Chinchón - La Postal

Chinchón

Para pasar un día entero, para pasar una tarde. O un fin de semana. Porque a este pueblo con categoría de villa y situado a solo 45 kilómetros de Madrid siempre apetece volver. Y siempre apetece quedarse. ¡Comenzamos!

 

Los imprescindibles

 

Y es obligado arrancar esta entrada de ‘La Postal’ en la Plaza Mayor de Chinchón. Siempre viene a nuestra cabeza cuando se nombra a este pueblo madrileño. La Plaza Mayor es el centro neurálgico de la villa y es considerada como una de las más bellas del mundo. A ello se une que ha sido testigo de la historia. Por ella pasaron en 1502, y según documentos de la época, Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Fue poco después de que el ayuntamiento se estableciese en ella… hasta hoy. El consistorio lleva ocupando el mismo lugar durante los últimos 500 años.

Pero volvamos a la historia de la plaza. No fue hasta 1683 cuando se cerró. Dominada por construcciones de tres plantas y balcones de madera en verde en ella quedaron los huecos suficientes para que pasaran los carros del ganado. A lo largo de los años ha sido de todo: desde corral de comedias hasta escenario de autos sacramentales pasando gracias a la geometría a lugar de celebraciones taurinas. De hecho en esta plaza se celebra en el mes de octubre el festival benéfico taurino más antiguo de España.

 

Otro de los puntos de interés de Chinchón es la Torre del Reloj. Es lo único que queda en pie de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, la más antigua del pueblo. El templo fue destruido durante la Guerra de la Independencia y solo la torre quedó en pie. A raíz de ello persiste el dicho popular: ‘Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre’. Si de la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia solo disfrutamos de la Torre del Reloj siempre podemos hacerlo de la de Nuestra Señora de la Asunción. Su interior no defrauda porque guarda en él un lienzo de Francisco de Goya.

 

 

 

 

 

 

El Teatro Lope de Vega también es parada obligada. Construido 1891 sobre las ruinas del antiguo Palacio de los Condes de Chinchón. Su nombre se debe a que Lope de Vega escribió en Chinchón la comedia ‘El Blasón de los Chaves de Villalba’.

 

Y no debemos irnos sin acercarnos al Monasterio de las Clarisas. Fundado en 1653 por el V Conde de Chinchón las obras empezaron casi 60 años antes. El proyecto, realizado por el maestro mayor de la Catedral de Toledo, contó con la participación de los mejores cantareros que trabajaron en El Escorial. En nuestra visita no debemos olvidar llevarnos algunos de los dulces que elaboran las Clarisas.

Chinchón y los Reyes Católicos

La historia del primero no se concibe sin los segundos. Si antes mencionábamos que Juana la Loca y Felipe el Hermoso habían visitado Chinchón en 1502 solo unos años antes los Reyes Católicos se acercaron en hasta cinco ocasiones hasta la villa. Villa que alcanzó tal categoría de la mano de Enrique IV convirtiéndose en el destino de ocio favorito de nobles. Los Reyes Católicos nombraron Señores de Chinchón a los esposos Cabrera-Boadilla. Fue un siglo después cuando ese señorío pasó a título de condado.

… y parada de fin de semana

 

Decíamos que Chinchón es un destino de fin de semana. Y eso se nota en la cantidad de turistas que llenan sus calles cada viernes por la tarde. A medio camino entre Madrid y Toledo son muchos los visitantes que se acercan a conocerlo.

 

Para dormir nos quedamos con la Casa Rural La Granja, el hotel Condesa de Chinchón o la Casa de la Marquesa. Para comer recomendamos El Jardín de la Condesa, La Columna o La Balconada.

 

La próxima parada de ‘La Postal’: el románico en el Valle de Boí, en Lérida.

 

Ah! También estoy en Twitter: @lorenafcope

 

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