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El bueno, el feo y el malo, viernes 1 de diciembre de 2017

 Ha llegado el frío, quizá para compensar las calenturas de una campaña inflamada de emociones y gélida de razones. Se nos echa encima la Navidad al tiempo que las elecciones catalanas: vaya la primera por la segunda y tengamos la fiesta en paz. Y si no, para eso está la Fiscalía. Pero según se acerca el fin de año, resulta imposible no mirar atrás para echar un vistazo melancólico a este 2017 desperdiciado y absurdo. Decía María Moliner que la melancolía surge de las energías no gastadas, y Ortega identificaba su origen en los esfuerzos inútiles. No se me ocurren mejores definiciones del procés. Que ha sido un monumento a la esterilidad, pero también un gigantesco secuestro de las energías que deberíamos haber gastado en política real, en problemas solubles, en calidad de vida mejorada de los ciudadanos. Menos mal que por debajo de la retórica agotadora hay algún ministerio que hace cosas, como por ejemplo el de Fomento.

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El bueno:  Íñigo de la Serna 

Pues porque trabaja bajo el ruido, como demostró en la respuesta que dio en el Congreso a la portavoz de Podemos quien, en un alarde de demagogia marca de la casa trató de apropiarse de la causa del tren extremeño. Dijo que aquella reivindicación le recordaba al 15-M, cuando todos sabemos que el 15-M fue otro despilfarro de energías invertidas en eslóganes sonrojantes del tipo prohibido prohibir, no soy antisistema sino que el antisistema es anti-yo y otras gilipolleces ternuristas evacuadas en tienda de campaña que no dejaron una sola idea en pie. Los extremeños, en cambio, se movilizan por una injusticia muy concreta, que es la falta de infraestructuras decentes, y por eso logran que se les escuche, porque su problema tiene solución y el ministro De la Serna lo ha comprendido perfectamente y se ha puesto a licitar tramos de vía como si no hubiera un mañana. La moraleja, queridos niños, es que para mamar hay que identificar primero la carencia y no pedir la luna, porque entonces en vez de leche te van a dar litros de populismo.

El feo: Miquel Iceta

Resulta que el candidato socialista publicó en El Mundo una tribuna pidiendo exactamente aquello que Artur Mas le pidió a Rajoy, y por cuya negativa lanzó el catastrófico proceso que nos atormenta. Iceta es un político que tiene bien acreditada la elasticidad de su cintura, pero me temo que está pagando tales bandazos que va a haber que ir a buscarlo debajo de la barra. Iceta ficha a nacionalistas y pide una Hacienda catalana para hacerse perdonar el apoyo al 155 y captar el voto catalanista moderado que se ha quedado huérfano en esta Cataluña totalmente polarizada. Pero bailando esta sardana ideológica, Iceta se arriesga a perder el voto de centro-izquierda españolista que no se haya fugado aún a Ciudadanos. Y sobre todo, se arriesga a algo peor: a que sigamos pensando todos que el socialismo español no tiene remedio, porque en cuanto puede vuelve a traicionar el principio de solidaridad nacional al que se supone que sirve su sigla, en favor del egoísmo nacionalista más reaccionario.

El malo: el frío 

El frío, Juan Pablo. El malo de la semana es el frío. Me perdonará el entrañable hombre de las nubes que me meta en su negociado, pero se ha estirado tanto el verano y ha tardado tanto en llegar el frío que he sentido la necesidad de salir a recibirlo con todo el odio que nos caracteriza a los españoles por estas fechas. Y eso que en realidad no está ocurriendo nada sobrenatural, o contrario al Estado de derecho. Está sucediendo lo que viene sucediendo todos los años en diciembre: que se pone a hacer un frío del carajo. En ese instante todas las televisiones del país mandan a sus reporteros a los páramos más inhóspitos y a los picos más nevados, para que cuenten el frío de cojones que sienten en el momento preciso de la conexión, a ser posible mientras un viento glacial azota su rostro, les arrebata el gorro o les impide articular palabra sin que les tableteen los dientes. El récord de audiencia se logrará el día en que el reportero se congele en directo, micrófono en mano, como Walt Disney o un mamut siberiano. Se conoce que no teníamos suficiente con las noticias falsas que fabrica el independentismo, así que ahora toca inventarse la noticia falsa de que en invierno, nos aseguran fuentes de toda solvencia, hace frío.

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