El Papa aprovechó su reflexión dominical en el Ángelus para recordar el aprecio que la Iglesia ha tenido siempre por la ciencia en general y por la astronomía en particular.
Aludiendo a la coincidencia del rezo con el solsticio de invierno en el hemisferio norte de la tierra, el Papa explicó que la Navidad, cercana a este día, tiene “una dimensión cósmica” además de histórica. De hecho, explicó, a Jesús la liturgia le llama “sol de gracia que, con su luz, transfigura y enciende el universo en espera”.
A propósito de esta coincidencia, Benedicto XVI aludió a la importancia de la astronomía, ya desde la antigüedad, e incluso entre los mismos Papas, para determinar los tiempos y las horas litúrgicas.
El Papa explicó también que la propia Plaza de San Pedro “es una meridiana: el gran obelisco, de hecho, arroja su sombra a lo largo de una línea que recorre el empedrado hacia la fuente que está bajo esta ventana, y en estos días la sombra es la más larga del año”.
“Si los cielos, según las bellas palabras del salmista, narran la gloria de Dios, también las leyes de la naturaleza, que en el transcurso de los siglos tantos hombres y mujeres de ciencia nos han hecho entender cada vez mejor, son un gran estímulo para contemplar con gratitud las obras del Creador”, concluyó.