El día para el Santo Padre ha sido muy completo e incluso, al mediodía, se podía apreciar en él, cansancio propio de los innumerables actos y también, del cambio horario que, indudablemente, con las ocho horas de diferencia, cuesta adaptarse y el Papa, lo nota.
Hoy, Benedicto XVI en esta Vigésimo tercera Jornada Mundial de la Juventud en Sydney se ha reunido con representantes de otras religiones en la sala capitular de la Catedral de Santa Maria de Sydney. Les ha dicho que “la voz concorde de quienes tienen un espíritu religioso impulsa a las naciones y comunidades a solucionar los conflictos con instrumentos pacíficos en el pleno respeto de la dignidad humana”.
También, esta mañana, en la cripta de la catedral ha tenido un encuentro ecuménico en el que ha destacado que es y será la eucaristía siempre el nexo de unión entre las distintas iglesias cristianas. Tras esto, el Papa compartió el almuerzo con una docena de jóvenes de todo el mundo. Uno de ellos es un joven español, Fidel Mateos, que representaba a la juventud europea. Ya por la tarde, un precioso y orante Vía crucis representado puso la nota colorida y espiritual en el ecuador de esta Jornada Mundial de la Juventud.
Esto en cuanto a la agenda del Papa y los actos de la Jornada. Los enviados a Sidney, esta mañana, hemos asistido a la catequesis que, en el Opera House de Sidney, era impartida por Monseñor Mariano José Parra Sandoval, obispo responsable de la pastoral juvenil del CELAM. Con estas terceras catequesis concluye el tiempo de preparación para la Vigilia de Oración con el Santo Padre de mañana y la Misa de Clausura el domingo. Los encargados de animar la sesión, con su carisma alegre y entusiasta, fueron los jóvenes misioneros Scalabrinianos conforman un grupo iberoamericano multinacional de evangelización.