AUDIENCIA 3 DE ENERO 2018

Francisco invita a la alegría del perdón y a acoger al Niño Jesús que nos trae la paz

Desde primera hora de la mañana, miles de peregrinos han acudido hasta el Aula Pablo VI en el Vaticano para asistir a la Audiencia del Papa Francisco en este miércoles, 3 de enero en el que la Iglesia conmemora el Dulce Nombre de Jesús, una semana después de celebrar su Nacimiento. En estos días antes de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, el Pontífice ha continuado con sus catequesis sobre la Santa Misa, tras el paréntesis de la semana pasada en que, al encontrarnos en la Octava de Navidad, hizo alusión al Misterio de Belén.

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En esta ocasión, el Santo Padre se ha fijado en el momento del Acto Penitencial, donde todos sentimos el amor de Dios que nos impulsa a reconocer nuestros pecados, golpearnos el pecho porque es nuestro y no de los otros, así como poner la Intercesión de la Virgen, los Ángeles y Todos los Santos. En el principio cuando guardamos silencio, nos ponemos en esa aptitud de escucha para entrar dentro de nosotros y sentir que muchas veces no coreespondemos al plan de Dios sobre nuestras vidas.

Francisco volvió a recordar que cualquier situación que tengamos para no hacer el mal no sirve porque es imperfecta. Sólo es perfecta cuando buscamos hacer el bien para aniquilar ese mal que nos acecha y del que debemos huir constantemente.

Lee aquí las palabras del Papa Francisco durante su catequesis

Posteriormente el Santo Padre hizo un breve resumen de sus palabras en los diferentes idiomas, en los que también saludó a todos los peregrinos allí congregados.

Siguió la audiencia con El Papa Francisco alentó a los peregrinos de tantas partes del mundo - que participaron en la primera audiencia general del nuevo año - a «custodiar la alegría de la Navidad, encontrando en la oración al Príncipe de la Paz, que desea hacerse cercano a todos».

Por fin se rezó el Padrenuestro y se impartió la Bendición Apostólica, especialmente para enfermos e impedidos.