Todos los martes, en La Linterna, la filóloga y escritora presenta los títulos más destacados en los géneros de ensayo, novela, biografía y bolsillo.
Las recomendaciones que Marta Rivera de la Cruz ha presentado en La Linterna se las desglosamos a continuación:
En el género de novela trata dos títulos. El primero es “El nombre no importa”, de Paula Izquierdo y editado por Alianza Editorial. Una mujer está a punto de cambiar de vida dejando su casa y su ciudad y recibe la llamada de alguien que quiere comprar el piso. Cree reconocer aquella voz, la de alguien con quien mantuvo una intensa amistad hace 30 años. Y el segundo es “Las puertas del Paraíso”, de Yiyun Li y publicada por Lumen. La historia se desarrolla en los años 70, en China, unas horas antes de que tenga lugar la ejecución pública de una joven contrarrevolucionaria. Se narran unos hechos espantosos entre el miedo, la miseria material y moral maoísta del país.
Como investigación periodística aconseja “Mafia”, editado por Seix Barral. Un libro sobre las entrañas de la mafia por una de las mujeres que más saben de este entramado criminal, sus tentáculos y su funcionamiento. Desde hace más de veinte años, Petra Reski ha estado investigando esta sociedad y se ha introducido en su más desconocida intimidad. Reski ha sido amenazada y llevada a juicio por la mafia a raíz de este libro.
Destaca el libro fotográfico “El regreso imaginario", editado por Demipage. El escritor afgano Atiq Rahimi, premio Goncourt en 2008 y exiliado en París desde hace casi dos décadas, decidió que tenía que volver a su tierra para apresar el origen de "sus heridas y cicatrices". El resultado es un relato poético y onírico, con fotografías en blanco y negro de un país arrasado y de un Kabul devastado por los talibanes.
Y otros dos libros en bolsillo. Alianza Editorial publica “La hora estelar de los asesinos”. Novela trepidante en la que Pavel Kohout combina la intriga con el análisis de la perversión humana. Y Debolsillo acaba de sacar “Anatomía de un instante”, de Javier Cercas. Centrado en el momento en que Adolfo Suárez permaneció sentado el 23-F mientras las balas de los golpistas zumbaban a su alrededor en el Congreso.