ECONOMÍA. Los presidentes de Francia y Alemania pactan una reforma de Tratados para incluir multas automáticas contra países endeudados. Ofrecen garantías de los países de la eurozona devolverán sus deudas y de que Grecia es un caso único. Nicolas Sarkozy cede ante la canciller alemana y se opone a la emisión de eurobonos.
En París, Nicolas Sarkozy se ha reunido con Ángela Merkel para preparar la propuesta de unión fiscal europea que defenderán Francia y Alemania en la cumbre que se celebrará a finales de semana en Bruselas. "El objetivo es una unión fiscal que haga cumplir la disciplina fiscal en sus miembros y tenga los instrumentos necesarios para hacer frente a una crisis de forma eficaz", según ha destacado Merkel.
Tras finalizar el encuentro, han acordado este lunes reformar los Tratados de la UE para incluir sanciones automáticas contra los países que superen los límites de déficit y deuda previstos en el Pacto de Estabilidad como receta para restablecer la confianza y poner fin a la crisis de deuda. Sarkozy y Merkel han dicho que prefieren que la reforma se haga incluyendo a los 27 Estados miembros, pero han dejado claro que si algún país plantea problemas, los 17 países de la eurozona avanzarán en solitario, aunque dejando la puerta abierta para que se sumen en el futuro otros Estados miembros. Los países que no respeten los límites de déficit y llevar a los incumplidores ante el Tribunal de Justicia de la UE, ha explicado la canciller alemana.
Francia y Alemania han reiterado que todos los países de la eurozona deberán incluir una "regla de oro" en sus respectivas Constituciones para garantizar el equilibrio presupuestario, como ya ha hecho España. La reforma de los Tratados dará competencias al Tribunal de Justicia de Luxemburgo para revisar si estas reformas son suficientemente estrictas.
El presidente francés y la canciller alemana han reclamado además que se adelante a 2012, en lugar de 2013 como estaba inicialmente previsto, la entrada en funcionamiento del fondo de rescate permanente para países endeudados, que tendrá más flexibilidad para actuar porque no funciona únicamente con garantías sino también con capital desembolsado. Sarkozy y Merkel han resaltado además que el caso de Grecia es "particular" y "único" y que en el futuro sólo se pedirá a la banca que asuma pérdidas sobre los bonos de la eurozona en casos excepcionales. "No podemos comparar una gran economía como la economía italiana o la economía española, con lo que ha pasado en Grecia. Lo que queremos es decir a los ahorradores del mundo entero que en Europa la regla es que se reembolsan las deudas. Se reduce el déficit, se vuelve al crecimiento y se reembolsan las deudas", ha insistido Sarkozy.
En cuanto al papel del Banco Central Europeo, el presidente francés ha reiterado que los líderes europeos respetan su independencia y de que no le darán instrucciones ni en positivo ni en negativo. Sarkozy ha cedido ante Merkel y se ha sumado a su rechazo a la emisión de eurobonos como receta para combatir la crisis. "Los eurobonos no son en ningún caso una solución a la crisis", ha dicho. Merkel y Sarkozy han acordado además que los líderes de la eurozona se reúnan una vez al mes hasta que se resuelva la crisis de deuda.
El Banco Central Europeo (BCE) podría aumentar su compra de bonos de los Estados con problemas, como Italia y España, si los jefes de Estado y de Gobierno pactan reglas fiscales más estrictas y nuevos compromisos de ajuste en la cumbre del 9 de diciembre. El primer ministro italiano intentará recabar el apoyo de los sindicatos ante este nuevo paquete de medidas que pretenden ahorrar a las arcas italianas entre 20.000 y 25.000 millones de euros en los dos próximos ejercicios.
La mitad de ese dinero saldría de nuevos recortes con el objetivo de reducir el déficit público, el resto, procederá de subidas de impuestos para los italianos con más poder adquisitivo. El plan incluye prevé también el retraso de la edad de jubilación o la liberalización de determinados servicios públicos Este Sábado, Monti se lo presentó a los distintos grupos políticos. Los democristianos reconocen que son decisiones drásticas pero justas, mientras que el partido de Silvio Berlusconi le pidió que los ajustes no afecten a las familias. Esta misma tarde, el plan pasará por el Consejo de Ministros antes de que se vote en el Parlamento.
