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‘El Bueno, el Feo y el Malo’ de Jorge Bustos

Vivimos horas de tensión, vísperas de una gran farsa o de un turbio drama que nadie quería vivir, salvo sus entusiastas atizadores. Aumenta el ruido según se acerca el domingo ominoso, y lo primero que deja de oírse es la verdad. La verdad dice que se prepara un monumental corte de mangas al Estado de Derecho, y que Rajoy ha empeñado su palabra en su mantenimiento. Así que va a haber vencedores y vencidos: no puede haber un empate, porque el empate ya es una victoria para cualquier golpista. Y si el Estado no vence y el referéndum se celebra, entonces España, como la hemos conocido desde 1978, dejará de existir. Esto es lo que nos jugamos.

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El Bueno

Como por ejemplo el coronel encargado de coordinar sobre el terreno, a las órdenes de la Fiscalía, la respuesta al desafío. Es un guardia civil y se llama Diego Pérez de los Cobos. Este es el hombre al que se encomienda encarnar el famoso aforismo de Spengler, según el cual la civilización la termina salvando un pelotón de soldados. Y lo dice alguien a quien le repugna la retórica pomposa de la épica patriotera, porque yo soy de los que desea vivir en una democracia gris, aburrida y previsible, que de la diversión ya me ocupo yo en mi vida privada. Sin embargo el nacionalismo propugna exactamente el orden inverso de las cosas: grandes pasiones públicas donde lo primero que muere es la libertad individual, no digamos ya si es la libertad del discrepante. Por eso es tan importante que Pérez de los Cobos y su operativo tengan éxito y actúen con proporcionalidad y firmeza, para que todos los españoles, y en especial los españoles de Cataluña, sepan que el Estado democrático de su nación no les abandonará.

El Feo

Porque no basta con decir que este referéndum es ilegal, y que carece de garantías, y que todo es demasiado chapucero, y que así no, y todos esos melindres equidistantes. Serrat hizo muy bien saliendo del silencio y declarando que no pensaba participar del 1 de octubre con su voto. Pero rápidamente se apresuró a aclarar que detesta tener que coincidir con el PP, o con Ciudadanos, que él no es ningún facha, que por favor no se lo tomen a mal, señores indepes. No entiendo qué clase de cobardía puede embargar a estas alturas a una leyenda viva como Joan Manuel Serrat para tener que implorar el perdón de los matones supremacistas. Sobre todo porque tampoco a él se lo concedieron, y le han motejado de fascista como a cualquiera que no comulgue con su dictadura hispanófoba. Al menos, Joan Manuel, podría haber usted mantenido la dignidad y habría tenido por su valentía el cariño que los españoles ya le profesan por sus canciones.

El Malo

El apellido Pujol, el clan del que se ha sabido por una exclusiva de El Mundo que empleaban el mote de “Sagrada Familia” para sus opacos manejos. Me revienta que esta mafia de pijos con folclore se haya tirado 30 años robando a los catalanes en sus propias narices. Y ahora que la justicia los acorrala, encuentran el consuelo de ver su proyecto racista encendiendo las calles, petadas por las propias víctimas de sus desfalcos. Creen estar levantando una patria, pero en realidad solo quieren blindar un paraíso fiscal.

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