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La crítica de los mejores estrenos del fin de semana y del verano

Jerónimo José Martín ofrece en La Linterna el análisis de los estrenos de cine de esta semana. Recomienda “El Equipo A”, “Origen”, “The Secret of Kells”, “Airbender: El último guerrero”, “The Karate Kid” y “El aprendiz de brujo”.

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MM. Ramos / J.J.M. - 29-07-10

La crítica cinematográfica de Jerónimo José Martín.

El Equipo A (The A-Team) *** (6,5). En los años 80 del siglo pasado, Stephen J. Cannell produjo varias series televisivas que triunfaron en todo el mundo. Ahí están “Los casos de Rockford”, “El gran héroe americano”, “Nuevos policías” La más popular de todas ellas fue “El Equipo A”, de la que se emitieron 98 capítulos entre 1983 y 1986, durante cinco temporadas. Cannell recibió la idea de la serie de otro gran profesional televisivo, Brandon Tartikoff, por aquel entonces Presidente de la cadena NBC. Su objetivo era ganarse a un público amplio a través de un producto similar a la serie “Misión: Imposible”, y que aprovechara, desde la mirada distanciadora de la comedia, el tirón comercial de películas como “Evasión o victoria”, “Los siete magníficos” o “Doce del patíbulo”. Los 15 millones de espectadores de media que logró la serie en sus cuatro primeras temporadas —en la quinta, sólo llegó a 9,3 millones— confirmaron lo acertado de la fórmula. Se estrena ahora la primera aventura fílmica inspirada en aquella serie televisiva. Su acción se desarrolla en torno a la Guerra de Irak —en lugar de durante la de Vietnam—, y ofrece un director eficaz, un reparto de lujo y una producción generosa, comandada por el propio Stephen J. Cannell y los hermanos Ridley y Tony Scott. El resultado es entretenido e impactante —si uno asume su planteamiento de comedia disparatada—, y confirma al cineasta californiano Joe Carnahan (“Narc”, “Ases calientes”) como uno de los mejores especialistas actuales en el cine de acción sin pretensiones. El trepidante guión de Michael Brandt, Derek Haas y Skip Woods imagina los inicios de este singular grupo de modernos y violentos caballeros andantes, todos ellos rangers y liderados por el duro Coronel Aníbal (Liam Nelson). La trama es absolutamente inverosímil, las interpretaciones resultan histriónicas, los personajes casi nunca abandonan su condición de arquetipos, sus conflictos dramáticos son de vodevil, y las secuencias de acción son tan aparatosas como los descarados insertos románticos, a cargo de Bradley Cooper y Jessica Biel. Y, sin embargo, el conjunto funciona bastante bien, sobre todo gracias al ritmo y espectacularidad de la puesta en escena de Joe Carnahan, que dosifica muy bien la acción y el humor, y nunca se acompleja a la hora de impactar al espectador. Por otra parte, aunque la película incluye muchas secuencias violentas, son tan desmesuradas que acaban haciendo gracia. Eso sí, por dentro no hay casi nada, más allá del obvio elogio a la camaradería y la amistad.

Origen (Inception) *** (7,5). Un futuro no muy lejano, en que se ha desarrollado una técnica que permite introducirse en los sueños ajenos. Y en su subconsciente la persona "asaltada" puede desvelar a sus "asaltantes" secretos ocultos, de valor lucrativo o que permiten su manipulación. Christopher Nolan, guionista y director del film, prueba de nuevo -recuérdese que es el responsable de “Memento”, “Insomnio” (2002), “El truco final” y “El caballero oscuro”- que es uno de los cineastas más creativos de la actualidad. No necesita acudir al 3D -pero sí a los efectos visuales- para entregar una historia imaginativa, de increíbles cualidades hipnóticas, sólida en su compleja arquitectura narrativa, y, para qué negarlo, difícil de seguir. En tal sentido el mérito es lograr que el espectador no se pierda demasiado, entienda el meollo de la cuestión -la tentación de evitar la realidad entreteniéndose en otros mundos más atractivos pero no verdaderos, al estilo “Matrix"- y vibre con la inmersión en el mundo de los sueños en tres niveles, donde el riesgo de no despertar, y las soluciones improvisadas a los obstáculos que surgen, proporcionan muchas emociones. De modo que hasta los pasajes oscuros, más que indignar, animan debates sobre el significado de tal o cual pasaje, e invitan a revisar la cinta. O sea, hay decir que Nolan apela a la inteligencia del espectador, no subestima su capacidad de esforzarse por entender, algo muy agradecible en el mundo de filmes planos que habitualmente entrega Hollywood. Las imágenes son de gran belleza, los mundos que se pueden crear dentro de un sueño sencillamente deslumbran, verdaderamente se puede innovar y crear con los efectos especiales, véanse los momentos de no-gravedad, pura magia. Pero además Nolan acierta en la definición de personajes y conflictos, y en el atinadísimo reparto. El drama familiar de Cobb -Leonardo DiCaprio, en otra historia "mental" tras “Shutter Island”, con su trastornada esposa, Marion Cotillard, a la que no puede olvidar- se despliega con gran habilidad gracias al personaje de Ellen Page, una universitaria brillante que sabe adivinar lo que oculta a sus "compañeros de sueños", o de su compañero de equipo interpretado por Joseph Gordon-Levitt. Hay espacio para la sorpresa, y el modo en que discurre el plan de "sembrar" en la cabeza de Fischer -bien, Cillian Murphy- conduce a un clímax espléndido, de inesperada poesía. DeCine21.com

Airbender: El último guerrero (The last Airbender) ** (6). En su afán por recuperar al público que perdió en sus tres últimas películas —“El bosque”, “La joven del agua” y “El incidente”—, el cineasta estadounidense de origen indio M. Night Shyamalan aceptó el encargo de Paramount Pictures de llevar al cine la popular serie televisiva de animación “Avatar: The Last Airbender”, que además entusiasmaba a sus hijas. El resultado es “Airbender: el último guerrero”, su primera película no basada en un guión escrito por él mismo, y seguramente su peor largometraje. Como siempre, la puesta en escena tiene personalidad propia, y despliega de un modo original y vibrante los apabullantes efectos visuales y sonoros de la Industrial Light & Magic. De este modo, Shyamalan exprime muchas de las posibilidades de este relato fantástico de artes marciales, y asegura un espectáculo vistoso, especialmente en su versión en 3D estereoscópico. También cabe elogiar a los actores, todos muy metidos en sus personajes, especialmente el joven anglo-indio Dev Patel, en un papel radicalmente distinto a su espléndido trabajo en “Slumdog Millionaire”. Sin embargo, esas cualidades se diluyen en el fallido guión del propio Shyamalan, absolutamente arrítmico y muy caótico en su despliegue narrativo, especialmente cuando recurre a las acciones paralelas. Además, esta confusión se agrava con el cóctel de budismo, sintoísmo, cristianismo, animismo y New Age que propone la película, positivo en su reivindicación de la amistad, la solidaridad y el compromiso con la propia vocación, pero complaciente en su aceptación de la reencarnación y demasiado ligero en su aparente misticismo, más naturalista y esotérico que verdaderamente religioso.

The Secret of Kells  *** (7). Deberíamos alegrarnos de que "The Secret of Kells", una producción independiente, haya sido nominada al Oscar en la categoría de mejor film de animación. No sólo porque es un triunfo para las obras de menor presupuesto, sino también porque significa una apuesta por la animación tradicional, algo que últimamente se había perdido por culpa de las cada vez más numerosas películas en 3D de animales o de robots/extraterrestres/monstruos/loquesea parlanchines. De las cinco nominadas, dos, un 40% del total, son cine de animación tradicional, algo que sin duda es de agradecer en una época de productos clónicos. Sin haber visto aún "The Princess and the Frog (Tiana y el Sapo)", hay que aclarar que "The Secret of Kells" va más allá de su (sobresaliente) estética para narrarnos una historia que nunca escapa de ser para todos los públicos, pero que en su condición de obra independiente viene a ser un pequeño oasis y trata temas moderadamente adultos: vamos, que no descuida ni a los peques, ni a los adultos. Un poco en la línea de lo que viene a ofrecer la genial serie "Samurai Jack". La historia nos presenta a un joven llamado Brendan, un muchacho de doce años que vive en una abadía del siglo IX con su mentor, el Abad Cellach. La llegada del Hermano Aidan y una serie de circunstancias llevarán a Brendan a descubrir el Libro de Kells... y comienza el desastre. Fantasía, acción, algo de comedia y muchas aventuras son los ingredientes que hacen de "The Secret of Kells" una apuesta segura para todos los amantes de este tipo de películas, algo que se redondea con un sobresaliente diseño artístico único y personal, animado completamente a mano. Sería justo decir, eso sí, que pese a su interesante acabado final la película adolece de ciertos bajones de ritmo y nunca llega a dar tanto como parece ofrecer (el inicio, dinámico y entretenido, no tiene réplica -cualitativamente- hasta el final de la primera hora), si bien merece la pena. Sorprende su inclusión en los Oscar pese a ser bastante inferior a "Cloudy with a Chance of Meatballs" y claramente peor que la notable "Mary and Max". Pero bueno, quedémonos con lo que significa: una puerta abierta al reconocimiento de la buena animación, independiente y alejada de los grandes estudios. Filmaffinity