Los dos mandatarios enviarán el miércoles sus propuestas al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para lograr que reciban el respaldo del resto de líderes europeos en la cumbre del 9 de diciembre.
PREVISIONES FRANCO-ALEMANAS
Ello significa incluir en los Tratados sanciones casi automáticas para Estos cambios se introducirán en una reforma de los Tratados, que podría llevar años, o más probablemente en un nuevo Tratado que cubra únicamente a los países que quieran sumarse, principalmente a los de la eurozona, y que podría activarse mucho más rápidamente.
Sin embargo, persisten todavía grandes diferencias entre París y Berlín sobre la forma de afrontar la crisis. Sarkozy defiende que la reforma de la UE debe dar más peso a los Gobiernos en detrimento de las instituciones comunitarias, mientras que Merkel aboga por dar más poderes a la Comisión. Ambos mandatarios coinciden, eso sí, que aunque se refuerce la supervisión de la UE sobre los presupuestos de los Estados miembros, la última palabra la seguirán teniendo los parlamentos nacionales.
En cuanto al papel de la autoridad monetaria, Sarkozy aseguró en su discurso de Toulon estar convencido de que "frente al riesgo de deflación que amenaza a Europa, el BCE actuará". "Corresponde al banco decidir cuando y con qué medios. Es su responsabilidad". "Pero nadie debe tener dudas de que asumirá su responsabilidad. De hecho, celebro que haya empezado a hacerlo", resaltó.
En contraste, Merkel insistió en su discurso ante Bundestag que el BCE tiene un mandato distinto al de la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra y no puede embarcarse en un programa de compra masiva de deuda pública. Y volvió a rechazar la creación de eurobonos como receta frente a la crisis.
Pero el refuerzo de la disciplina fiscal no incluye únicamente una reforma de las reglas de la UE sino también nuevos compromisos de ajuste de los países con problemas.
Además, Merkel y Sarkozy presionarán al futuro presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en la reunión del Partido Popular Europeo que se celebra el 8 de diciembre en Marsella, justo antes de la cumbre, para que anuncie cuanto antes su programa de ajustes. Merkel ya ha dicho que Rajoy tiene un "mandato claro" para realizar reformas rápidas, mientras que la Comisión Europea le ha pedido con carácter urgente una reforma laboral con el objetivo de reducir la "insostenible" tasa de paro de España.
El presidente del BCE, Mario Draghi, reclamó precisamente el pasado jueves a los Gobiernos europeos un nuevo "pacto fiscal" que incluya tanto las reglas de la UE para garantizar la disciplina presupuestaria como los compromisos de ajuste de los países amenazados.
Un pacto fiscal "es el elemento más importante para empezar a restaurar la credibilidad", dijo Draghi en una intervención ante el pleno de la Eurocámara. "Otros elementos pueden seguir, pero el orden es importante", ha señalado. Los expertos interpretan que, con estas palabras, el presidente del BCE ha sugerido un refuerzo del programa de compra de bonos si los líderes europeos aprueban este pacto en la cumbre de diciembre.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, está consultando estos días las ideas que reúnen un mayor consenso y presentará sus propias propuestas para mejorar la disciplina fiscal el 9 de diciembre. Van Rompuy ya ha sugerido que se plantea proponer sanciones más automáticas y más duras contra los países incumplidores, como la suspensión de los derechos de voto y de los fondos estructurales, o dar poderes a una autoridad central en la UE
para intervenir en los presupuestos nacionales.
También sopesa reclamar una armonización de políticas fiscales y sociales y una mutualización de la deuda pública, pese a la oposición de Alemania.
Al mismo tiempo, los países de la eurozona negocian con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un acuerdo para reforzar el fondo de rescate de 440.000 millones de euros para países endeudados. El diálogo se lanzó la semana pasada tras fracasar el plan para apalancar el fondo hasta lograr 1 billón de euros, una cuantía que no se ha logrado por el agravamiento de las tensiones en los mercados y la resistencia de los países emergentes a intervenir en los rescates
de la eurozona.