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DE LA INDEPENDENCIA DE KOSOVO A LA PROCLAMACIÓN DE ABJASIA Y OSETIA

¿Plan Ahtisaari fomentará separatismo en el mundo?

Si cada etnia pidiera su independencia, tendríamos un sistema internacional saturado por cerca de cinco mil Estados

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nuevosiglo.com - 06-01-09

EL RECIÉN galardonado con el premio Nobel de la Paz Martti Ahtisaari, ex presidente de Finlandia, es el creador del plan para la consolidación de la paz en Kosovo. Este plan si bien no mencionaba el término independencia, estaba dirigido a un reconocimiento gradual de una nación kosovar. Lo más importante de este plan fue que se atrevió a dar un importante paso en la aceptación de un nuevo Estado, para lo cual el sistema internacional todavía no está preparado debido a los temores de separatismo que existen en diferentes países.

Estos temores están directamente relacionados con la nueva ola de declaraciones de independencia generadas con la caída del bloque socialista a principios de la década de los noventa, así como con una larga lista de movimientos separatistas, algunos de vieja data, los cuales están a la espera de unas condiciones políticas y económicas apropiadas a nivel internacional, para la declaración de la independencia. Los principales casos de búsqueda actual de la construcción de un Estado propio se dan en: Escocia y Gales en el Reino Unido, Córcega en Francia, en el norte de Italia promovida por la Lega Nord, Flandes en Bélgica, en territorio kurdo de Turquía, en el Tíbet y Uigur provincias de China, sur de Sudán, Quebec en Canadá, Chechenia en Rusia, Sahara Occidental en Marruecos, tres provincias de Somalia, y en el norte de Sri Lanka, en donde los tigres tamiles llevan una larga lucha.

Antecedentes

En el proceso de revolución pacífica en los antiguos Estados socialistas alrededor de la caída del Muro de Berlín, los pueblos antes oprimidos de esta zona del planeta buscaron asumir su soberanía y autodeterminación. Es así, que en el proceso de disolución de la Unión Soviética en 1991, la primera reacción de las quince repúblicas que la conformaban fue declarar su independencia.

De forma parecida se disolvió la República Federal Socialista de Yugoslavia. Cada una de las repúblicas buscó en los años 1991-92 su autonomía, declarando su independencia. Este hecho sumió a la región inicialmente en una guerra por los territorios, para luego con el Acuerdo de Dayton en 1995 darse paso al reconocimiento oficial de los diferentes Estados: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia. En este proceso separatista las dos provincias autónomas de Serbia, Kosovo y Vojvodina, desde un principio trataron de adquirir una mayor autonomía.

Si bien en Vojvodina no prosperó esta iniciativa, en Kosovo debido a una gran mayoría étnica albanesa (88% de la población de la provincia) y a las políticas de desconocimiento de los derechos de las minorías instauradas por el régimen de Milosevic desde 1989, el sentimiento anti-serbio se fue cristalizando primero en organizaciones de denuncia de la violación de los Derechos Humanos, para luego pasar en 1992 a la constitución de partidos políticos propios y más adelante en 1994 a la consolidación de una fuerza armada de resistencia, el Ejercito de Liberación de Kosovo (UÇK en albanés). Este proceso organizativo y la mantenida obstinación del pueblo kosovar sentaron las bases para un nuevo Estado, el cual fue tomando cuerpo en el Plan Ahtisaari de 2007. El plan concebido Ahtisaari promovió la “independencia controlada” de Kosovo, llegándose a la declaración de la independencia de Serbia en febrero de este año, con el apoyo de Estados Unidos y de la mayoría de los países de la Unión Europea.

La demora en el reconocimiento de Kosovo

A pesar de la larga lucha de los kosovo-albaneses, inicialmente por su autonomía y luego por su independencia, la comunidad internacional no apoyó con anterioridad la constitución de un nuevo Estado, ya que existía un temor generalizado de que a partir del reconocimiento internacional de un Estado kosovar, se desatara toda una ola de guerras locales en torno al derecho a la autodeterminación. En este sentido países como España y Rumania aún no reconocen el nuevo Estado, debido precisamente a los temores de terminar argumentando la lucha separatista de movimientos como ETA.

El caso de Georgia

Así como Estados Unidos promovió recientemente el reconocimiento de Kosovo, y viene promoviendo su inclusión en la arena internacional por diferentes medios, por ejemplo Kosovo en su primera participación en el reinado de Miss Universo en julio de este año ya fue finalista; ahora Rusia, quien no reconoce a Kosovo, apoya de manera irrestricta la independencia de Abjasia y Osetia de la República de Georgia.

En los pasados meses vivimos la rápida confrontación bélica entre los ejércitos georgianos y rusos en estos territorios, que terminaron con la retirada parcial de los rusos y el reconocimiento de la independencia de estas dos regiones por parte de Rusia y Nicaragua, pese al rechazo de Estados Unidos y la OTAN.

Muy posiblemente el cambiante sistema internacional y los intereses geopolíticos determinarán en un futuro el reconocimiento de nuevos Estados y así veremos si el paso dado por Ahtisaari en el caso de Kosovo, promueve o no el separatismo a nivel mundial, y si el temido derecho a la libre autodeterminación de los pueblos no nos lleva al caos internacional. Si cada etnia pidiera su independencia, tendríamos un sistema internacional saturado por cerca de cinco mil Estados.

Por Edgar Ramiro Luna Cuéllar Ph.D.  Profesor de las Facultades de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario

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