En un acto de campaña, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dejó entrever su nerviosismo y se dedicó a criticar a los candidatos opositores a los gobiernos municipales y regional de Caracas. Les llamó "golpistas, mentirosos y ricachones" y también dijo: "los candidatuchos" opositores "me odian, me desprecian" y "sienten por el pueblo ese mismo odio".
Casi 17 millones de personas han sido convocados a las urnas por el Poder Electoral para elegir a 22 gobernadores, 328 alcaldes, además de 233 legisladores regionales de entre 4.950 candidatos.
"¡Vamos a barrer a esos riquitos, a esos hijos de papá!" exigió el presidente, y volvió a alertar de que, en los próximos comicios, los venezolanos deberán decidir si quieren seguir por el camino del socialismo que promueve su Gobierno o regresar al capitalismo que "hundió en la miseria" al país.
Chávez sostuvo que "es absolutamente imprescindible la victoria" del oficialismo en las elecciones regionales y municipales del próximo 23 de noviembre, para garantizar el avance del socialismo e impedir a la oposición "llenar el país de sangre" el próximo año.
Sus adversarios "quieren confundir al pueblo", al divulgar sondeos en los que aseguran salen como favoritos de cara a los comicios.
Rechazó, además, la denuncia opositora de que supuestamente "abusa" del poder presidencial al transmitir por la televisión estatal todos los actos de campaña en los que promueve a sus candidatos.