Dos orejas para un incombustible Enrique Ponce en La México

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EFE

Abrió plaza el caballista potosino Jorge  Hernández Garate quien se vio muy acertado, lúcido, cabalgando con originalidad y vistosidad. El gozo se le fue al pozo cuando el toro alcanzó a su caballo. Se vio desacertado con el rejón de muerte, mató de media trasera caída. Se retiró entre división.

En lidia ordinaria, el  valenciano Enrique Ponce ante su primero de Barralva que se lastimó al brincar al callejón y atorarse en el burladero de los picadores. Aún así, Ponce, vestido de champaña y oro lo entendió a pesar de que el toro se caía cada vez qué bajaba la mano. Por él no quedó.

Ante su segundo, de menos trapío lidió con sapiencia a un manso de Don Teófilo. Logró torear muy a su estilo entre el regocijo popular. Desafortunadamente su estocada entera tardó en doblar, escuchó un aviso. El Juez le negó la oreja que ya casi tenía en la bolsa. Dio una vuelta al ruedo entre fuerte ovación.

 Con el de regalo, otro de Don Teófilo Ponce demostró porque es la gran figura de México. Logró tocar la sensibilidad de los asistentes hasta caer en éxtasis de la gran mayoría hasta de los espectadores que presenciamos esta tarde. A quien no le guste emocionarse pues sencillamente que no vaya a los toros.

El hidrocálido Joselito Adame vestido de azul rey y oro no fue valorado su labor pues su toro tenía muy poco trapío, tuvo alguna lucidez por dejar los pies quietos. De repente perdió la cabeza y quiso tirarse a matar conjunto sombrero de charro por lo que fue sonoramente abucheado y pegó una estocada trasera que requiero tres golpear de descabello. Me mal que ya no sacó no un rebozo ni un zarape de Saltillo para no desairar más su actuación. Requiere poner rectificar y poner la cerveza en el toro y no en agradar a sus orientadores, quienes lejos de ayudarlo, lo revientan.

Con su segundo de Barralva el toro le exigió y Joselito hasta lo banderilleó y fue levantada en el segundo par afortunadamente si herirlo. A la hora de pasárselo por la faja Joselito no se acomodó y sudo tinta china. El toro cambió de lidia y empeñó a escupirse de la muleta. Joselito mató de un feo espadazo. Varios golpes de descabello. Se retiró en silencio.

El Queretano Octavio García El “Payo” vestido de obispo y oro sorteó un bravo de Barralva con el que no se entendió, a pesar de su disposición. Fatal con los aceros y escucho dos avisos. Se retiró entre división tras haber escuchado dos avisos.

Con su segundo El Payo supo entenderlo y llevarlo a buen puerto pero el inepto Juez le volteó a la gente al regarle una oreja. Dio vuelta entre protestas sin en realidad merecerlas.

Muchas de las cosas vimos esta tarde que se quedarán en la retina de los que tuvimos la oportunidad de presenciar esta tarde. El Juez Enrique Brown, que en su apellido lleva su penitencia pegó un petardo que después que la supuesta Comisión Taurina la rige pero es inoperante. Esta tarde fue una de las que visten de oro la Monumental de Insurgentes.


FICHA DEL FESTEJO 

Ciudad de México (México), domingo 3 de diciembre de 2017. Dos tercios de plaza.

Un toro de El Vergel para rejones, con fijeza. Tres toros de Barralva (1º, 3º y 5º) y cuatro de Teófilo Gómez (2º, 4º, 6º y 7º de regalo), muy desiguales de presencia. 1º, lastimado; 2º, un novillote sin presencia pero noble. 3º, bravo y complicado; 4º, manso manejable; 5º, bravo; 6º, noble y bueno, con duración; 7º de regalo, manso que se dejó meter mano.

El rejoneador Jorge Hernández Gárate, división.

Enrique Ponce, silencio, ovación y dos orejas en el de regalo.

Joselito Adame, silencio y silencio.

El Payo, división tras dos avisos y oreja protestada.