Blog: Léxico fashionista

¿Harías cola en Soho para comprar una camiseta de Supreme?

Si pensabas que hacer cola para un concierto de Justin Bieber era la máxima expresión del amor hacía un hijo, es que nunca has sufrido como algunos padres fashion-coraje, en la cola de la tienda de Supreme.

Para los no iniciados en moda, Supreme es una marca de ropa urbana de toda la vida, que ha sido elevada a marca de culto por su colaboración con Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton. Es uno de los secretos peor guardados del panorama fashion, igual Google debería revisar su definición actual (léase: tienda de monopatines)

”Lo de Supreme se nos ha ido de las manos”

¿Y qué pasa con esta marca? Pues que para seguir con la racha del consumismo frenético que ha causado el unirse con una firma de lujo, ahora van de guays. Y si no, seguid leyendo la historia de dos amigos míos que acaban de estar al pie del cañón en Nueva York. Me cuentan que al acercarse a la tienda de la calle Lafayette, el “puerta” (que no portero) les dijo que no podían ponerse a hacer la cola. Esa cola en la que estaban padres de todo el mundo con sus hijos teenagers empecinados en comprar una camiseta de algodón blanca con el logo de la marca en rojo.

Pero por qué , me preguntaréis, ¿no podían mis amigos hacer la cola? Porque para poder ponerse en la cola, tenían que conseguir un sello. Sí, un sello, de esos con tinta. En las discotecas que yo conozco, te sellan al salir para poder volver a entrar, en la tienda de Supreme te sellan fuera para poder esperar tu turno y sin consumición incluida.

“Tuvimos que hacer una gincana por el Soho buscando sellos”

¿Y dónde estaba el exclusivo sello, que por cierto, eran dos distintos, y no uno? “Tuvimos que hacer una gincana por el Soho buscando a un primer custodiador del sello verde y el segundo del sello rojo”, me dicen. La pista que le dio el puerta a regañadientes fue las palabras “green wall” y buscaron un muro verde, delante del cual había un chico de pie haciéndose el interesante. “Nos acercamos a él y vimos que llevaba un distintivo diminuto con el logotipo de Supreme. Le preguntamos si nos podía sellar, y nos dijo que no. Primero teníamos que ir a la otra esquina del Soho para que nos pongan un primer sello. Llegamos y había una cola.”

Vamos, el sumun del surrealismo, una cola en una esquina que se forma de la nada. “Ahí nos sellaron, volvimos al primer chico, nos puso el segundo sello y ya volvimos a la tienda”. Por fin con los dos sellos pudieron ponerse a esperar 45 minutos para entrar.

Una vez dentro nuevo drama. “Tenían todo agotado, no les quedaban ni tallas ni modelos y no te dejaban probarte nada, ni tan siquiera podías sacar la camiseta de su envoltorio de plástico para verla ni probártela. Solo les faltaba echarte a patadas, vamos.” Los más puestos saben cuáles son los días de los drops o lo que es lo mismo, los días en los cuales llega nuevo estockaje o algún producto de edición limitada. Pero si vives en el extranjero, como mis amigos o muchos de los padres que hacían cola, no te queda más remedio que ir a probar suerte.

“Compramos por no irnos con las manos vacías, pero no nos llevamos nada de los que en realidad queríamos”

Conclusión: compraron unas camisetas, aunque no encontraron las que querían, pero ya que habían esperado tanto no quisieron irse con las manos vacías. “Lo más probable es que las vendamos en EBay”. ¿Y los padres desubicados? Pues alguien podría darles ese link de Ebay, y que puedan emplear su tiempo haciendo cola fuera del MET.

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