Cerca de cinco años han hecho falta para que el escritor Lorenzo Silva retome a sus guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. Los ha hecho regresar en “La estrategia del agua” y la nueva trama la ha presentado en La Linterna.
Tras “El lejano país de los estanques”, “El alquimista impaciente”, “La niebla y la doncella”, “Nadie vale más que otro” y “La reina sin espejo”, la pareja de agentes de la Guardia Civil, Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro, vuelven a las páginas de Lorenzo Silva. Después de unos cinco años de pausa regresan a la acción en “La estrategia del agua” en la editorial Destino.
El nuevo caso de los agentes Bevilacqua y Chamorro tiene su origen en un hecho real. Como ha contado el autor en La Linterna, “de un hecho real sugirió el texto, del asesinato de Miguel Ángel Salgado, un crimen por encargo y por un móvil muy siniestro y sórdido. Me impresionó tanto esta historia que tuve que hacerla ficción”. Pero aunque en apariencia parezca que esté basado en un hecho real, Silva ha querido matizar que “me he apartado mucho de la real, me he tomado muchas licencias para adecuar la historia a mis intenciones, no me interesa tanto los hechos, como la esencia de los conflictos profesionales”.
En esta ocasión Lorenzo Silva ha introducido muchos jueces en la trama. Como dice, “es una crítica al conjunto del sistema judicial. Hay jueces que no están a la altura de la sociedad, ni las leyes están a la altura, ni los recursos ni los ciudadanos de este país, que vamos a los tribunales por venganza o a mentir. Los jueces son parte de la sociedad y participan de nuestras miserias y nuestras glorias”.
El escritor está orgulloso de haber elegido a agente de la Guardia Civil como protagonistas de sus historias. Ha destacado que “quince años después de empezar no podrían haber sido otros, no podía haber tenido mejor idea, no hay personaje más idóneo en España que la Guardia Civil”. Por este y otros motivos, Silva ha adelantado en COPE que seguirá con los casos de Bevilacqua y Chamorro más allá de sus jubilaciones, porque “tengo vocación de seguir, porque desde la segunda novela me he dado cuenta de que crecen, envejecen, cambian y dejo pasar el tiempo por ellos. Han ido envejeciendo a tiempo real. Me parece que esa verdad los ha hecho flexibles”.
Sinopsis de Destino: Tras una decepcionante experiencia con el sistema judicial, que ha puesto en libertad a un asesino al que había detenido después de una larga investigación, el brigada Bevilacqua, alias Vila, se halla desencantado y más escéptico de lo que acostumbra. Así se enfrenta al nuevo caso que le ocupa: un hombre llamado Óscar Santacruz ha aparecido con dos tiros en la nuca en el ascensor de su casa. Parece el «trabajo» de un profesional, lo que se antoja desmesurado dada la poca trascendencia de la víctima, que tiene algunos antecedentes menores por tráfico de drogas y violencia de género. Vila y su compañera, la sargento Chamorro, afrontan la tarea, muy a regañadientes por parte de Vila, actitud que empezará pagando «el nuevo», Arnau, un joven guardia que poco a poco se irá ganando la confianza del brigada. Parece que los problemas en la vida de Óscar, aparte de sus roces con la justicia, se limitan a su divorcio, mal llevado y con un hijo de por medio. Pero, ¿qué esconde la denuncia que pesaba sobre la víctima por malos tratos? ¿Y su detención por tráfico de drogas? ¿En qué oscuros asuntos estaba envuelto este hombre en apariencia tan poco peligroso? Una novela sobre los claroscuros de las relaciones, sobre los errores y aciertos de los jueces, sobre los vericuetos de la moderna investigación policial, sobre las injusticias que provocan las leyes y sobre el mal, que a menudo está entre lo que tenemos más cerca, incluso entre lo que un día amamos.