Las cinco noticias más importantes para la fe en 2017: del abrazo de Al Azhar a Colombia

"Así que Jesús quedó como admirado:  y vuelto a muchas gentes que le seguían, dijo: En verdad os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tan grande", San Lucas 7.9

"La fe es creer en el amor de Dios, que nunca falla ante la maldad de los hombres, ante el mal y la muerte, sino que es capaz de transformar todas las formas de esclavitud, brindando la posibilidad de la salvación", Benedicto XVI.

"El fundamento de nuestra fe es el perdón"  decía el Papa Francisco el 23 de abril el día de la Divina Misericordia

Es una de las referencias a la fe del Santo Padre a lo largo de este 2017, como en la homilía de la Misa matinal el 24 de abril en la Casa Santa Marta cuando explicaba que "la fe se sostiene sobre hechos concretos, como que Dios se hizo carne". La misma fe sobre la que pone el foco al convocar una de las grandes jornadas de este año, la I Jornada Mundial de los Pobres, que se celebró el domingo 19 de noviembre bajo el lema: 'No amemos de palabra sino con obras'.

La Conferencia Episcopal prepara la Jornada Mundial de los Pobres

Como el apóstol Santiago, el Santo Padre pregunta, "¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman? Vosotros, en cambio, habéis afrentado al pobre. Y sin embargo, ¿no son los ricos los que os tratan con despotismo y los que os arrastran a los tribunales? [...] ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar?".

El Pontífice deseó que el Señor, “que tiene compasión de nuestra pobreza y nos reviste de sus talentos, nos dé la sabiduría de buscar lo que cuenta y el valor de amar, no con palabras sino con hechos”, porque "todos somos mendigos de lo esencial, del amor de Dios, que nos da el sentido de la vida y una vida sin fin".

Ante 8.000 personas sin recursos, Francisco aseguró que "los pobres son el pasaporte para el Paraíso" y que ante la pobreza "no se puede mirar para otro lado" porque la "indiferencia" no nos hace menos culpables.  

Por la indiferencia del mundo sobre la minoría Rohingya, el Santo Padre pedía perdón, en su viaje a Myanmar y Babgladesh, el último viaje pastoral del año. El mundo estuvo pendiente de si pronunciaba la palabra que denomina a la minoría  y lo hizo, para condenar la violencia militar birmana sobre hombres, mujeres y niños; "Dios", decía Francisco, "también es Rohingya".

El Papa en la misa en Dacca en la que ordenó a 16 nuevos sacerdotes

Ya en Roma, el Papa decía que "la ciudadanía es necesaria para todos, la distribución de la riqueza, la colaboración para construir la paz en la sociedad birmana. Las décadas de dictadura militar han creado heridas casi incurables, violencia y guerra, pero el Papa pidió a todos, en primer lugar a los cristianos, para perdonar y trabajar por la reconciliación para alejar el fantasma de una guerra en la que todos pierden". 

Heridas incurables, violencia, perdón y paz se unían en el viaje pastoral del Papa a Colombia donde iba a encontrarse con un pueblo ávido de paz, dispuesto a cerrar un capítulo de su historia demasiado largo, cinco largas décadas de conflicto entre el Gobierno y las FARC. Y el Papa no defraudó; con su forma sutil de decir las cosas dejó toques de atención a unos y otros. "Queridos colombianos: No tengan temor a pedir y a ofrecer perdón, no se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias”.

El Papa pide en su viaje a Colombia "huir de toda tentación de venganza"

Antes que a Colombia, los pasos del Pontífice se dirigieron "como los de la Sagrada Familia cuando huían de Herodes" a Egipto. El Papa participaba a finales de abril en la Conferencia internacional para la paz en la Universidad suní Al Azhar junto al gran Imam. Un viaje que ha marcado un hito al estrechar lazos entre catolicismo e islamismo en medio de graves atentados yihadistas con centenares de muertos. “Nuestro mundo, desgarrado por la violencia ciega, que también ha golpeado el corazón de vuestra querida tierra, tiene necesidad de paz, de amor y de misericordia. Tiene necesidad de agentes de paz y de personas libres y liberadoras, de gente valiente que sepa aprender del pasado para construir el futuro sin encerrarse en prejuicios. Tiene necesidad de constructores de puentes de paz, de diálogo, de fraternidad, de justicia y de humanidad”.

Faustino Míguez, sacerdote escolapio, fundador del Instituto Calasancio de las Hijas de la Divina Pastora.

• Ángel de Acri, sacerdote de los Hermanos Menores Capuchinos Cristóbal, Antonio y Juan, niños mártires de Tlaxcala (15 de octubre) Francisco Jacinta Marto, los pastorcitos de Fátima, son algunos de los Santos que este año han subido a los altares. Jacinta y Francisco lo hacían 100 años después de las apariciones de la Virgen. "Los santos no son superhombres, viven las fatiga del día a día" destacaba el Papa el pasado 2 de noviembre, porque "hay santos en la puerta de al lado, personas sencillas que ayudan a Dios".

2017 ha sido un año de fe, miles de personas han visitado el Monasterio de Santo Toribio para venerar la parte más importante, más grande de la Cruz de Cristo, el Lignum Crucis que se conserva en este convento cántabro que junto a Santiago de Compostela, Roma y Jerusalén es uno de los grandes centro de peregrinación de la cristiandad. No ha sido el único año santo, Caravaca de la Cruz también ha sido destino de peregrinaje.