También en directo
Ahora en vídeo

'El Bueno, el Feo y el Malo' de Jorge Bustos

“Este sheriff regresaba a La Linterna con la canana repleta de balas, pero a la vuelta de las vacaciones se ha encontrado con una ciudad sin ley y ya no sabe si va a haber balazos para todos. En el salvaje oeste había burdeles más civilizados que el Parlament de Cataluña, que esta ominosa semana ha decidido situarse fuera de la ley por primera vez desde 1978. El secuestro de la democracia a manos de una camarilla de fanáticos indocumentados exige una respuesta de Estado que de momento se está desarrollando con prudencia pero sin la pasividad de antaño, cosa que agradecemos todos los españoles preocupados por la unidad del país y por la supervivencia de la ley en todo el territorio nacional.

El bueno: Mariano Rajoy

Lo es porque tanto el discurso pronunciado ayer como las primeras medidas adoptadas apuntan en la dirección correcta, que ha de combinar firmeza con proporcionalidad. Firmeza porque el crédito del Estado y de la propia ley constitucional depende en estos momentos de que Rajoy haga cumplir su resonante promesa: "Haré todo lo necesario, sin renunciar a nada". Incluyendo medidas policiales y petición de cárcel para Puigdemont. Y proporcionalidad porque no se trata de darle a los sediciosos el inmerecido privilegio de ascender a la categoría de mártires. España, Europa y el mundo miran a Rajoy, y esperamos de él lo que brillantemente declaró en su discurso del jueves: que protegerá la ley.

El feo: Joan Coscubiela
Que no es el feo porque se haya comportado mal en las dos jornadas más negras del parlamentarismo catalán. Sino al contrario: porque el hecho de que todo el mundo haya elogiado sus elocuentes intervenciones significa que las cosas se han puesto realmente feas. Ya se sabe, Juan Pablo: malos tiempos aquellos en los que se hace necesario recordar lo obvio. Y Coscubiela no hizo otra cosa que defender el respeto al procedimiento parlamentario y la única legalidad democrática aceptable, que es la que emana de la Constitución, la norma que nos separa de aquel ordeno y mando franquista. Pero al oír estas obviedades, los diputados indepes cargaron contra don Joan llamándolo "ultrafacha". A él, que en su día fue represaliado por la policía franquista bajo acusación de sindicalismo. Pero esto es lo que los psicoanalistas llaman proyección: el separatista autoritario, que no es nada más que un franquista con estelada en lugar de aguilucho, se proyecta a sí mismo cuando llama franquistas a todos los demás. Pobre Cataluña

El malo: Carme Forcadell 
No podía ser otra que esta noble señora nacida para cuidar gatos o dirigir a lo sumo una academia de baile de sardanas. Pero la sonrisa del destino, o sea, el largo dedo de Artur y la axila poderosa de la CUP, elevó a doña Carme a vestal de la revolución catalana. Forcadell encarna el sometimiento del poder legislativo al ejecutivo, es decir, la reunión de los poderes en una sola voluntad autoritaria y ciega. Es decir, el naufragio de la democracia, la verdulería intelectual y una gloriosa incapacidad para sentir vergüenza, ni propia ni ajena. Solo esperamos que cuando sea inhabilitada, alguien sepa encontrar para Carme Forcadell un destino remoto en alguna ONG africana donde descubra por fin lo que es la auténtica opresión, las cicatrices del verdadero colonialismo y el genuino hecho diferencial, que no es otro que el que hay entre ricos insolidarios y pobres de solemnidad.

Disparo en la recámara:  
E
s para una vieja amiga de esta sección, doña Manuela Carmena. Una alcaldesa tan afable, tan hospitalaria que no puede negar un espacio público para que los golpistas monten su propaganda en la capital misma del Estado. Claro que podría ser peor: podría llevarles magdalenas”.

  • megabanner_3:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado