Sin Micrófonos: ¿Qué pasa si el candidato ahora es Junqueras?

Rajoy ya ha apuntado que la designación como president de un imputado podría traer problemas a medio plazo

Gato blanco, gato negro, qué mas da si caza ratones, decíamos el pasado viernes... Esa era la táctica del Gobierno y, aunque por otros caminos de los previstos ha tenido éxito: no podrá haber investidura de Puigdemont, ni telemática, ni delegada, ni presencial. El Ejecutivo conseguía así de manera indirecta un triunfo por anticipado, y evitaba actuar a rebufo de los independentistas. Y es que, ya lo advertía la vicepresidenta hace tres días: “el estado utilizará todos los instrumentos del Estado de derecho para evitar un mal mayor”. Y así ha sido, no muy ortodoxo, pero eficaz, piensan.

El Tribunal Constitucional se ha anticipado a futuros posibles incumplimientos, y hoy la Mesa de la Cámara sabe a lo que se expone si sigue adelante con sus planes y mantiene la candidatura de Puigdemont. Si lo hace, podría ser imputada, con su presidente Roger Torrent a la cabeza, que seguiría así los pasos de su antecesora Carmen Forcadell. Si rectifican y nombran a otro candidato, el ex-president, habrá pasado a ser historia. La estrategia pues es, sobre el papel , lo que los americanos llaman un win-win, algo ventajoso para todos: para el Ejecutivo, que se quitaría de en medio a una persona que siempre va a obstaculizar la vuelta a la normalidad; y para los catalanes que recuperarían su Gobierno con el fin de la aplicación del 155.

Pero el Ejecutivo es consciente de la capacidad de los soberanistas para rizar el rizo, y sigue estudiando otros escenarios. La duda siguiente puede ser, qué pasa si el candidato entonces es Oriol Junqueras. De momento no está inhabilitado porque no hay sentencia en su contra, pero el juez Pablo Llarena tendría que autorizar su presencia en una sesión de investidura, y, si resulta elegido, sería difícil poder mantenerlo en prisión. El propio Mariano Rajoy apuntaba hace unos días en una conversación informal con periodistas que, la designación de cualquier imputado, podría suponer problemas a medio plazo, porque la justicia sigue inexorablemente su curso, y tarde o temprano, habrá juicio.

Todo es posible pues en el circo en el que se ha convertido la política catalana desde hace unos meses, circo en el que el famoso seny sigue durmiendo el sueño de los justos.