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EN 'LA LINTERNA'

"He decidido descansar de Cataluña a la hora de escoger feos y malos"

‘El Bueno, el Feo y el Malo’ de Jorge Bustos. Hoy con la UME, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias Turrión como protagonistas. 

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Esta semana he decidido descansar de Cataluña a la hora de escoger feos y malos, seguramente por sobreabundancia. Te confieso que no puedo más. No sé si voy a aguantar que las recientes elecciones no hayan supuesto el final de todo sino el principio de un nuevo tabarrón, el de las negociaciones cainitas entre Esquerra y la lista friqui de Puigdemont para constituir el Parlament e investir al holograma belga, que de lo contrario amenaza con forzar una repetición electoral. Este eterno retorno de la infame farsa en que ha degenerado la vida política catalana tiene una contrapartida tan obvia que hasta da pereza mencionarla: la prolongación del 155 sine die, al menos hasta que los dirigentes indepes asuman la realidad, alcancen el despertar del uso de razón y salgan de una vez del cuarto de juegos donde los disfraces más frecuentados son el de superhéroe, el de fantasma y el de preso con pijama a rayas.

El bueno: la UME

Y ese bueno de la semana no es una persona sino un grupo de ellas que han jurado servicio a España y que actúa bajo el nombre de Unidad Militar de Emergencias. La intervención de la UME en la AP-6 para liberar a los coches atrapados y atender a sus sufridos pasajeros fue decisiva para aminorar los efectos de la crisis desatada por el temporal. Los militares de la UME no ponen excusas, no alegan que estaban con la familia en Sevilla pasando el día de Reyes como el bocachancla que aún sigue al mando de la Dirección General de Tráfico. Los militares de la UME lo mismo apagan fuegos que rescatan montañeros o palean nieve hasta despejar una carretera que a otros les correspondía vigilar. No quiero dar ideas que sean malinterpretadas pero quizá la UME podría ayudar a desatascar la investidura de un presidente para Cataluña.

El feo: Pedro Sánchez

Un clásico, Juan Pablo, un guapo al que hacía mucho tiempo que no le llamábamos feo, con lo que eso nos gusta. Se trata de Pedro Sánchez, el mismo que reapareció el martes con una chistera del tamaño del Palace y se sacó el conejo definitivo para pagar las pensiones: dos nuevos impuestos. ¡Pero cómo no se nos había ocurrido antes, Juan Pablo! ¡Si la solución estaba ahí, al alcance de la más modesta inteligencia! Grabemos las transacciones financieras y sangremos a la banca hasta que cante la Internacional. Sánchez no repara en que tales medidas apenas servirían para cubrir el 13% del déficit de la Seguridad Social, a la vez que asfixiarían al ciudadano medio, sobre el que los bancos acabarían repercutiendo el alza fiscal. Pero qué son estos detalles para la genialidad de don Pedro, doctor en Economía y perito en disparates.

El malo: Pablo Iglesias

Que dicen que sigue vivo, e incluso que milita todavía en Podemos, si es que Podemos aún se llama así. Desde el batacazo de los comunes en los comicios de diciembre, los periodistas, acostumbrados a la sobreexposición morada, experimentan un agobiante síndrome de abstinencia. ¿Cuándo hablará Pablo? ¿Qué opina sobre Cataluña, sobre las pensiones, sobre Alberto Garzón? Antes opinaba a diario de estas y otras muchas cosas, pero ahora desde el carril extremadamente zurdo de la política española no nos llega nada más que frío, mutismo y allá al fondo, amortiguadamente, los pellizcos de Echenique a los medios de comunicación, que se conoce que ya no molamos como antes de informar de la decadencia podemita. Pero ojo, aún hay esperanza: según los últimos avistamientos Iglesias no se ha cortado la coleta, así que no descartemos que un día de estos vuelva al ruedo del populismo, que se diferencia del marianismo porque le sienta fatal el silencio.

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