Tras doce años de "silencio" en los cines comerciales (estuvo rodando documentales y profundizando en el cine 3D), el autoproclamado "Rey del Mundo" en la gala de los Oscar, aquella en la que recibió 11 estatuillas por Titanic, ha vuelto, y lo ha hecho a lo grande. Avatar no sólo es una de las producciones más caras de todos los tiempos, sino también de las más esperadas y revolucionarias: conseguir que el 3D pase de ser una excusa a ser una justificacion, a mezclar imagen real con 3D como nunca se había visto antes, y lo que es más importante: a que el guión no desaparezca de por medio gracias a una buena historia. La crítica se ha rendido a sus pies, ahora falta que la taquilla también lo haga.
"Estás loco, eso es imposible no se puede hacer, no existe la tecnología para crearlo", fue lo que le dijeron hace 12 años sus compañeros de la empresa de efectos visuales que él mismo había ayudado a crear, Digital Domain. Cameron les presentó la idea de Avatar: crear un mundo completo desde la nada, planta a planta, hoja a hoja, ser a ser. Sin embargo no se podía hacer, al menos al nivel que Cameron quería. Y ahí se quedó todo... hasta ahora.
Fue tras ver "El Señor de los Anillos" de Peter Jackson y esa maravilla tecnológica de Gollum cuando Cameron pensó que ya se podía hacer lo que quería: crear seres y entornos digitales de forma realista y combinándola con la acción real. Y para ello, ha querido contar con esos mismos creadores: James Cameron y WETA Digital, propiedad de Peter Jackson, juntos durante más de cuatro años para crear el universo de Pandora, un planeta completo bit a bit. Y en 3D, y fotorrealista, ahí es nada. Cada criatura no podía hacer pensar en que había un ordenador detrás.
Y por fin, una semana antes de su estreno mundial, Cameron ha hecho un pase previo para la prensa especializada. Las reacciones han provocado que los típicos "embargos" llevados a cabo por las productoras y distribuidoras hayan sido levantados por estas mismas: la inmensa mayoría son aplastantemente positivas y se rinden ante el ingenio y creatividad del ganador de las 11 estatuillas, ante su guión, tecnología y personajes. De hecho, más de uno compara su revolución cinematográfica como la que se vivió cuando llegó el color al cine o el sonido.
Cameron también quería que las 3D no fueran una mera excusa. Basta de llevar objetos a primer plano para justificar el uso de la tecnología, la película en sí debía necesitar las gafas para poder ser disfrutada en su esplendor. Y así lo recoge la revista "Empire Online": "En dos dimensiones merece cuatro estrellas sobre cinco. Si la puedes ver con gafas 3D, esta experiencia trasciende y se hace totalmente merecedora de las cinco estrellas". Es más, en el mundo entero se estrenará en ambos sistemas, pero él la ha hecho pensando siempre en las 3D.
Uno de los diseñadores de la película ha afirmado que "no va a dejar indiferente a nadie, todo el mundo va a hablar de ella para bien o para mal y va a llegar a todo tipo de públicos". El filme, que se estrena el próximo viernes, traslada al espectador al año 2154 en el planeta Pandora, un lugar donde existe un mineral capaz de acabar con la escasez energética terrestre. Los Na'vi (la raza creada por Cameron) y los humanos se enfrentan entonces por un mismo territorio. Por esta razón, los humanos crean unos individuos híbridos, los "avatares", unos alienígenas con ojos amarillos y de más de tres metros de altura que con una mezcla de ADN humano y Na'vi son controlados por los cerebros de los hombres.
Así, Jack Sully (Sam Worthington), un ex marine minusválido, es el encargado de dirigir a su avatar para integrarse en el mundo de Pandora de la mano de los Na'vi. Poco a poco, ayudado por la doctora Grace Augustine (Sigourney Weaver), el piloto de la marina retirada Truddy Chacon (Michelle Rodríguez) y la Na'vi Neytiri (Zoe Saldana) descubrirá que Pandora es un mundo más allá de lo que se ve y hará lo imposible por salvarlo de las garras humanas.