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J. L. Restán | Línea Editorial

Voces para la concordia

La situación política parece haber borrado de un plumazo los buenos frutos que la concordia, el consenso y el pactismo han aportado a la consolidación de la democracia en España.

La situación política parece haber borrado de un plumazo los buenos frutos que la concordia, el consenso y el pactismo han aportado a la consolidación de la democracia en España. Esta semana, uno de los políticos que desde el catalanismo ha contribuido a este proceso, ha roto su silencio. Duran i Lleida ha hablado hoy en los micrófonos de Herrera en Cope. Sus palabras y gestos, incluido el reconocimiento sus errores políticos, buscan la conciliación. Unió Democrática de Catalunya ha pagado un alto precio por negarse a acompañar la deriva independentista de quien fuera su socio. No podemos llorar por la leche derramada, pero sí podemos recuperar la lógica pactista que nada tiene que ver con el mercadeo o la deslealtad.

Moderados y conciliadores ha habido muchos en la historia política de Cataluña y de España. Hay que abrirles espacio, valorar su memoria y aprender de las lecciones de historia que ofrecen a la convivencia política. Duran i Lleida pone el dedo en la llaga cuando afirma que el independentismo pone en jaque a la democracia representativa, socava las bases del Estado de Derecho y convierte a los representantes políticos en simples servidores de los intereses de grupos sociales que no cuentan con refrendo popular. Harán bien las fuerzas constitucionalistas en buscar la memoria y la sabiduría de quienes desde la izquierda, el centro y la derecha, han contribuido a nuestra paz política y social.

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