The Karate Kid *** (6,5). Remake de la película de 1984 Karate Kid, que obtuvo un impresionante éxito y conoció dos secuelas. Aquí asume el mando la familia Smith, con el matrimonio Will Smith y Jada Pinkett Smith como productores y con el protagonismo de la película por parte de su hijo Jaden Smith, de tan sólo 12 años, y que ya había hecho sus pinitos interpretativos en los filmes “En busca de la felicidad” y “Ultimátum a la Tierra”. El film se distancia muy poco del original. Tiene lugar en China, el protagonista es unos años más joven, el kárate es sustituido por el kung fu, el señor Miyagi pasa a llamarse Han y la célebre frase "dar cera, pulir cera" se convierte más o menos en "recoge la chaqueta, cuelga la chaqueta". Pero esos son, "grosso modo", los detalles nuevos veintiséis años después. Porque tanto el guionista Christopher Murphey, como el director Harald Zwart mantienen idéntico el espíritu que anima la trama, una historia de superación personal que es mucho más que ganar un combate de artes marciales: el enfrentamiento pasa a ser una batalla con uno mismo, en el que el niño se hace adulto enfrentándose a sus miedos, superando los fracasos, levantándose una y otra vez, evitando el odio y conservando la dignidad. El director logra ofrecer este variado ramillete de valores y los entrega con emotividad (y muy "a la americana"), si bien es cierto que la película se hace un poco larga, pues a Zwart le cuesta meterse en faena y demora demasiado la presentación del núcleo de la historia. En cuanto al reparto, Jackie Chan es una elección perfecta para interpretar el señor Han, un hombre humilde y sabio, que no acaba de superar un pasado traumático, mientras que el chaval Jaden Smith hace creíble su evolución gracias a su gran naturalidad para transmitir emociones. DeCine21.com

El aprendiz de brujo (The sorcerer’s Apprentice) *** (6,5). Inspirada en parte en la legendaria marcha de las escobas de “Fantasía”, la película huele a palomitas sin más aspiraciones que las de divertir al espectador con enfrentamientos mágicos y aventuras veraniegas. En este tiempo de remakes y reversiones permanentes, Disney mira hacia atrás ─muy, muy atrás─ para esbozar “El aprendiz de brujo”, cinta veraniega impulsada para hacer pasar un buen rato al palco mientras devora palomitas de manera compulsiva y satisfecha. El vértigo llega al descubrir el nombre de Jerry Bruckheimer en la producción, por los efluvios que pudieran derivarse de la artísticamente pobre ─máxime en relación a lo elevado de su presupuesto─ “El príncipe de Persia”, aún fresca en nuestro recuerdo. Las comparaciones son odiosas… e inevitables. Sin embargo, y felizmente, el elemento clave inspirador de este armatoste con espíritu blockbuster fuerza, casi obliga al equipo a prestar más atenciones a las andanzas del joven Dave que a las del brutote Dastan; y es que esta propuesta nace en 1797, en la balada de Goethe “Der Zauberlehrling”, base sobre la que, más de un siglo después y tras ser convertida en pieza sinfónica por Paul Dukas, Walt Disney asentaría la marcha de las escobas de “Fantasía” (1940), uno de tantos títulos clave del cine de todos los tiempos. Así pues, el cuidado puesto a la hora de reinventar las andanzas del simpático mago principiante funciona tanto en lo técnico como en lo interpretativo y logra, pese a su liviano transitar, divertir, entretener e instruir en su cándido mensaje de manera positiva e inquebrantable al palco teen y familiar; además, el aluvión de acción e imaginación, correctamente presentado por Jon Turteltaub, consigue que el elemento humano sostenga un film que necesita de continuo las virtudes de la tecnología digital. Porque el reparto destaca sobre el entorno: Jay Baruchel aparece histriónico y descacharrante, perfectamente mimético con el héroe improbable que representa, con el apoyo de un Nicolas Cage que por fin parece divertirse ─no demasiado, tampoco hay que forzar─ con un papel que, además, goza de la connivencia de un departamento artístico que le facilita un aspecto un tanto ridículo, pero no lamentable; frente a la peculiar pareja, Alfred Molina, todoterreno que lo mismo apaña un roto que un descosido, y un Toby Kebbell convertido en una especie de showman glam circense y desfasado. Con un guión que no evita guiños al palco maduro ─hay trances narrativos y musicales en los que la historia parece extraída de un remoto videoclub ochentero─ ni las referencias cinéfilas facilonas pero efectivas, “El aprendiz de brujo” recupera, aunque sea tan sólo en su esquema, el aroma de tiempos de magias blancas y grises ─nunca del todo negras─ que desde la inocencia de su mensaje alimentaban nuestra sed de aventuras. LaButaca.net

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