México: año I de la era Trump

México ha sobrevivido al primer año en el poder de Donald Trump pero la incertidumbre sobre el futuro persiste.

México sobrevive al primer año de Donald Trump

El muro fronterizo sigue siendo, como hace 12 meses, tema de cruce de tuits, de polémica y de choques diplomáticos aunque no hay tramos nuevos de tan mentada valla y todavía no está claro de dónde saldrá el dinero para pagarla.

Las deportaciones masivas de migrantes, que eran otro de los grandes miedos,  tampoco han llegado y las expulsiones no han superado las cifras de la administración de Barack Obama, quien pese a la simpatía que suscitaba algunos apodaron “el gran deportador”.  En 2017 la cifra de mexicanos repatriados bajó un 27 por ciento, según los últimos datos del Consejo Nacional de la Población.  

Lo que sí crecieron fueron las detenciones en territorio estadounidense y, por tanto, el miedo de los mexicanos a que sus familiares indocumentados pudieran ser encarcelados y expulsados a raíz de una simple infracción de tráfico.

Esta zozobra en la que viven las familias se unió a la proliferación de un discurso cada vez más radical e irrespetuoso hacia el migrante y a las decisiones de Trump (algunas en los tribunales) de terminar con programas como el DACA (que protegía de la deportación a jóvenes inmigrantes que fueron llevados ilegalmente a Estados Unidos por padres o familiares cuando eran niños) o el de residencia temporal del que disfrutaban los salvadoreños.

El resultado: si en 2015 un 66 por ciento de los mexicanos tenía una opinión favorable de Estados Unidos ahora las cosas han cambiado y por primera vez en dos décadas  el 65 por ciento la tiene desfavorable, de acuerdo a una encuesta de esta semana del Chicago Council on Global Affairs y la empresa Buendia y Laredo.

Otro efecto de las políticas de Trump al sur de su frontera han sido cambios en el fenómeno migratorio. Las organizaciones de derechos humanos llevan denunciando desde antes del cambio de gobierno en Washington que México hace el trabajo sucio a su vecino del norte conteniendo y deportando a los migrantes en su frontera sur. Sin embargo, los centroamericanos no dejan de intentarlo, alentados por escapar de la violencia o de la pobreza.

A juicio del director de la Casa del Migrante de Saltillo (norte), Alberto Xicotencatl, los migrantes no han dejado de llegar pero ahora cada vez más optan por quedarse en México y pedir asilo _las solicitudes se multiplicaron_ hasta que las cosas mejoren o el multimillonario salga de la presidencia.  Además, cruzar ilegalmente es cada vez más caro. Si antes los traficantes cobraban entre 3.000 y 5.000 dólares por el cruce, sin llegar a la ciudad de destino, ahora cobran entre 5.000 y 8.000, dice Xicotencatl.

En los temas económicos, los analistas creen que el balance no es tan negro como se esperaba. El experto en Norteamérica de la universidad Tecnológico de Monterrey, Isidro Morales, reconoce que la moneda mexicana tiene mayor volatilidad pero, en cambio, no ha superado esa barrera psicológica de los 20 pesos por dólar. Sí teme, en cambio, que la reforma fiscal estadounidense, unida al periodo electoral en México,  frene todavía más la inversión extranjera en el país.

Sin embargo, pese a los problemas en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el académico ve complicado que se rompa el acuerdo y que Trump cumpla sus amenazas de salirse  porque hay sectores poderosos en su país que se oponen, asegura.

En cualquier caso, lo que más preocupa a México en este inicio de 2018 es no saber lo que va a venir, con un jefe de la Casa Blanca impredecible y unas elecciones presidenciales en julio en las que cualquier cosa puede pasar.