El palco de Madrid - Tendido Alto

El palco de Madrid

Poco ha tardado en romper la tarde, a eso de las siete y media ya se podía apostar porque lo más noticiable ya había sucedido en Las Ventas, y así fue. El primero de Saltillo ha puesto de manifiesto dos asuntos. El primero, que pocos toreros tan dignos y tan poco valorados hay en el escalafón como Octavio Chacón. El segundo, que el palco de Madrid se ha empeñado en ser protagonista este San Isidro, y no para bien.

Lo de la vuelta al ruedo a Astudero, de Saltillo, solo ha sido la última incongruencia de un palco a la deriva, de una sucesión de patinazos que han hecho del que debería ser el palco con más rigor del planeta, un hazmereír continuo. Sin que nadie lo pidiera, ni por asomo, descolgó el pañuelo azul, y la plaza se volvió loca. Nadie entendía nada, y con razón. Alguno incluso se preguntaba si había sido una confusión del presidente. Nunca lo sabremos, pues los presidentes no dan explicaciones, salvo Jesús María Gómez en redes sociales, cosa que se agradece.

Lo más grave de lo que ha sucedido en la de Saltillo, además de la falta de rigor evidente del palco, es que con ese gesto, se ha puesto en cuestión la labor de un torero digno y cabal, que además, por donde se pudo -el derecho- ha toreado bastante bien. Pero esto es solo el penúltimo error de la feria. Orejas de más en muchas ocasiones, orejas de menos en otras, incluso hemos visto devolver un toro al corral por manso, tremendo.

El asunto de los palcos no tiene lugar solo en Madrid, cierto es, la disparidad de criterios entre los equipos presidenciales es habitual en varias plazas, para muestra la última Feria de Abril de Sevilla. Pero Madrid es Madrid, para todo. Madrid es y debe ser punta de lanza y ejemplo para todos, un ejemplo que a día de hoy brilla por su ausencia. Es urgente regir de alguna manera los palcos presidenciales, o al menos exigir explicaciones a los protagonistas. Al final son ellos quienes dan y quitan y, por desgracia, casi siempre quitan a los mismos, que curiosamente son quienes más necesitan que nadie les niegue lo que han ganado por derecho propio, como Octavio Chacón.

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