Los hemos visto. Mejor dicho, disfrutado. Y aún mejor: los hemos vivido, tocado, sentido. Todo adjetivo es poco, todo se queda corto en comparación a lo que Cameron nos ha hecho llegar. Años de espera, meses de rumores, un fantástico tráiler que no le hace justicia dadas las lógicas limitaciones y una historia épica que merece romper todas las marcas existentes. Hemos estado en los 15 minutos de Avatar, y este es el resultado.
Antes de nada, un aviso: la premiere no destripa absolutamente nada de la película. Cameron es un tipo inteligente. Muchos años de experiencia en el cine le avalan, y ha sido especialmente cuidadoso en no mostrar nada que pueda romper el misterio de su obra magna con permiso de "Titanic". La proyección se inicia con un mensaje del propio director en V.O.S. avisando de que el metraje seleccionado no revela cosas importantes, que vamos a asistir a la historia de un marine que se queda parapléjico y es trasladado en mente y un cuerpo nuevo al Planeta Pandora y que, por supuesto, no se nos olvide ponernos las gafas, por cierto, las más cómodas que me he puesto para ver 3D.
Y comienza la proyección. Aunque, repetimos, no desvela nada fundamental, omitiremos lo que vimos para comentar cómo lo vimos.
Avatar se presenta absolutamente impactante. Por fin, sí, por fin una película en 3D ha de verse en 3D, es decir, no es una justificación, es una necesidad. ¿Han visto el tráiler? No lo olviden, tómenlo como referencia pero no como absoluta ya que las imágenes en el cine en comparación al tráiler en el ordenador son como ver un vídeo en el móvil y luego verlo en calidad cinematográfica en una sala de cine. La profundidad está perfectamente lograda, da gusto ver que el 3D está exprimido hasta la saciedad, que Cameron sabe lo que hace y lo que quiere destacar. ¿Y qué destaca? Todo, absolutamente todo. Las criaturas están vivas, tienen alma, son hermosas, y algunas peligrosas, pero ninguna provoca rechazo. Movimiento fluidos, naturales, por fortuna no humanos, y esto lo decimos porque algunos critican el tipo de movimiento por ser poco natural. ¿Natural para quién? Recordemos, hablamos de alienígenas, ¿por qué una raza extraterrestre se va a tener que mover como lo hacemos los humanos? Precisamente por esa razón su movimiento es perfecto, porque no es humano pero es coherente, te lo crees. Texturas hechas al nanomilímetro, ambientes absolutamente detallados, colores excesivamente bien hechos para ser en 3D, un mundo hecho desde la más radical nada que da la impresión de existir, crees que existe y eres literalmente transportado hasta allí. Es como si Cameron hubiera cogido sus cámaras y se hubiera ido a rodar allí.
Una gozada. Lo único malo es la escasa duración: 15 minutos se quedan en nada porque lo disfrutas, te metes dentro. Y a eso ayuda el doblaje, porque por una vez se ha pensado en todo, y el inglés está doblado (Raúl Llorens para Sam Worthington aparenta ser una opción muy correcta, y más aún en comparación a su doblaje en "Terminator: Salvation", que se nota que no hizo un actor de doblaje). Cuando se habla en lengua Na'vi, no hay problema: subtítulos en español que no molestan en absoluto y además usando la tipografía de los carteles de la película.
Cameron lo ha vuelto a hacer, y la que se nos avecina en diciembre es grande, muy grande. No sé si llegará a recaudar más que "Titanic", lo que sí sé es que se hablará, y mucho, sobre esta película, y que se convertirá en un clásico en muchos campos: historia, guión (lo más importante), personajes, efectos, sonido, etc.; y lo merece.