El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, que se ha mostrado dispuesto a reducir aún más el gasto público, ha salido satisfecho de la reunión con los inversores británicos. Campa, aseguró este lunes a los inversores y analistas de la City londinense que el Gobierno hará "los ajustes necesarios", más allá del plan de estabilidad remitido a Bruselas, para lograr reducir el déficit del 11,4% al 3% hasta 2013.
Manuel Campa ha hecho una valoración positiva de su encuentro con un centenar de inversores de la City de Londres, el corazón financiero de la ciudad, para explicar la estrategia de la deuda pública. "Podemos bajar el déficit público del 11% al 3% . Pueden creerme o no, pero España ya lo ha hecho antes", aseguró Campa a analistas e inversores de la City londinense haciendo hincapié en la capacidad mostrada por gobiernos anteriores."La City siempre ha estado tranquila sobre la economía española", llegó a decir.
Campa, que se encuentra en Londres con motivo de un 'road show' de dos días para convencer a los mercados, analistas y medios de comunicación de la solvencia y credibilidad de España, aprovechó una presentación organizada por Barclays, City y Santander para pedir confianza a los inversores.
En este sentido, el secretario de Estado de Economía puso en valor el plan de estabilidad remitido a Bruselas en el que se recogen recortes de gasto "considerables", enfatizó antes de añadir: *Tenemos capacidad para aplicar todo esto?. El tiempo dirá".
Por lo pronto, Campa recordó que el Gobierno tiene previsto realizar un ejercicio de consolidación fiscal que supondrá una reducción del déficit del 5,7% del PIB entre 2010 y 2013.
Este encuentro con los inversores ha coincidido con la visita de la vicepresidenta económica, Elena Salgado al Financial Times para contrarrestar las criticas de este periódico a la gestión económica del presidente del Gobierno Zapatero.
El diario británico 'Financial Times' dedicaba en enero un crítico editorial al programa de trabajo de la presidencia española de la Unión Europea, que calificaba de "extraordinariamente anodino", y sugería al presidente Zapatero olvidarse de la aplicación del Tratado de Lisboa y centrarse en la crisis económica.