la llamada "Guerra del gas".